Si la amistad te ha traido por aquí, eres bienvenido para compartir mis momentos de tranquilidad, aquellos que podré dedicar a este diario, sin guión, ni intención. Y si es el azar lo que ha hecho que aterrices con un click en este blog, bienvenido también: si llegaste y encontraste algo que te sirva, mejor.
Pues hoy todos algo tristes... Anoche fallecía Miliki. No hace falta ninguna presentación. La familia Aragón volvió a España de Cuba en 1973, el año en que yo nací, para convertirse en "Los Payasos de la Tele" para todos nosotros. Crecimos con ellos, cantamos y aprendimos y, sobre todo, sonreímos, siempre sonreímos. Al poco tiempo de empezar a disfrutar en España del circo en televisión Fofó murió, aunque los niños solo supimos lo que Gabi nos contó: ¡Que se había ido voluntario al cielo porque allí había muchos niños que también necesitaban reirse y cantar! Después, se fue Gabi con él y ahora... bueno, ahora se nos va Miliki y creo que a todos se nos encoge un poco el corazón porque es como si perdiésemos un poco otra vez aquella infancia que ya hace tiempo que dejamos atrás. Si algo bueno se puede sacar el día que muere alguien querido es que todo el mundo echa mano de la caja de recuerdos. Hoy todo el mundo ha recordado esta parte de nuestras vidas en la que Los Payasos pusieron la banda sonora a ritmo de zapatones. ¡Qué suerte haber vivido esos años! ¡Qué suerte haber tenido esas tardes de sábado, las primeras en blanco y negro, después en rojo y azul! ¡Menudo Circo se va a montar desde hoy en el cielo! Segurito que cuando se encuentren al doblar la esquina o en el café, allá entre las estrellas, se saludan como tantas veces les hemos oído hacer... ¡Hola Don Pepito! ¡Hola Don José!
Las obras quedan... Lo mejor de ser artista es que una parte nunca se va, las canciones siempre mantendrán vivo ese recuerdo y otras generaciones seguirán disfrutando lo que nosotros ahora estamos recordando. Sé que comparto con mucha gente este mismo sentimiento: Gracias.
Y como en menos de un mes ya están aquí las Navidades, me adelanto, como el Corte Inglés, recordando como Gabi, Fofó y Miliki, compartieron esos momentos con todos los niños de España.
No sé dónde escuché o leí hace poco que si nos obligaran a vivir boca a bajo, en un principio nuestro cerebro lo percibiría todo del revés... Obvio, estaríamos boca abajo... Pero si permaneciésemos en esta posición durante tres días, nuestro cerebro adaptaría la manera de percibir el mundo siendo ahora esta percepción la que tomaría como normal... Y lo más asombroso es que para que la percepción de esta realidad fuese concebida como la normal, nuestro cerebro solo necesitaría tres días...
Tres días. ¡Cómo lo que puedes tardar en colocar tus cosas después de una mudanza! Pues sí, se ve que aunque nos empeñemos en martirizarnos cuando nuestro mundo cambia a peor, fisiológicamente estamos preparados para adaptarnos a las nuevas circunstancias más rápidamente de lo que nos creemos. Todo lo demás es masoquismo. No digo con esto que por adaptarnos vayamos a ser felices (esto sinceramente creo que requiere un ejercicio algo más profundo), pero al menos, nuestra vida puede seguir sin mayores problemas de una forma satisfactoria desde el punto de vista funcional. Bueno, hay innumerables hechos experimentales que ratifican esta teoría, en algunas ocasiones podrían hasta ofender nuestra sensibilidad, pero la pura verdad es que ninguno nos escapamos de haber experimentado este hecho, para bien o para mal. ¿Cuánto tiempo llevamos sufriendo esta maldita crisis económica? ¿No os da ya la sensación que lo normal es vivir bajo el yugo de los recortes? No digo que no deseáramos todos que no fuese así, incluso nos movilizamos y protestamos y nos indignamos y pataleamos y lloramos... Pero, nos hemos acostumbrado. Desgraciadamente, ya no me sorprenden las noticias, aunque sienta pavor ante las situaciones que estamos soportando y escuche con desagrado que alguien se ha suicidado ante el inminente desahucio de su casa, si me pilla la noticia almorzando, confieso que la comida me pasa del gaznate con el gesto torcido, pero sin mayor problema. Hasta cuando lo que ocurre nos afecta directamente somos capaces de interiorizar la situación como normal para poder sobrevivir. Por favor que nadie me entienda mal, yo creo que esta capacidad no es más que el instinto de supervivencia, cuando creemos que no podemos soportar más calamidades, nos demostramos que sí que somos capaces, la única manera de soportar un día más sin darnos un tajo en las venas es asimilar la situación y adaptarnos a ella. Solo así recuperamos el control y somos capaces de afrontar la dificultad a la espera de una situación ambiental más favorable.
Yo creía que mi vida estaba ya encaminada de una manera más o menos estable, creía haber encontrado la manera de ser feliz volcando toda mi pasión en mi trabajo... No hace mucho escribía en este espacio cómo mi profesión era el viento para mis velas. Tras muchos devenires en los que mi vida emocional me ha traído no más que sinsabores, me adapté a la situación apartando de mí tanta decepción y centrándome en lo que sí dependía exclusivamente de mí. Amé mi trabajo por encima de todas las cosas y conseguí, por primera vez en muchísimo tiempo, sentir paz. Con mis días buenos y con mis días malos, pero os aseguro que estaba en paz por dentro. Y, de repente, mi mundo tranquilo se hace pedazos en medio de esta tempestad. He creído morir de pena cuando los temores de no trabajar este año en un instituto se hicieron realidad al llegar Septiembre, Octubre... Pero también para mí funciona esta capacidad cerebral de adaptación, así que supongo que estoy condenada a sobrevivir. La cuestión es tener una ilusión, por pequeña que sea, para seguirla como a una luz en la oscuridad. Lo malo es cuando te equivocas de luz, que a mí me ha pasado. Alguien que parecía especial llegó a mi vida recientemente y dejé que abriera la caja de Pandora de mis emociones, pensando que, si este año el trabajo no me haría feliz, quizás lo harían unos besos nuevos, una nueva amistad con la que compartiría ratos agradables con los que desconectar por unas horas de la abrumadora realidad. Pensé que con eso cargaría pilas y estaría fuerte para ver algo de color en este mundo en blanco y negro que de nuevo tenemos que empeñarnos en pintar. Pero esa luz ha sido una falacia, tan fugaz que solo sé que existió porque otra vez he sentido el dolor del vacío, la sensación de ser timada que estas cosas siempre me han causado.
