Si la amistad te ha traido por aquí, eres bienvenido para compartir mis momentos de tranquilidad, aquellos que podré dedicar a este diario, sin guión, ni intención. Y si es el azar lo que ha hecho que aterrices con un click en este blog, bienvenido también: si llegaste y encontraste algo que te sirva, mejor.
La Asamblea General de las Naciones Unidas designó en 2011 el Día Internacional de la
Amistad con la idea de que la amistad entre los pueblos, los países, las
culturas y las personas puede inspirar iniciativas de paz y presenta
una oportunidad de tender puentes entre las comunidades. La resolución
(A/RES/65/275) pone un especial énfasis en la importancia de implicar a
los jóvenes y a los futuros líderes en actividades comunitarias
encaminadas a fomentar la inclusión de las distintas culturas y el
respeto entre ellas, promoviendo a la vez la comprensión internacional y
el respeto de la diversidad. Asimismo, el Día tiene como propósito
brindar apoyo a las metas y objetivos de la Declaración y Programa de
Acción sobre una Cultura de Paz y el Decenio internacional de una
cultura de paz y no violencia para los niños del mundo (2001 - 2010) .
Para conmemorar el Día Internacional de la Amistad, las Naciones Unidas
invita a todos los Estados Miembros, las organizaciones internacionales y
regionales, así como a la sociedad civil, a realizar eventos,
actividades que contribuyan a los esfuerzos de la comunidad
internacional para promover el diálogo entre las civilizaciones, la
solidaridad, la comprensión mutua y la reconciliación.
Organización de las Naciones Unidas
...Y sin embargo, hoy no he sido capaz de contar con nadie...
No hace mucho, tuve la ocasión de escuchar a un amigo, de dar consuelo, de tender una mano. Y realmente me sentí bien al darme cuenta de que le servía. Fui feliz por saber que, en un mal momento, mi presencia podía hacer que fuera menos malo. También sé que a mí en otras muchas ocasiones me ha hecho igual de bien llorar sobre el hombro de un amigo. Pero, en los últimos meses me cuesta compartir los días en los que se me hace duro hasta respirar. A veces, porque creo que hablar de ello solo me va a servir en este momento para remover aún más el dolor; otras veces, porque no deseo cargar más las espaldas de los que me rodean, cada uno de ellos con sus propias penas; pero la mayor parte de las veces, porque dudo de los verdaderos sentimientos de muchos que se han llamado amigos míos, pero que a lo largo de mi camino me han decepcionado hiriendo mi alma irreversiblemente. Como dice el dicho, "se perdona, pero no se olvida". A pesar de querer, ¡qué difícil es volver a creer en la amistad de aquél que traicionó tu confianza una vez!
Con los años, también me he dado cuenta de lo cierto que es que los amigos se cuentan con los dedos de una mano y aun te sobran. A veces me pregunto por qué me empeño en mantener relaciones que digo son amistades, si sé que realmente en un día como hoy no obtendría el apoyo que necesito. Me gustaría saber cuáles de mis "amigos" hoy estarían dispuestos a estar aquí, a mi lado, sin ser divertida, sin ser la anfitriona que conocen, sin tener una conversación que trate de ellos, simplemente soportando las lágrimas de mi rostro, sin más pretensión que esperar que su presencia amortigüe el impacto de la realidad de mi tristeza. No me apetece coger el teléfono y recurrir a nadie porque, en días como hoy, la decepción que me supondría no tener a esa persona dispuesta a estar por mí sería demasiado para soportar. Hoy no podría justificar a ninguno. Hoy, probablemente, si eso ocurriera, quitaría un dedo más a esa mano que lleva tan exhaustivamente la cuenta. Por eso, es mejor para mí llorar sola. De todas formas, mañana o pasado me levantaré con fuerzas de guardar de nuevo en el cajón todo esto que ahora me preocupa, me atormenta y me destroza. Se quedará ahí hasta otra noche de borrasca, pero mientras tanto podré ser de nuevo vuestra anfitriona y hasta disfrute de la mentira.
