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martes, 1 de noviembre de 2011

¡TRUCO O TRATO!

   





    Cada año que pasa se celebra más en España la fiesta de Halloween. Y cada año es inevitable oir en algún medio opiniones a favor y en contra, enfrentando esta tradición, que erróneamente se cree americana, con la tradición genuinamente española de visitar a nuestros seres queridos fallecidos en el camposanto.

   Yo no encuentrro motivos para la confrontación, la verdad: ¿O es que hay que ir a poner flores a los nichos la noche del 31 de Octubre? Más bien no, ¿verdad? Lo que quiero decir es que, quizás si has celebrado Halloween, vayas al día siguiente a honrrar a los que ya nos dejaron con algo de resaca, pero ninguna fiesta va a hacer que los sentimientos por los que tanto fueron en nuestras vidas sea menores. Y, seguramente, si pudieran, allí que estarían también disfrutando de  este motivo para divertirse.

   Por otro lado está eso de que es una fiesta que nos ha invadido y bla, bla, bla... Bueno, pues a mí que me invadan todas las fiestas que haya en el mundo, que, con la que está cayendo, falta nos hace ponerle sonrisas a nuestros días. ¿Cómo no iba  España a  "dejarse invadir" por esta tradición si somos los primeros en convertir en una fiesta el más mínimo motivo de celebración. Vaya, que si adoptamos ciertos eventos es porque nos va la marcha. ¡Seguro que si se tratara de hacer trabajos para la comunidad no nos habríamos hecho fans de esto!

   También en estos días he escuchado por ahí, que si es una fiesta puramente consumista y otra vez, bla, bla, bla... Bueno: ¿Qué no es consumista hoy en día? ¿O es que la pasta en  flores que nos dejamos en los cementerios son proporcionadas altruistamente por la ONG "De todos los Santos"? 

   Así que, como ya imaginarás, yo anoche celebré Halloween. En cualquier caso, lo que sí me gustaría es que fuésemos conscientes de lo que celebramos, que esto es como la Navidad, que ya hay casos de gente que les preguntas por el motivo de estas fechas y te contestan de todo menos que conmemoramos la natividad de Jesús. De la ignorancia sí que estoy en contra, a hacer las cosas como borregos sí que me opongo. Por esta razón, a continuación os explico un poco el origen de la fiesta de Halloween, que de ninguna manera es un invento americano.


 De los Celtas a los Romanos.
 
    Algunos historiadores han rastreado el origen de Halloween hasta los celtas de la Europa Medieval. Los celtas de Irlanda, Inglaterra y Francia dividían su año en mitades: La “mitad de luz”, consiste aproximadamente de los meses de la primavera y el verano, cuando los días son más largos y las noches más cortas. Y la “mitad oscura”, consiste aproximadamente de los meses de otoño e invierno cuando los días son más cortos y las noches son más largas. Los celtas celebraban el final de la mitad de luz del año con el festival de “Samhain” (se pronuncia Sa – uen), el cual se observaba durante el ciclo lunar de octubre/noviembre. Después de la conquista romana de Inglaterra, los celtas británicos adoptaron el calendario Juliano y asignaron el día 1º de noviembre como el día de Samhain.

   Como en otros festivales de año nuevo, en esta fecha los muertos volvían a estar entre los vivos. Los celtas hacían sacrificios humanos y de animales, en honor al dios Samhaím, señor de la muerte.
Este día marcó la finalización del verano y la cosecha, y el comienzo del oscuro y frío invierno, momento del año que a menudo se asoció con la muerte humana. Los celtas creían que la frontera entre los mundos de los vivos y de los muertos se volvía incierta en la noche antes del Año Nuevo. La noche del 31 de octubre celebraban Samhain, fecha en la cual se creía que los espíritus de los muertos regresaban a la tierra. Para ahuyentar a estos malos espíritus, los celtas se vestían con cabezas y pieles de animales mientras que los sacerdotes de druida realizaban sacrificios con fuego para celebrar el día de un modo más cristiano. 

    Y mientras que Samhain comenzó como un estricto festival celta, es probable que aspectos de la religión romana hayan sido incorporados  a lo largo de los cuatro siglos de gobierno romano en Inglaterra (43 – 410 AD). Por ejemplo, Pomona era la diosa romana de los árboles frutales y jardines. Su símbolo era una manzana. Algunos expertos creen que esto explica cómo se asociaron manzanas acarameladas, y el sacar manzanas con la boca de un barril con agua con Halloween.