Pero ahí están los tres días otra vez... He hecho el idiota, me he puesto en ridículo con estúpidos intentos de querer agarrarme a lo que no debía, he llorado por esta estupidez y por todo lo que se ha roto de mi planeta, pero tras tres días de pura desesperación, mi cerebro ya posiciona todo en su justo lugar. La situación se normaliza dentro de mi ser y sin poder decir, como ya comentaba al principio, que soy feliz, lo que sí puedo decir es que estoy en condiciones de sobrevivir. Voy a tirar para adelante, con mis días buenos y con mis días malos, pero con la certeza absoluta de que yo voy a ser una de las que sobrevivan en este medio hostil. ¿Cuál será la luz de ilusión a la que me agarre esta vez? Bueno, creo que en este momento he caído en la cuenta de que hay algo que me hace seguir... La curiosidad. Ayer, mi adorada Gea, a la que no le falta de nada en casa y más mimos no puede recibir por mi parte, encontró la manera de salir por una ventana hasta la calle con el consecuente conato de infarto para su dueña, lease yo, cuando no acudía a mi llamada y, al buscarla desesperadamente en casa, vi que había roto la mosquitera de la ventana, por la cual se dio a la fuga. Gracias a Dios, conseguí encontrarla sana y salva una planta más arriba de mi apartamento; la muy tonta no paraba de maullar lastimosamente al sentirse perdida, pero la cuestión es que esta gata, cada vez que tiene la ocasión, me protagoniza una Fuga de Alcatraz gatuna... A pesar de no saber qué encontrará fuera y por más que la experiencia le haya ya demostrado unas cuantas veces que en casa se está calentita y segura, lo lleva en los genes, le puede la curiosidad.Y yo ayer, tras el susto de perderle y que le pasara algo, me pregunté qué es lo que hace que estos animales sean tan dados a aventurarse a lo desconocido, como si no valoraran la estabilidad... No sé, supongo que también hay algo de mágico y atractivo en lanzarse al vacío sin red. Creo que ya va siendo hora de mirar un poco las cosas así. A mí me pica la curiosidad por saber qué me espera más allá de esto. Creo que mi ilusión ahora mismo es poder escribir en este blog algún día futuro que amaina la tormenta, que las aguas vuelven a ser calmas y que mi barco navega otra vez con rumbo definido, pero mientras tanto, voy a intentar descubrir qué de bueno puede haber entre tanto oleaje de incertidumbre. Ayer fue en mi clase de inglés, una compañera, al terminar la clase, me dijo que le parecía una tía con mucho ímpetu, muy alegre, con mucho desparpajo hablando en inglés. Yo pensé: "Madre mía, si tú supieses cómo estoy por dentro", pero también me alegré de que el simple hecho de estar en la clase, me animara tanto que se reflejara tan sinceramente en mí, tanto, que una desconocida tuviera la necesidad de darme su admiración. Me recordó mi alegría. Aún está ahí.
Puede que Laura Branigan dejara que le robasen su autocontrol, pero yo no estoy dispuesta a perderlo por más de tres días.
Después de casi tres semanas aguantando una contractura cervical, esta noche ya no he podido más: De nuevo a urgencias, con la contractura y con los nervios a flor de piel porque el dolor era tan intenso que me he asustado mucho. Lo peor de vivir sola son estos momentos, he pensado en llamar a alguien porque no imaginaba que iba a poder conducir hasta el hospital en el estado en el que me encontraba, ni siquiera me he podido vestir: Con el pijama y en zapatillas y llorando porque la opción de llamar a mi madre que vive en la otra punta de Málaga no era muy lógica y molestar a algún vecino no es una idea que me seduzca sobremanera. Llorando porque el dolor de hoy es la puntilla de la sensación de soledad que me está mordiendo la yugular desde hace días. Pero respiré profundamente y mordiéndome los labios para soportar la punzada constante que en cada movimiento me recorría la columna vertebral conseguí sacar el coche del aparcamiento y llegar hasta las urgencias del hospital de Benalmádena.
Este blog que recoge mis sentimientos, esta noche, mientras va haciendo su efecto el diazepán y el diclofenaco que me han dado, está dedicado a la enfermera y la doctora que me han atendido. En un momento de mi vida en el que tan decepcionada estoy con tantísima gente, es más que agradable encontrar personas que, más allá de su labor profesional, te miran a los ojos y ven mucho más que el dolor de una contractura y, sin tener porqué, te tienden la mano y se ocupan de aliviar ese otro dolor. Creo que antes de que la inyección que me han puesto surtiera efecto, el gesto amable de Laura, la enfermera, ya estaba relajando mis músculos agarrotados. ¿Cómo es posible que sin hablarles de nada supieran exactamente lo que estaba ocurriendo detrás de mi llanto? La doctora me ha explorado, me ha dado las pastillas que espero me hagan efecto en breve para poder descansar lo que me queda de noche y... antes de irme me ha dicho: "Yo también vengo sola a urgencias cuando tengo que venir... Pero eso solo demuestra lo fuerte que eres". Así que he abierto los ojos de par en par, sorprendida por el comentario y realmente agradecida por el trato que he recibido.
Bastante mejor, ahora ya en casa, pienso que el que esta maldita contractura haya empeorado esta noche ha sido en realidad algo positivo porque necesitaba que alguien me diera algo de ánimo y han sido estas dos desconocidas... Como diría mi amiga Mariluz: "Casualidades". Me paso la vida dando ánimos a la gente que me rodea, buscándole el lado positivo a sus vidas y haciéndoselo ver cuando lo ven todo negro, pero, cuando se trata de uno mismo, no siempre es fácil aplicarse las mismas pautas. La tristeza es un parásito oportunista que siempre está al acecho para infectarte si encuentra un resquicio de debilidad por donde entrar en tu mente. Por eso, a pesar del ejercicio diario de tratar de ser positivo, es necesario tener a personas cerca que no te dejen caer cuando el cansancio o el dolor físico abren brechas en la piel del alma por el que pueda invadir esa oscuridad. Si hoy no había nadie para impedirme abandonarme a la desazón, esta contractura me ha llevado al lugar donde unas buenas personas han conseguido que recuerde que la tristeza no es una opción y que tener que resolver mi vida sola no es un motivo para sentirme fracasada sino un orgullo y un signo de fortaleza.
Soy una buena persona y no hace falta que cambie lo que soy ni lo que siento por más que las personas de las que he esperado ciertas cosas, no me hayan respondido como creía que lo harían. Yo seguiré estando aquí cuando sea necesario porque no sabría ser de otra manera. Hay una luz que me guía que es mi propia conciencia. La cuestión, una vez más, es que no debo esperar nada igual de nadie. Es mejor no gastar la energía en reproches porque mientras que te ocupas en eso, puede que te pierdas lo que otros, de los que no esperabas nada, hacen por ti sin pedirlo. Esta noche, ya con los párpados pesados por el sueño y el efecto de los fármacos, expulso de mi corazón el insano sentimiento de abandono que me ha envuelto estos días atrás. Seguramente yo también habré fallado a muchas personas en muchos momentos sin haber sido esta mi intención. Solo quiero tener buenas sensaciones. Combatir los sinsabores de la vida con buenos momentos, con sonrisas, con caricias y con abrazos intensos donde las palabras sobren. Si no están los que creía que debían estar para esto, confiar en que otros estarán para compartirlos, como esta noche... Cualquier momento puede ser especial si estás dispuesto a mirar. La persona que menos te esperas puede ser la que llene plenamente un momento infinito de vida. ¿Por qué no? Esta madrugada de dolor intenso ha sido también una madrugada feliz porque me han cogido de la mano y la han apretado con ternura y porque me han mirado a los ojos y me han devuelto la fe en la bondad.
Como muchos ya sabéis, el mes de Ocubre lo he empezado "cambiando de profesión"... Bueno, no es que de repente haya perdido mi vocación docente, más bien las circunsatncias de crisis por la que estamos pasando me han tocado de lleno y me he visto obligada a volverme a buscar la vida como sea... El otro día os hablaba de un día maravilloso junto a mi amiga Mariluz en el que, entre otras cosas, nos dio por subirnos a uno de los barquitos del puerto para dar un paseo... Durante la travesía hicimos amistad con el marinero de a bordo y, lo uno llevó a lo otro, acabé con trabajito en otro de los barcos de Puerto Marina: El Ocean Crusier.