Seguramente me debería haber salido algún tipo de apología sobre la amistad. Hoy es el día para eso que tan bien se me da. Y de hecho, hoy más que nunca tengo muy presente quienes son mis dedos contados. Hoy más que nunca sé lo que es un amigo. Hoy más que nunca valoro ese tesoro y aunque sean pocos los verdaderos, sé que estoy en vuestro pensamiento. Sé que no os ofenderéis si realmente sois uno de ellos porque sé que, quien lo es, conoce mi corazón y conoce lo que siento. El que lo es, ha estado en mi cueva en más de una ocasión. Hoy no pudiste, pero sé que hubieras querido. Eso es suficiente. A ti, feliz día de la amistad.
Mi hermana se marcha a Alemania. El Camino de Santiago, dicen, le da a los peregrinos aquello que necesitan. A ella parece que le ha abierto las puertas a otro lugar. Encontró un amor y con él se marcha a emprender una nueva aventura. En cuanto a mí, bueno, tengo sentimientos encontrados, esa es la verdad. Deseo ante todo que sea feliz, siempre lo he deseado. A veces, cuando la he visto sufrir, creo que lo he pasado peor que en cualquiera de los momentos en los que yo tenía mis propios motivos para las lágrimas. Sobre todo, cuando no estaba en mi mano hacer nada por quitarle ese dolor. Así que, bueno, deseo que encuentre allí su lugar y que la vida con Christian sea realmente maravillosa. A estas alturas ella ha demostrado con creces que sabe manejarse con todo (mucho mejor que yo, eso seguro); y, sin embargo, me lleno de inquietud porque no estaré cerca si me necesita... En fin, seguramente también estoy llena de inquietud porque ella no estará cerca si yo la necesito, lo que probablemente ocurra en muchas más ocasiones. Sentimientos encontrados... Porque, si he de ser sincera, no quiero que se vaya. Bien, esto no es politicamente correcto y es un pensamiento cargado de egoismo, pero qué le voy a hacer... Pues nada, lo que he hecho: Meterme el egoismo en el culo, desear con todas mis fuerzas que todo le salga bien y comprar un billete para ir a verla en Agosto, a pesar de la crisis, de los recortes en mi nómina y de un futuro laboral incierto... (Y endiñarle mi gata a mi madre durante esos días... Lo siento, mamá).
Sé que no soy la única que la echará en falta. Por mucho Wassup, Skype, Facebook y demás millones de formas de estar en contacto hoy en día, nada podrá suplir estar sentada a su lado tomando una caña, un café o lo que se tercie, pero hablando con sus ojos verdes que, a veces están cansados, pero que siempre tienen un momento para ti. Nena, más te vale estar conectada al Skype dos tercios del día... En fin, también tú tendrás tus días de añoranza, por eso, he pensado en este pequeño regalito. Es un muro de los deseos, expresamente para ti.
Y, como es natural, no podía faltar en este post mi pequeño montaje para que tú y todos los que nos quedamos aquí echándote en fata tengamos un recuerdo de la fiesta de despedida que nos reunió el 14 de Julio. Espero que os guste a todos. No puedo expresar todo el amor con el que lo he hecho.
Era sábado 23 de Junio. Tarde de
desesperación por pasar San Juan en Paterna del Campo, donde precisamente San
Juan no se podría mojar los pies ni en una fuente… Decido llamar a mi buena
amiga (mejor no dar nombres para proteger la intimidad de la afectada). La
desesperación compartida se hace más llevadera, así que a ver si hablar con
ella me hace menos penoso el trance.