 De Pagano a Cristiano
    Otros historiadores han rastreado el origen de Halloween hasta la perdurable tradición antigua de celebrar las vidas de los  mártires cristianos en el aniversario de sus muertes. Cuando el Papa Bonifacio IV re-consagró el Panteón en Roma, el 13 de mayo del 603 AD, rebautizándolo “Iglesia de Santa María y los Mártires,” estableció ese aniversario como un día de celebración en recuerdo de todos los mártires de la Iglesia. Más tarde, el Papa Gregorio III cambió la fecha de la conmemoración al 1º de noviembre, cuando dedicó una capilla en la Basílica de San Pedro a “todos los santos.” El 1º de noviembre se convirtió en el Día de Todos los Santos, conocido también como “All Hallow's Day,” (Día de Todos los Santificados). La noche anterior pasó a ser la noche de Todos los Santificados “All Hallow's Eve” (siendo “Halloween” la contracción coloquial de esa frase).

    A medida que la  cristiandad  se expandía a través del mundo, las fiestas paganas o se cristianizaban o eran olvidadas. Samhain fue absorbida por Halloween. Disfraces, presentes y juegos, como el sacar manzanas con la boca de un barril con de agua fueron preservados, incorporados dentro de la nueva fiesta. Ellos permanecen como una parte de la celebración de Halloween hasta hoy, muchos siglos después.

Costumbres típicas de Halloween

La calabaza: La lámpara para auyentar los malos espíritus

La costumbre de ahuecar y tallar una calabaza para convertirla en un farol llamado Jack-o-lantern tiene su origen en el folklore irlandés del siglo XVIII. Según se cuenta, Jack era un notorio bebedor, jugador y holgazán que pasaba sus días tirado bajo un roble. La leyenda cuenta que n una ocasión, se le apareció Satanás con intenciones de llevarlo al infierno. Jack lo desafió a trepar al roble y, cuando el diablo estuvo en la copa del árbol, talló una cruz en el tronco para impedirle descender. Entonces Jack hizo un trato con el diablo: le permitiría bajar si nunca más volvía a tentarlo con el juego o la bebida.
La historia dice que cuando Jack murió no se le permitió la entrada al cielo por sus pecados en vida, pero tampoco pudo entrar en el infierno porque había engañado al diablo. A fin de compensarlo, el diablo le entregó una brasa para iluminar su camino en la helada oscuridad por la que debería vagar hasta el día del Juicio Final. La brasa estaba colocada dentro de una cubeta ahuecada "llamada nabo" para que ardiera como un farol durante mucho tiempo.
Los irlandeses solían utilizar nabos para fabricar sus "faroles de Jack", pero cuando los inmigrantes llegaron a Estados Unidos advirtieron que las calabazas eran más abundantes que los nabos. Por ese motivo, surgió la costumbre de tallar calabazas para la noche de Halloween y transformarlas en faroles introduciendo una brasa o una vela en su interior. El farol no tenía como objetivo convocar espíritus malignos sino mantenerlos alejados de las personas y sus hogares.

Dulces: Truco o trato 


La costumbre de pedir dulces de puerta en puerta (trick-or-treating) se popularizó alrededor de 1930. Según se cree, no se remonta a la cultura celta sino que deriva de una práctica que surgió en Europa durante el siglo IX llamada souling, una especie de servicio para las almas. El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, los cristianos primitivos iban de pueblo en pueblo mendigando "pasteles de difuntos" (soul cakes), que eran trozos de pan con pasas de uva. Cuantos más pasteles recibieran los mendigos, mayor sería el número de oraciones que rezarían por el alma de los parientes muertos de sus benefactores. En esa época se creía que los muertos permanecían en el limbo durante un período posterior a su fallecimiento y que las oraciones, incluso rezadas por extraños, podían acelerar el ingreso del alma al cielo.
La práctica se difundió en Estados Unidos como un intento de las autoridades por controlar los desmanes que se producían durante la noche de Halloween. Hacia fines del siglo XIX, algunos sectores de la población consideraban la noche del 31 de octubre como un momento de diversión a costa de los demás, probablemente inspirado por la "noche traviesa" (Mischief Night) que formaba parte de la cultura irlandesa y escocesa . La diversión consistía en derribar cercos, enjabonar ventanas y taponar chimeneas, pero gradualmente dio lugar a actos de crueldad contra personas y animales, llegando a su punto máximo en la década de 1920 con las masacres perpetradas por los enmascarados del Ku Klux Klan.
Diversos grupos de la comunidad comenzaron a proponer alternativas de diversión familiar para contrarrestar el vandalismo: concursos de calabazas talladas y disfraces o fiestas para niños y adultos. De este modo, se proponían retomar el espíritu de los primitivos cristianos, que iban casa por casa disfrazados o con máscaras ofreciendo una sencilla representación o un número musical a cambio de alimento y bebida.