Lo cierto es que el trabajo a final de temporada como estamos es muy duro, pues ya la mayoría del turismo se ha marchado y cuesta sudor y lágrimas conseguir clientes que quieran pasear por la bahía... Esa es mi labor, soy la comercial de esta pequeña empresa y os juro que no es lo que deseo. El que me conoce sabe que nunca me ha gustado vender... ni que me insten a comprar, pero es justamente lo que hago ahora. Sin embargo, no hay nada que no tenga su lado positivo y, en este caso, hay dos cosas que básicamente hacen que a pesar de las largas horas que paso de pie y haciendo algo que no me gusta, esta experiencia esté valiendo la pena. Por supuesto, una de ellas es disfrutar de vez en cuando de uno de estos paseos, cuando ya vamos a cerrar, si en el último viaje queda alguna plaza libre, mi jefe me hace subir a bordo y disfruto como una niña de una maravillosa puesta de Sol en el mar o, como hoy, de un misterioso paseo dentro de una niebla espesa que transforma el paisaje. Creo que no hay nada que cargue más las pilas. Para alguien como yo que no puede vivir lejos del mar, poder verlo desde aquí es simplemente impresionante. Pero, lo más importante que encuentro en esta aventura es haber conocido a personas maravillosas. Para empezar a Isaías, que sin conocerme a penas de nada, nada más saber de mi situación, no dudó en recomendarme para este trabajo. Y para rematar el pastel, Marga y Juan Carlos, la pareja para la que trabajo. Me han abierto los brazos desde el primer momento y me están dando una lección de positivisto que solo si fuera necia no atesoraría. Quizás haya tenido que ser así tan solo para conocerlos a ellos. Este post está dedicado a ellos, para rendirles mi agradecimiento y para que sepan que no me olvidaré nunca de estos días. Por supuesto, espero que vosotros, amigos que leéis este humilde bitácora, tengáis aún un motivo más para venir a visitar este velero y daros un hermoso paseo. No os arrepentiréis. Os estamos esperando, no lo olvidéis.
Hola amigos, aquí tenéis la receta de la popular tarta de tres chocolates hecha por mi amiga Encarni, a la que le queda como a nadie... No tenéis que ver nada más la pinta de la última que hizo y de la que me pasó las fotos. Si queréis quedar bien algún día con alguien, os aseguro que esta tarta no decepciona. Gracias, cielo, por participar en este espacio.
No podía ser de otra manera: Hoy ha amanecido un Sol radiante en el cielo, con el mar en calma y un azul limpio como el aire renovado tras estos días de temporal y lluvias intensas. Y no podía de otro modo porque la más pizpireta de las flores ha venido al rescate para sacarme de mi cueva. Sin pensarlo demasiado, ha cogido esta mañana el coche y ha puesto rumbo a Málaga desde Almería para pasar tan solo unas escasas horas conmigo. No podía por menos que recibirla con una buena comida, así que eso he hecho, cocinar para ella con todas las especies del cariño.
El plan era sencillo, un paseo por las zonas típicas de Benalmádena, pero, como no, con Mariluz, al final hasta el más sencillo de los planes se convierte en algo especial. Llevo casi siete años viviendo aquí y he paseado por Puerto Marina un sin fin de veces, pero ha sido hoy, con ella, que he visto mi pueblo desde otra perspectiva: Nos hemos embarcado en un velerito para dar una vuelta por altamar y hemos sentido la brisa del mar en la cara mientras el barquito nos paseaba costa adentro. Treinta y cinco minutos de libertad sin pensar en nada más que en disfrutarlo. Treinta y cinco minutos de felicidad que, una vez más tengo que agradecerle. Por no tenérselo que pedir, porque le sale así, fácil y natural, con su alegría rabiosamente contagiosa. No es posible no sonreir a su lado.
Después del paseo en barco (gestión incluida...), todo lo demás podía haberse quedado soso en comparación, pero lo cierto es que las buenas vibraciones del vaivén del barco se ha colado en nuestras mentes y lo ha teñido todo de color azul. Hemos tomado un refresco en la plaza de la Mezquita y, más tarde, hemos paseado por el origen de Benalmádena, por las calles empedradas del pueblo blanco que al parecer debe su nombre, según dicen, al oficio de las minas de hierro al que se dedicaban sus primitivos habitantes: Ibn al- ma´din (Hijos de las minas).
El tiempo se nos ha ido en un suspiro y el día ha terminado sin querer... Pero, aquí estoy, dando cuenta de nuestro encuentro para saborear de nuevo la sal del día y con la misma música que nos ha acompañado en nuestra excursión marítima...
Soy una enamorada de la canela en la cocina, y no solo en los postres. Probad este invento si os gusta como a mí. Los arándanos, algo ácidos, y la pimienta, le dan un contrapunto al plato que a mí me chifla, ya me contaréis que os parece a vosotros.
El pasado fin de semana he ido, junto con mi hermana, a celebrar en Fondón (Almería), el cumpleaños de nuestra amiga Mariluz. Conocí a Mariluz hace algo más de un año, durante la feria de Málaga de 2011, y, desde entonces, hemos compartido momentos muy especiales. Lo cierto es que a pesar de no ser una amiga de toda la vida, siento que lo va a ser para el resto de la que me queda (que, por supuesto, espero sea mucha). Y es que no creo que haya nadie que conociendo un poquito a esta chica pueda no quererla. A todos nos cautiva por su incombustible energía, su carácter alegre y lo cariñosa que es con todos. A todas sus amigas, nos llama "florecillas" llenándonos de la belleza que las flores tienen. Y de tanto oírselo decir, todas nos sentimos bellas. Se esfuerza para que los ánimos no decaigan. Para su cumpleaños pide una burra voladora a la que llamará Felicidad, para poder montar en ella hasta Alemania a ver a mi hermana. Ha conseguido que nos sintamos parte de un grupo muy especial aunque estemos separadas en la distancia. Pase lo que pase, a su lado todo se convierte en una aventura con final feliz. Una aventura con olor a vainilla.
Sin embargo, Mariluz, como todo el mundo, tiene un lado frágil. A ella no le gusta mostrarlo, de hecho, no creo que muchos puedan decir que la hayan visto triste en muchas ocasiones. Hoy quiero decirle a mi amiga que me gusta verla cascabeleando, como siempre, pero que también me gusta cuando sus ojos se tornan vidriosos por unas lágrimas incipientes que le cuesta dejar rodar. Me gusta igual cuando su voz se vuelve grave y apocada, porque en esos momentos puedo escuchar mejor su corazón. quiero decirle que me gusta que me arrope, pero que también me gusta poder arroparla cuando es ella quien tiene frío. Quiero decirle que me siento afortunada si me deja consolar sus penas porque es la manera de asegurar que su alegría nunca muera.Y es que necesito su alegría, que me siga contagiando de ella.
Para decirle que la quiero sé que tengo bonitas palabras que me salen con facilidad puesto que es el corazón el que habla, pero sé que hay una forma mejor que es dedicarle este vídeo para que conserve un recuerdo de otro momento que compartimos.
Y para que tengas la oprtunidad de tener en un mismo lugar las muestras de cariño de más flores, aquí tienes otro montaje que te hicieron para decirte, como yo, que eres una parte importante de nuestras vidas.