Su vida es mucho más entretenida que la
mía, claro que ella difiere de esta opinión. Quizás tenga razón en que no sea
lo que le gustaría, digo su vida, pero lo que no me puede negar es que es más
entretenida: Lo siento, amiga, si te hubieras pasado todo el año en este
pueblito (que por pequeño no tiene ni Mercadona, o sea mari, ¡NO TIENE MERCADONA! Y aunque tiene Día, es como si hubiera pasado
por allí la marabunta porque el 90% de los estantes están vacíos, vaya, muy
triste y en contra de las más básicas estrategias de marketing) y además sin
las clases de pilates y aerobic que han sido mi único entretenimiento durante
el curso (y donde además se encontraba lo mejor del pueblo); bueno, pues si te
hubieras pasado aquí todo el año seguro que cambiabas de opinión.
No me ha
quedado otra que tratar de consumir estos días, que se me han hecho eternos,
hasta las vacaciones matando las horas comiendo pipas de calabaza (así se me ha
puesto el culo, como una calabaza; menuda operación bikini). Por eso, la
llamada del sábado a mi amiga era ya un necesario deber hacia mi figura: era
eso o meter más calorías al body.
Tras contarme (bueno, más bien
darme pistas) su última catástrofe-decepción-indignación-joderquemierdadetíos-otrozumbadomáspalalista
(sí, dile a tu madre que ya le hemos puesto la Z al susodicho), no me queda
otra que concertar una cita urgente para el mismo sábado primero de vacaciones
en mi amada y deseada playa malagueña (que si bien no son las mejores playas de
Andalucía, son las mías, las de casa, las que están a diez minutos, para que me
ponga al día con todo lujo de detalles.
Muy bien, hoy es el día, el
primer sábado del resto de mi verano y puntuales a la cita nos encontramos en
la salida de la playa elegida para el evento. Tras esquivar los innumerables hoyos
del camino de acceso a la zona de aparcamiento (que no es moco de pavo teniendo
en cuenta que hay más baches que camino), nos bajamos cada una de nuestros
respectivos coches y pagamos la tasa habitual al encargado de velar por la
seguridad de nuestros vehículos, o sea, “el gorrilla”. Éste era, sin duda, un
meteorólogo frustrado que, de manera gratuita, sin aumentar la tarifa, nos
vaticina que tendríamos un día de playa fabuloso, con una temperatura del agua
ideal y sin olas (que como todo el mundo sabe se producen por el viento). Se ve
que nuestro improvisado hombre del tiempo padecía una rara enfermedad para la
que no hay presupuesto en I+D y que tiene por síntoma fundamental el
funcionamiento deficitario y degenerativo de los receptores de la piel que
captan los estímulos producidos precisamente por este agente geológico externo.
Así pues, como ya imaginaréis, ha sido un día donde, de manera gradual, hemos
pasado por una brisa-vendaval-conatodehuracán-tormentadearenadelcopón; pero no
adelantemos acontecimientos.
Como todo buen aficionado al
saludable arte del “playeo” sabe, no está bien plantar la sombrilla en el mismo
punto de entrada a la playa: Hay que buscar el hueco perfecto y éste nunca se
encuentra en línea recta hacia la orilla en este punto, que por otra parte está
más cerca de los aparcamientos; no, lo suyo es caminar, ya sea a izquierda o a
derecha (hay que señalar que para esta decisión no es necesario guiarse por tus
ideales políticos), hasta llegar al sitio deseado. La longitud del trecho
recorrido es variable, dependiendo de la concentración de parasoles ubicados en
el litoral.
Pues en este ritual
estábamos cuando, ¡crack!, el asa de la neverita de mi amiga se rompe
traicionando la tan buena relación que durante un buen número de veranos han
tenido ella y mi amiga. Menos mal que mi amiga, con su habitual pragmatismo y
perfeccionismo, tenía todas sus viandas bien encorsetadas en el tan útil y
versátil papel film (tengo que investigar quién inventó este gran producto).
Solo una solitaria pero fresca ciruela tuvo la desgracia de ser rebozada en la
cálida arena que empezaba a alborotarse por la brisa marina moderada que ya se
percibía notablemente.
Recogimos y limpiamos la fruta mancillada y proseguimos con
relativo buen humor (más bueno el mío, que el de mi pobre amiga) hacia nuestra
plaza playera que ya vislumbramos en el horizonte. No éramos conscientes del
nuevo percance que nos acechaba, esperando sigiloso el momento justo para
crispar nuestros nervios y regocijarse de nuestra desgracia. Sí amigos, cuando
nos dispusimos a realizar el segundo acto ritual de un buen día de playa
(lease: colonizar la ubicación plantando cual bandera nuestra sombrilla), una de
las chanclas* de mi amiga se rompe
inhabilitándola para su uso. No repetiré los improperios emitidos por mi
compañera porque este blog es para todos los públicos, pero aunque pueda
parecer una cuestión banal, solo debéis recordar las temperaturas que puede
alcanzar la arena de nuestras playas en las horas más tórridas de los días del
verano y recordad que habíamos andado un buen pedacito y, para rematar la
cuestión, lo difícil de conducir descalzo… Menos mal que ahora yo, con mi
habitual pragmatismo, que no perfeccionismo, siempre llevo unas chanclas en el
maletero de mi coche en cualquier época del año, así que, mientras ella se
quedaba protegiendo el lugar elegido, disponiendo el resto de nuestro mobiliario
estival portátil, o sea, esterillas y toallas; yo deshice el camino recorrido
para tomar las chanclas de repuesto que salvarían los pies de mi querida amiga.
A la vuelta, la brisa moderada
había subido en intensidad unos grados, lo cual nos obligó a realizar una
búsqueda exhaustiva de las mejores y más pesadas piedras del lugar para
asegurar las toallas y demás. La tarea puede parecer fácil, pero nos llevó un
buen rato tenerlo todo dispuesto, sobre todo por la pueril intención de mi
amiga de mantenerlas libres de arena con el viento que soplaba ya sin remilgos. En realidad, su toalla no
andaba del todo mal, la mía, en cambio, acabó llena de toda la arena de la de
ella cuando trataba, como os decía, dejar impoluto el dichoso trapito. ¡Pobre!
Se lamentó por llenarme de arena, pero en situaciones como ésta y recordando
otros momentos de viento costero peores que el que estábamos viviendo, le dije
que no pasaba nada. La verdad es que, aunque también prefiero tomar el sol sin
tanto granito por el cuerpo, lo cierto es que es mejor no luchar contra los
elementos, así que tengo más o menos asumido que en días de viento terminas
rebozado en arena.
Desde luego todo tiene un límite y, si no fuera por el deseo
de pasar el día con ella y porque esta noche mi amiga iba a vestirse de blanco
y deseaba lucir bronceado, cuando empecé a masticar arena mezclada con mi
ensalada hubiera recogido bártulos y hubiera cogido carretera y manta… Pero
bueno, la verdad es que nos hemos reído bastante, sobre todo cuando, junto con
el paso de las horas, el sol se ha ido moviendo en el firmamento y, como ya me
temía y en pos del bronceado deseado, mi amiga advierte que deberíamos cambiar
la orientación de las toallas, para que Don Lorenzo no la tome más con un lado
que con otro de nuestra anatomía. Le comenté a mi amiga mi teoría de que si te
quedas en la misma posición, el sol primero te da por la izquierda y acaba
dándote por la derecha, pero no coló. La segunda vez que sugirió la
movilización, accedí a esta operación suicida. Sí, porque esto, además de la
complicación que suponen las piedras y el intentar no cubrir de arena a todos
nuestros vecinos (al menos, no más de la que el viento ya se encargaba de
administrar), implicaba ponerse de cara al torrente eólico… Efectivamente, si a
partir de hoy notáis que mi mirada está algo más achinada, ya sabéis a que se
debe.
En un último intento por
minimizar el bombardeo constante de las cíclicas avalanchas de arena que a bien
tenía el dios Eolo regalarnos, pusimos nuestra sombrilla a modo de escudo
frente a nosotras. La verdad es que pese a nuestros temores de que la sombrilla
saliera volando convirtiéndose en otro objeto volador peligroso, aunque
identificado, se mantuvo firme bajo nuestra estricta vigilancia. No obstante,
no conseguimos el objetivo, aunque, eso sí, los vecinos colindantes han disfrutado
de un buen espectáculo cómico durante un rato; seguro.