¡Por fin he conseguido que Mariluz nos haga la receta que triunfa en todos nuestros encuentros! Quien más, quien menos ha probado e incluso hecho una sangría alguna vez en la vida, pero a mí las que mejor me saben son las que salen de las manos de esta experta... Así acabo cada vez que nos vemos, jajaja.
Aunque hasta el 21 de Septiembre estamos oficialmente en la estación veraniega, lo cierto es que psicológicamente todos sentimos que terminado Agosto, se termina la época estival. Supongo que esto es así porque nos acostubramos desde niños al calendario escolar, el verano significaba vacaciones y terminadas éstas, se termina el verano. A mí me encanta Septiembre y supongo que los que, como yo, vivís en un sitio turístico y de costa coincidiréis conmigo en que una de las maravillas de Septiembre es seguir teniendo buen tiempo para disfrutar de la playa, con el añadido de que desaparecen de ella las masificaciones provocadas por los turistas... Que sí, que buenos son porque dan trabajo y todo eso que ya sabemos, pero que nos hacen sentir invadidos (y no solo en la playa, por cierto, que menudo veranito de inquilinos incordiosos he sufrido una vez más). Este año, además, de la mano de Agosto parece que se han largado las desagradables medusas que han hecho bastante peligroso darse un chapuzón (aunque en esto mejor no canto victoria porque igual mañana que empieza a subir otra vez la temperatura vienen a dar guerra de nuevo). Sea como sea, en estos días, la mayoría del personal vuelve a la rutina o a desear tenerla, como en mi caso. Y, del verano. tan solo nos quedan los recuerdos y el anhelo de que no se haga muy duro todo un año hasta volver a disfrutarlo.
El verano del 2012 no lo recordaré como uno de mis mejores veranos, la verdad, es difícil disfrutar del todo cuando te acecha la incertidumbre sobre cuál será tu futuro inmediato y, aunque he tratado de vivir el presente, en muchas ocasiones la amenaza del paro me ha pisado los talones e incluso me ha atrapado a la vuelta de la esquina sin poder remediar sentir la ansiedad en el impacto. Sin embargo, en otras muchas ocasiones, he esquivado con arte la desazón y la amargura y he vivido momentos realmente felices. Quizás por lo duro del año, estos momentos merecen ser recordados con más intensidad, así que ahí va, por los que los habéis hecho posible, como siempre, mi humilde homenaje, unas sencillas imágenes para volver a compartir esos ratos. No están todos los días, ni todas las risas, gracias a Dios, aún no me he vuelto tan freak como para llevar colgada la cámara todo el tiempo, pero bueno, creo que sí hay una buena representación de lo más importante. Me ha faltado por error, eso sí, la mañana de spa que pasé con mi madre para celebrar su cumpleaños... No me acordé de pasar las fotos al ordenador y al terminar el vídeo ha sido cuando he caído; no puedo estar en todo, pero no por eso no se incluye en mis recuerdos de este "summer", porque desde luego llegué estresada (cosas del navegador del smartphone y mi desagrado por conducir) y me vino muy bien eso del tratamiento con algas del Mar Muerto.
Como siempre, espero que os guste. Un abrazo a todos.
PD: Cuando a una se le mete algo en la cabeza... Y esta vez, no sé porqué, se me metió que érase es aguda, ya véis, a la que le duelen los ojos por las faltas de ortografía... Desgraciadamente, una vez hecho el vídeo, no lo puedo modificar, así que disculpadme los que tambíén sufráis con estas cosas, ;)
La verdad es que no tenía intención de escribir ninguna entrada hablando sobre la situación laboral en la que me encuentro, más que nada por no deprimirme aún más, pero una buena amiga me ha sugerido que hable de ello y ponga aquí mi currículo para que sea una forma más de llegar a alguien que pueda echarme un cable. Bien pensado, ya que comparto con vosotros momentos y sentimientos muy personales, ¿por qué no también hacerlo ahora que lo que me quita el sueño es cómo voy a pagar mi hipoteca el mes que viene?
Como todo el mundo sabe los recortes en Educación han afectado a miles de interinos, entre ellos me encuentro yo. Aún guardo la esperanza de que cuando empiece oficialmente el curso el día 17 de Septiembre, la necesidad de docentes se imponga y nos empiecen a llamar de las Delegaciones, sin embargo, ahora mismo solo puedo ver en mi mente el número 213, que es la posición en la que me encuentro en la lista... y no me resulta un número muy halagüeño, y no porque termine en 13, sino porque se trata de dos centenas. Por si esto no fuera suficiente motivo para tenerme inquieta, resulta que, a pesar de haber cotizado estos años atrás lo suficiente como para tener derecho a recibir la prestación por desempleo, al menos por unos seis meses, resulta que solo dispongo de 4 días de paro. ¿Que cómo es esto? Pues veréis amigos, resulta que en 2007 solicité la prestación que me fue concedida y que he ido usando en los periodos en los que me he quedado desempleada y, de esta prestación, aún me quedan 4 días a los que, me dicen en el INEM, que no puedo renunciar. Es decir, por fuerza he de agotar esa prestación y después... Pues nada, a no ser que volviera a ser contratada y al cesar ese nuevo contrato, sí estaría en situación de cobrar aquello que me corresponde y que debería serme concedido sin más tonterías. ¡Una locura, vamos! Bueno, me dan la opción, creo, de solicitar la ayuda de los 400 famosos euros, pero entonces, estaría igualmente condenada a agotar toda esa ayuda, desperdiciando, según yo lo veo, estos años de religiosa cotización. ¡Por Dios! ¡Con 400 euros no cubro ni el coste de la hipoteca! Para colmo me siento mal, muy mal, porque me quejo y me angustio con mi situación sabiendo que hay muchísima gente que está muchísimo peor que yo. Pero lo que me angustia es precisamente pensar que si no consigo solucionar esto ahora, seré yo también una de esas personas.
Pues sí, así están las cosas, y como pensar en ello no me va a arreglar nada y sí que puede empeorarlo (mis nervios no son de acero precisamente), lo que no puedo es quedarme de brazos cruzados esperando a un milagro que ocurra a partir del 17 de Septiembre. Desde luego que rezo, visualizo y me digo mil veces al meterme en la cama cada noche que todo va a salir bien, pero además de esto hay que hacer algo más práctico, que los milagros llegan si tú los ayudas un poco, así que ya he movido mi currículo por los colegios privados que he podido y ya pienso en el siguiente paso... Y si no puede ser trabajar en mi campo, pues trabajaré donde haga falta, que no será la primera vez.
Como os decía al principio, publicar aquí el currículo ha sido sugerencia de una amiga y creo que no es mala idea. Despué de todo, el boca a boca siempre ha sido la mejor manera de conseguir que la gente se entere de las cosas, así que, si alguien al leer esto y ver el currículo adjunto puede ofrecerme un contrato, no dude en hacerlo, ya sea contactando a través de este mismo blog o, quizás mejor, a través de correo electrónico: bioygeoelop@gmail.com.
Hace algún tiempo que, como muchos de vosotros, soy seguidorá de un grupo en facebook "YO FUI A EGB" y ahora también de su blog http://www.yofuiaegb.com/ . Todos los días nos hace sonreir con alguna imagen de una época que, quien más quien menos, recordamos con cariño, como solo se puede recordar una etapa de nuestra vida donde problemas, lo que se dice problemas, teníamos los de mates y física, porque, por lo demás, nuestras preocupaciones se limitaban a ser cuestiones como qué hacer para conseguir el cromo que te faltaba de la colección de turno, o en qué puesto de los cuarenta estaba tu canción preferida. La expresión de nuestras caras al ver cada cosita que publican es primero: "¡Hostia! ¡Qué bueno!", y después: Sonrisa; y, por último: Un recuerdo de tu niñez asociado a ese objeto, imagen o vídeo que te hace poner una cara de idiota melancólico que tira pa´tras...
Seguramente os pasará a veces como a mí, que como te saquen un recuerdo de entre las neuronas es como la ristra de pañuelos que sale de la manga de un mago, parece que sacará uno y al tirar, salen encadenados hasta lo que parece que será un infinito mundo de seda de colores. Sí, sí, ocurre siempre y, si encima estás reunido con algún amigo, se unen tus recuerdos a los suyos y acabáis volando a esa época con una feliz nostalgia que os embarga. Pues, así, en muchas ocasiones de este tipo, he acabado recordando una serie de dibujos animados que se ha convertido en una espinita para mí, porque nadie de mi entorno ha sabido de qué estaba hablando. La verdad es que mucha ayuda no he sido para hacer recordar, porque en mi memoria solo ha quedado un poquito de la musiquilla de la cabecera y que se trataba de un señor que buscaba la felicidad. Nada más de la trama recordaba, ni del año en que la emitían, ni del horario... Solo sé que a mi padre le gustaba y canturreaba esa cancioncilla italiana a menudo. Por eso, en varias ocasiones he tratado, sin éxito, buscarla en el todopoderoso youtube. Hoy he echado mano de los amigos blogeros de YO FUI A EGB, y les he mandado un mail para que me ayudaran a buscar algo sobre esta serie. Después, he hecho otro intento de búsqueda y, cuál ha sido mi sorpresa al encontrarla por fin. Esta vez he dado con las palabras oportunas o desde la última vez que busqué ha habido alguien que también se ha acordado de esta serie. Lo que más gracia me ha hecho es leer los comentarios del post de este blogero, porque más de uno se ha sentido como yo, creyendo que igual era de nuestra propia invención porque nadie de nuestro alrededor se acordaba del dichoso señor Rossi. ¡Pues no! ¡No estoy loca! El señor Rossi existió, la cancioncilla existió y hay mucha gente que le ha encantado poder escuchar otra vez esa cabecera. Así que, por mi parte, escribo este post para rendir homenaje a la serie... y a mi memoria...
Transcribo ahora lo que este compañero de recuerdos ha escrito en su blog sobre la serie:
La serie El señor Rossi era una serie de dibujos
animados para la televisión, se emitió en España por los años 77 ó 78
,no recuerdo bien, pero creo que, aunque eran en color, yo lo recuerdo en
blanco y negro (todavía no teníamos un televisor en color). La serie era una producción italiana que consistía en 3 temporadas de 12 episodios cada uno, realizada entre los años 1977 y 1978 por el dibujante Bruno Bozetto y
musica de Franco Godi. La serie se tituló "il signor rossi cerca la
felicitá" y en España se tradujo fielmente y el titulo fue "el señor
rossi busca la felicidad". ¿En qué consistía la serie?: El señor rossi era
un empleado de oficina con un gran optimismo (rayando en la paronia
creo yo) pero con un jefe malévolo que le hacía la vida imposible (además
era su vecino con una gran mansión) y el perro de dicho jefe siempre le
ladraba cuando pasaba por la mansión camino del trabajo.Concretando, un
tipo con una vida gris que no pierde la esperanza de encontrar la
felicidad. Entonces, un buen dia (el primer episodio claro), una bruja (no
me acuerdo si era un familiar-una tía o una abuela-)le da un don
especial: convertir sus sueños en realidad. Así, el señor Rossi todas
las noches sueña aventuras que son realidad junto al perro del jefe
(Gastone) que se vuelve su mayor amigo y aliado en dichos sueños. En la selva, como Tarzán, como Sherlock Holmes, en el espacio, con los dinosaurios, un sin fin de aventuras.
Recalcar
la musica que era estilo jazz en algunos momentos y de una calidad muy
buena además de muy variada, que en la actualidad es motivo de culto por
músicos que hacen tributo a esta banda sonora (seguramente no llegaran a
España).
Serie
de culto sobretodo en Alemania e Italia donde hay gran material tanto
en DVD como en CD de música así como libros y otras publicaciones. Aquí en España apenas encontramos reseñas sobre esta gran serie, algún que otro vídeo en vhs que algún videoclub antiguo tenga.
Ojalá
volvieran a ponerla en la television -la sintonía de la serie esta en
el radioblog de "sintonía de una vida" interpretada por el grupo Nins en
la version en español-
Grafiti que demuestra que está en la memoria de muchos, digamos que es un símbolo "underground"
¡Viiiiiiiiiva la felicidad, quien la busque la hallará,viva la felicidad!
Si queréis ver el enlace original y acceder a los comentarios: AGAF
No es la única serie olvidada... En mis recuerdos de tardes de verano, hay otra a la que estaba enganchada. Y si no fuese porque, en esta ocasión, está mi hermana para confirmar que la tal serie existía, sería otra por la cual hubiera pensado que mi imaginación es más prolífica de la cuenta. De hecho, al fin he dado con la cabecera de la misma, pero no en español, ha tenido que ser de una versión alemana... En fin, la serie en cuestión se llamaba LOTERÍA, contaba historias de gente a la que le tocaba la lotería y el hilo conductor era una pareja formada por el tipo que entregaba el premio y el compañero de hacienda que le acompañaba (a este último no lo recibían con tanto agrado). En fin, seguro que a mi hermana le viene un dolor reflejo por el atracón de galletas granola que nos metimos una tarde sentadas en el suelo fresquito de la habitación viendo unos de los habituales capítulos... (¡Por cierto, qué buenas las granolas!).
Pues bien, aquí está la cabecera, a ver si alguno de vosotros la recuerda... también estoy segura de que no soy yo la única que tiene el recuerdo de alguna serie que para los demás es un misterio... No voy a ser la única freake, digo yo. Así que si recordáis algo que pensáis que nadie más recuerda, os invito a que lo investiguéis, la satisfacción de dar con ello es como la de encontrar algo muy querido que pensabas que estaba perdido. Y, si os apetece, compártidlo conmigo. Acabo de decidir crear un huequito aquí para esos recuerdos misteriosos. Por cierto, esta semana también he dado con una canción que hacía mucho que no escuchaba y que me ha costado lo mío encontrar porque el título coincide con muchas otras cosas y no recordaba el nombre del grupo. Además, resulta que viene que ni pintada para este post, ya que el título es LOST AND FOUND (perdido y encontrado). Ahora, ya he recordado que la cantaban THE KINKS. Os la dejo por si a alguno le trae también recuerdos.
Esta receta es una buena alternativa pra quien desee disfrutar de un fresco y sabroso salmorejo (o porra) sin perjudicar demasiado la línea. En vez de pan, en esta versión libre de la receta, usaremos avena y manzana para espesar, con lo cual ya estamos reduciendo calorías, pero además, la manzana hace que la mezcla admita menos aceite. Por otra parte, suprimimos el vinagre; el punto de acidez también es proporcionado por la manzana.
Como es lógico, se trata de una alternativa. El sabor genuino solo se consigue con la receta genuina, pero os aseguro que no quedaréis decepcionados por el gusto de este platillo.
Cuando me amé de verdad, comprendí que en
cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento
preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… AUTOESTIMA
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi
angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy
contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… AUTENTICIDAD
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi
vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece
contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… MADUREZ
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender
por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo
para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o
que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el
nombre de eso es… RESPETO
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de
todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier
cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a
esa actitud. Hoy sé que se llama… AMOR HACIA UNO MISMO
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por
no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los
mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me
gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es... SIMPLICIDAD
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la…HUMILDAD
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar
reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo
en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… PLENITUD
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente
puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio
de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es... ¡SABER VIVIR!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin
Y por si no son sufiicientes estas maravillosas palabras de Charles Chaplin, convéncete de que el amor bien entendido empieza por uno mismo y hay que esforzarse en quererse de verdad desde antes de ayer, con esta canción de Bebe y, ¡ponte las pilas!
Quererse es una experiencia. Es sentir una emoción: amor por uno mismo. Y como toda experiencia real, sólo puede suceder en el momento presente. En este preciso instante, por ejemplo...
Mañana hace una semana que volví de Alemania, en la que ha sido mi primera visita a mi hermana allí. Los que ya dáis por sentado que habrá resumen de mis aventuras, seguramente ya estaréis extrañados de que haya tardado tanto en colgar mi pequeño reportaje, y más teniendo en cuenta las ganas que sabéis que tenía de viajar hasta allí para pasar unos días con mi hermana. La cuestión es que al volver ya tenía programada otra aventura y todo esto requiere su tiempo... Se me está acumulando el trabajo, ¡uff!. Agradezco profundamente que mis planes se hayan prácticamente solapado, porque así no he tenido tiempo para pensar mucho en la despedida. Esta tarde, por fin, me he podido sentar ante el ordenador y llevo ya unas horas editando el montajito y volviendo a vivir mis seis escasos días en Neheim. Ahora, ya estoy planeando con nuestras amigas la próxima quedada, así que la añoranza ya se ha transformado en ilusión y espectación. (Actitud positiva; ¿a que lo hago bien, Julia?).
Pero hasta entonces, como hay que vivir el presente ;) , lo que toca ahora es que os entretengáis leyendo, viendo y escuchando este humilde vídeo. Espero que os guste, sobre todo a ti, nena: Lo he pasado muy bien. Te quiero mucho, ya lo sabes.
Hay que remontarse a más de siete años para volver a los días de este viaje, pero no podía faltar en este cajón de recuerdos aquel primer power point que monté tras haber vivido los nueve días más maravillosos que recuerdo desde mi estancia en Mallorca hace ya... ¡uff, demasiados!
Los años no han pasado en balde, ver estas imágenes me lo demuestran. Sin embargo, hay algo que ha permanecido intacto a pesar de todo lo que hemos vivido, que no siempre ha sido agradable: El cariño que nos teníamos entonces sigue siendo el mismo. Siento tu ausencia como la sentía entonces y muchos días echo en falta no tenerte cerca para tomar una cervecita y mantener esas interminables conversaciones nuestras.
Quizás por eso, ahora que tengo tiempo y que la nostalgia ha puesto patas arriba todos los rincones de mi corazón, he desempolvado ése, mi primer montaje en power point, para pasarlo a vídeo y que quede aquí junto con estas palabras que espero sirvan para que sepas que siempre te he querido y siempre te querré. Ojalá nos volvamos a ver pronto.
Creo que ya iba siendo hora de escribir en este blog sobre comiditas, así que tras escribir esta misma tarde un post sobre tapas y empezando a poner recetas en internet para algunos amigos, que en varias ocasiones me las han pedido, he pensado que igual sería buena idea recopilarlas en este cuaderno de viaje, pues no hay viaje en el que no disfrutemos de la gastronomía. Poquito a poco, y espero que con vuestra colaboración, iré llenando esta nueva página que os invito a visitar.
De todo el mundo es sabido que en España se come bien, se come MUY bien. Da iguall en que comunidad, ciudad o pueblo; de alta cocina o en ca´la Pepa, de mar o de montaña, se crean los franceses lo que se crean, la gastronomía española está en la cresta de la ola. Y además, tenemos esto que tanto nos gusta a los españolitos que es la posibilidad de comer bueno y barato y degustando la inagotable variedad que la imaginación de nuestros bares nos ofrecen: LAS TAPAS. ¡Qué gran invento, ¿eh?! Pues sí, no conozco a ningún extranjero de estos que nos "invaden" todos los veranos, que no alucinen con este concepto hecho realidad de las tabernas y chiringuitos de nuestra tierra. Ir de tapas debería ser declarado para España Patrimonio de la Humanidad, así que os dejo en este post este documento Issuu que he preparado para homenajear nuestra más preciada forma de disfrutar las cañitas y en compañía de los amigos. ¡Buen provecho!
La Asamblea General de las Naciones Unidas designó en 2011 el Día Internacional de la
Amistad con la idea de que la amistad entre los pueblos, los países, las
culturas y las personas puede inspirar iniciativas de paz y presenta
una oportunidad de tender puentes entre las comunidades. La resolución
(A/RES/65/275) pone un especial énfasis en la importancia de implicar a
los jóvenes y a los futuros líderes en actividades comunitarias
encaminadas a fomentar la inclusión de las distintas culturas y el
respeto entre ellas, promoviendo a la vez la comprensión internacional y
el respeto de la diversidad. Asimismo, el Día tiene como propósito
brindar apoyo a las metas y objetivos de la Declaración y Programa de
Acción sobre una Cultura de Paz y el Decenio internacional de una
cultura de paz y no violencia para los niños del mundo (2001 - 2010) .
Para conmemorar el Día Internacional de la Amistad, las Naciones Unidas
invita a todos los Estados Miembros, las organizaciones internacionales y
regionales, así como a la sociedad civil, a realizar eventos,
actividades que contribuyan a los esfuerzos de la comunidad
internacional para promover el diálogo entre las civilizaciones, la
solidaridad, la comprensión mutua y la reconciliación.
Organización de las Naciones Unidas
...Y sin embargo, hoy no he sido capaz de contar con nadie...
No hace mucho, tuve la ocasión de escuchar a un amigo, de dar consuelo, de tender una mano. Y realmente me sentí bien al darme cuenta de que le servía. Fui feliz por saber que, en un mal momento, mi presencia podía hacer que fuera menos malo. También sé que a mí en otras muchas ocasiones me ha hecho igual de bien llorar sobre el hombro de un amigo. Pero, en los últimos meses me cuesta compartir los días en los que se me hace duro hasta respirar. A veces, porque creo que hablar de ello solo me va a servir en este momento para remover aún más el dolor; otras veces, porque no deseo cargar más las espaldas de los que me rodean, cada uno de ellos con sus propias penas; pero la mayor parte de las veces, porque dudo de los verdaderos sentimientos de muchos que se han llamado amigos míos, pero que a lo largo de mi camino me han decepcionado hiriendo mi alma irreversiblemente. Como dice el dicho, "se perdona, pero no se olvida". A pesar de querer, ¡qué difícil es volver a creer en la amistad de aquél que traicionó tu confianza una vez!
Con los años, también me he dado cuenta de lo cierto que es que los amigos se cuentan con los dedos de una mano y aun te sobran. A veces me pregunto por qué me empeño en mantener relaciones que digo son amistades, si sé que realmente en un día como hoy no obtendría el apoyo que necesito. Me gustaría saber cuáles de mis "amigos" hoy estarían dispuestos a estar aquí, a mi lado, sin ser divertida, sin ser la anfitriona que conocen, sin tener una conversación que trate de ellos, simplemente soportando las lágrimas de mi rostro, sin más pretensión que esperar que su presencia amortigüe el impacto de la realidad de mi tristeza. No me apetece coger el teléfono y recurrir a nadie porque, en días como hoy, la decepción que me supondría no tener a esa persona dispuesta a estar por mí sería demasiado para soportar. Hoy no podría justificar a ninguno. Hoy, probablemente, si eso ocurriera, quitaría un dedo más a esa mano que lleva tan exhaustivamente la cuenta. Por eso, es mejor para mí llorar sola. De todas formas, mañana o pasado me levantaré con fuerzas de guardar de nuevo en el cajón todo esto que ahora me preocupa, me atormenta y me destroza. Se quedará ahí hasta otra noche de borrasca, pero mientras tanto podré ser de nuevo vuestra anfitriona y hasta disfrute de la mentira.
Seguramente me debería haber salido algún tipo de apología sobre la amistad. Hoy es el día para eso que tan bien se me da. Y de hecho, hoy más que nunca tengo muy presente quienes son mis dedos contados. Hoy más que nunca sé lo que es un amigo. Hoy más que nunca valoro ese tesoro y aunque sean pocos los verdaderos, sé que estoy en vuestro pensamiento. Sé que no os ofenderéis si realmente sois uno de ellos porque sé que, quien lo es, conoce mi corazón y conoce lo que siento. El que lo es, ha estado en mi cueva en más de una ocasión. Hoy no pudiste, pero sé que hubieras querido. Eso es suficiente. A ti, feliz día de la amistad.
Mi hermana se marcha a Alemania. El Camino de Santiago, dicen, le da a los peregrinos aquello que necesitan. A ella parece que le ha abierto las puertas a otro lugar. Encontró un amor y con él se marcha a emprender una nueva aventura. En cuanto a mí, bueno, tengo sentimientos encontrados, esa es la verdad. Deseo ante todo que sea feliz, siempre lo he deseado. A veces, cuando la he visto sufrir, creo que lo he pasado peor que en cualquiera de los momentos en los que yo tenía mis propios motivos para las lágrimas. Sobre todo, cuando no estaba en mi mano hacer nada por quitarle ese dolor. Así que, bueno, deseo que encuentre allí su lugar y que la vida con Christian sea realmente maravillosa. A estas alturas ella ha demostrado con creces que sabe manejarse con todo (mucho mejor que yo, eso seguro); y, sin embargo, me lleno de inquietud porque no estaré cerca si me necesita... En fin, seguramente también estoy llena de inquietud porque ella no estará cerca si yo la necesito, lo que probablemente ocurra en muchas más ocasiones. Sentimientos encontrados... Porque, si he de ser sincera, no quiero que se vaya. Bien, esto no es politicamente correcto y es un pensamiento cargado de egoismo, pero qué le voy a hacer... Pues nada, lo que he hecho: Meterme el egoismo en el culo, desear con todas mis fuerzas que todo le salga bien y comprar un billete para ir a verla en Agosto, a pesar de la crisis, de los recortes en mi nómina y de un futuro laboral incierto... (Y endiñarle mi gata a mi madre durante esos días... Lo siento, mamá).
Sé que no soy la única que la echará en falta. Por mucho Wassup, Skype, Facebook y demás millones de formas de estar en contacto hoy en día, nada podrá suplir estar sentada a su lado tomando una caña, un café o lo que se tercie, pero hablando con sus ojos verdes que, a veces están cansados, pero que siempre tienen un momento para ti. Nena, más te vale estar conectada al Skype dos tercios del día... En fin, también tú tendrás tus días de añoranza, por eso, he pensado en este pequeño regalito. Es un muro de los deseos, expresamente para ti.
Y, como es natural, no podía faltar en este post mi pequeño montaje para que tú y todos los que nos quedamos aquí echándote en fata tengamos un recuerdo de la fiesta de despedida que nos reunió el 14 de Julio. Espero que os guste a todos. No puedo expresar todo el amor con el que lo he hecho.
Era sábado 23 de Junio. Tarde de
desesperación por pasar San Juan en Paterna del Campo, donde precisamente San
Juan no se podría mojar los pies ni en una fuente… Decido llamar a mi buena
amiga (mejor no dar nombres para proteger la intimidad de la afectada). La
desesperación compartida se hace más llevadera, así que a ver si hablar con
ella me hace menos penoso el trance.
Su vida es mucho más entretenida que la
mía, claro que ella difiere de esta opinión. Quizás tenga razón en que no sea
lo que le gustaría, digo su vida, pero lo que no me puede negar es que es más
entretenida: Lo siento, amiga, si te hubieras pasado todo el año en este
pueblito (que por pequeño no tiene ni Mercadona, o sea mari, ¡NO TIENE MERCADONA! Y aunque tiene Día, es como si hubiera pasado
por allí la marabunta porque el 90% de los estantes están vacíos, vaya, muy
triste y en contra de las más básicas estrategias de marketing) y además sin
las clases de pilates y aerobic que han sido mi único entretenimiento durante
el curso (y donde además se encontraba lo mejor del pueblo); bueno, pues si te
hubieras pasado aquí todo el año seguro que cambiabas de opinión.
No me ha
quedado otra que tratar de consumir estos días, que se me han hecho eternos,
hasta las vacaciones matando las horas comiendo pipas de calabaza (así se me ha
puesto el culo, como una calabaza; menuda operación bikini). Por eso, la
llamada del sábado a mi amiga era ya un necesario deber hacia mi figura: era
eso o meter más calorías al body.
Tras contarme (bueno, más bien
darme pistas) su última catástrofe-decepción-indignación-joderquemierdadetíos-otrozumbadomáspalalista
(sí, dile a tu madre que ya le hemos puesto la Z al susodicho), no me queda
otra que concertar una cita urgente para el mismo sábado primero de vacaciones
en mi amada y deseada playa malagueña (que si bien no son las mejores playas de
Andalucía, son las mías, las de casa, las que están a diez minutos, para que me
ponga al día con todo lujo de detalles.
Muy bien, hoy es el día, el
primer sábado del resto de mi verano y puntuales a la cita nos encontramos en
la salida de la playa elegida para el evento. Tras esquivar los innumerables hoyos
del camino de acceso a la zona de aparcamiento (que no es moco de pavo teniendo
en cuenta que hay más baches que camino), nos bajamos cada una de nuestros
respectivos coches y pagamos la tasa habitual al encargado de velar por la
seguridad de nuestros vehículos, o sea, “el gorrilla”. Éste era, sin duda, un
meteorólogo frustrado que, de manera gratuita, sin aumentar la tarifa, nos
vaticina que tendríamos un día de playa fabuloso, con una temperatura del agua
ideal y sin olas (que como todo el mundo sabe se producen por el viento). Se ve
que nuestro improvisado hombre del tiempo padecía una rara enfermedad para la
que no hay presupuesto en I+D y que tiene por síntoma fundamental el
funcionamiento deficitario y degenerativo de los receptores de la piel que
captan los estímulos producidos precisamente por este agente geológico externo.
Así pues, como ya imaginaréis, ha sido un día donde, de manera gradual, hemos
pasado por una brisa-vendaval-conatodehuracán-tormentadearenadelcopón; pero no
adelantemos acontecimientos.
Como todo buen aficionado al
saludable arte del “playeo” sabe, no está bien plantar la sombrilla en el mismo
punto de entrada a la playa: Hay que buscar el hueco perfecto y éste nunca se
encuentra en línea recta hacia la orilla en este punto, que por otra parte está
más cerca de los aparcamientos; no, lo suyo es caminar, ya sea a izquierda o a
derecha (hay que señalar que para esta decisión no es necesario guiarse por tus
ideales políticos), hasta llegar al sitio deseado. La longitud del trecho
recorrido es variable, dependiendo de la concentración de parasoles ubicados en
el litoral.
Pues en este ritual
estábamos cuando, ¡crack!, el asa de la neverita de mi amiga se rompe
traicionando la tan buena relación que durante un buen número de veranos han
tenido ella y mi amiga. Menos mal que mi amiga, con su habitual pragmatismo y
perfeccionismo, tenía todas sus viandas bien encorsetadas en el tan útil y
versátil papel film (tengo que investigar quién inventó este gran producto).
Solo una solitaria pero fresca ciruela tuvo la desgracia de ser rebozada en la
cálida arena que empezaba a alborotarse por la brisa marina moderada que ya se
percibía notablemente.
Recogimos y limpiamos la fruta mancillada y proseguimos con
relativo buen humor (más bueno el mío, que el de mi pobre amiga) hacia nuestra
plaza playera que ya vislumbramos en el horizonte. No éramos conscientes del
nuevo percance que nos acechaba, esperando sigiloso el momento justo para
crispar nuestros nervios y regocijarse de nuestra desgracia. Sí amigos, cuando
nos dispusimos a realizar el segundo acto ritual de un buen día de playa
(lease: colonizar la ubicación plantando cual bandera nuestra sombrilla), una de
las chanclas* de mi amiga se rompe
inhabilitándola para su uso. No repetiré los improperios emitidos por mi
compañera porque este blog es para todos los públicos, pero aunque pueda
parecer una cuestión banal, solo debéis recordar las temperaturas que puede
alcanzar la arena de nuestras playas en las horas más tórridas de los días del
verano y recordad que habíamos andado un buen pedacito y, para rematar la
cuestión, lo difícil de conducir descalzo… Menos mal que ahora yo, con mi
habitual pragmatismo, que no perfeccionismo, siempre llevo unas chanclas en el
maletero de mi coche en cualquier época del año, así que, mientras ella se
quedaba protegiendo el lugar elegido, disponiendo el resto de nuestro mobiliario
estival portátil, o sea, esterillas y toallas; yo deshice el camino recorrido
para tomar las chanclas de repuesto que salvarían los pies de mi querida amiga.
A la vuelta, la brisa moderada
había subido en intensidad unos grados, lo cual nos obligó a realizar una
búsqueda exhaustiva de las mejores y más pesadas piedras del lugar para
asegurar las toallas y demás. La tarea puede parecer fácil, pero nos llevó un
buen rato tenerlo todo dispuesto, sobre todo por la pueril intención de mi
amiga de mantenerlas libres de arena con el viento que soplaba ya sin remilgos. En realidad, su toalla no
andaba del todo mal, la mía, en cambio, acabó llena de toda la arena de la de
ella cuando trataba, como os decía, dejar impoluto el dichoso trapito. ¡Pobre!
Se lamentó por llenarme de arena, pero en situaciones como ésta y recordando
otros momentos de viento costero peores que el que estábamos viviendo, le dije
que no pasaba nada. La verdad es que, aunque también prefiero tomar el sol sin
tanto granito por el cuerpo, lo cierto es que es mejor no luchar contra los
elementos, así que tengo más o menos asumido que en días de viento terminas
rebozado en arena.
Desde luego todo tiene un límite y, si no fuera por el deseo
de pasar el día con ella y porque esta noche mi amiga iba a vestirse de blanco
y deseaba lucir bronceado, cuando empecé a masticar arena mezclada con mi
ensalada hubiera recogido bártulos y hubiera cogido carretera y manta… Pero
bueno, la verdad es que nos hemos reído bastante, sobre todo cuando, junto con
el paso de las horas, el sol se ha ido moviendo en el firmamento y, como ya me
temía y en pos del bronceado deseado, mi amiga advierte que deberíamos cambiar
la orientación de las toallas, para que Don Lorenzo no la tome más con un lado
que con otro de nuestra anatomía. Le comenté a mi amiga mi teoría de que si te
quedas en la misma posición, el sol primero te da por la izquierda y acaba
dándote por la derecha, pero no coló. La segunda vez que sugirió la
movilización, accedí a esta operación suicida. Sí, porque esto, además de la
complicación que suponen las piedras y el intentar no cubrir de arena a todos
nuestros vecinos (al menos, no más de la que el viento ya se encargaba de
administrar), implicaba ponerse de cara al torrente eólico… Efectivamente, si a
partir de hoy notáis que mi mirada está algo más achinada, ya sabéis a que se
debe.
En un último intento por
minimizar el bombardeo constante de las cíclicas avalanchas de arena que a bien
tenía el dios Eolo regalarnos, pusimos nuestra sombrilla a modo de escudo
frente a nosotras. La verdad es que pese a nuestros temores de que la sombrilla
saliera volando convirtiéndose en otro objeto volador peligroso, aunque
identificado, se mantuvo firme bajo nuestra estricta vigilancia. No obstante,
no conseguimos el objetivo, aunque, eso sí, los vecinos colindantes han disfrutado
de un buen espectáculo cómico durante un rato; seguro.
Dado que desde que he llegado de
Paterna, con la promesa de olvidar todos los sinsabores que este curso me ha
proporcionado, vivo en un completo estado de felicidad desbordante, se me ha
ocurrido allí mismo escribir en clave de humor el “fantástico” día de playa que
hemos tenido mi amiga y yo en mi primer sábado vacacional. Entre arena, viento
y demás no gratas experiencias del día, ella me ha podido contar con detalle
toda la historia que nos llevó a quedar hoy y, tras escucharla con atención, sé
que no se encuentra bien. Por eso, quizás el día tenía que ser así de caótico
para que nos riéramos de nuestra suerte. Y por eso te dedico con todo mi cariño
la crónica de este momento de verano, para que vuelvas a sonreír cuando lo leas. Te quiero, chata.
PD1: No he conseguido
que el todopoderoso Google me diga quién inventó el papel film de cocina. La
curiosidad me mata. Si alguien lo averigua, por favor, ilumínenme.
PD2: ¿Por qué llevo
siempre unas chanclas en el coche? Fácil, porque yo sí me leí las instrucciones
de uso de las mismas:
*chanclas: calzado veraniego
propio de los lugareños de la costa. Su diseño consta de una fina base de goma
y dos tiras de material variable sujetas a la base por tres únicos puntos
pilares, dos en la parte más o menos intermedia de la longitud de la base y a
ambos laterales del calzado y uno en la parte anterior del mismo que queda
situado entre el dedo pulgar e índice de cada pie. Debido a esta estructura de
alta ingeniería, resulta un calzado fresco que permite respirar el pie en los calurosos
días que suelen vivirse en las costas españolas, sin embargo, el fabricante
advierte que aún no ha conseguido que los usuarios no se quemen los pies al ser
utilizadas para caminar en la arena durante las horas centrales de los días de
la estación estival y recuerda la propensión a las rupturas inoportunas de
alguno de los elementos de sujeción anteriormente citados, sobre todo el que
queda entre los dedos, sin el cual, el calzado queda inhabilitado para su uso.
Se recomienda llevar siempre unas de repuesto.