Dado que desde que he llegado de
Paterna, con la promesa de olvidar todos los sinsabores que este curso me ha
proporcionado, vivo en un completo estado de felicidad desbordante, se me ha
ocurrido allí mismo escribir en clave de humor el “fantástico” día de playa que
hemos tenido mi amiga y yo en mi primer sábado vacacional. Entre arena, viento
y demás no gratas experiencias del día, ella me ha podido contar con detalle
toda la historia que nos llevó a quedar hoy y, tras escucharla con atención, sé
que no se encuentra bien. Por eso, quizás el día tenía que ser así de caótico
para que nos riéramos de nuestra suerte. Y por eso te dedico con todo mi cariño
la crónica de este momento de verano, para que vuelvas a sonreír cuando lo leas. Te quiero, chata.
PD1: No he conseguido
que el todopoderoso Google me diga quién inventó el papel film de cocina. La
curiosidad me mata. Si alguien lo averigua, por favor, ilumínenme.
PD2: ¿Por qué llevo
siempre unas chanclas en el coche? Fácil, porque yo sí me leí las instrucciones
de uso de las mismas:
*chanclas: calzado veraniego
propio de los lugareños de la costa. Su diseño consta de una fina base de goma
y dos tiras de material variable sujetas a la base por tres únicos puntos
pilares, dos en la parte más o menos intermedia de la longitud de la base y a
ambos laterales del calzado y uno en la parte anterior del mismo que queda
situado entre el dedo pulgar e índice de cada pie. Debido a esta estructura de
alta ingeniería, resulta un calzado fresco que permite respirar el pie en los calurosos
días que suelen vivirse en las costas españolas, sin embargo, el fabricante
advierte que aún no ha conseguido que los usuarios no se quemen los pies al ser
utilizadas para caminar en la arena durante las horas centrales de los días de
la estación estival y recuerda la propensión a las rupturas inoportunas de
alguno de los elementos de sujeción anteriormente citados, sobre todo el que
queda entre los dedos, sin el cual, el calzado queda inhabilitado para su uso.
Se recomienda llevar siempre unas de repuesto.
La Noche en Blanco es una
iniciativa cultural creada en París en 2002 y cuyo gran éxito se ha extendido a
otras capitales y grandes ciudades europeas a organizar su propia Noche en
Blanco, inspirándose en el modelo original. En 2007 las ciudades de Bruselas, Madrid,
París, Riga y Roma decidieron crear un
proyecto artístico común: un lounge
en el seno de cada noche en blanco, definido por una carta de intenciones. En
2008 La Noche en Blanco llega a Lima capital del Perú siendo la única ciudad
fuera de Europa donde se ha hecho.
Málaga se sumó por primera vez en mayo de 2008 a
esta iniciativa, en la que participaron 29.729 personas.
En su segunda edición, el 9 de mayo de 2009 triplicó
la asistencia alcanzando las 94.047 personas, repartidas en 83 actividades
programadas.
La tercera edición se celebró el 15 de mayo de
2010 con la organización de 111 actividades y la asistencia de más de 135.000
personas.
La IV Noche en Blanco tuvo lugar la madrugada del
14 de mayo de 2011. Contó con un total de 203.700 participantes en las 132
actividades culturales ofertadas.
La V y última edición ha tenido lugar en la
madrugada del 12 de mayo de 2012, coincidiendo con el cumpleaños de Julia. Así
fue y así lo disfrutamos…
La educación en España, esto es lo
que dirá la Wikipedia en el año 2030
La máquina del tiempo se detiene en
el año 2030. ¿Cómo estará la educación dentro de 18 años? Jose A. Pérez se
adelanta a los acontecimientos con una nueva entrada en 'Humor del futuro'. Por
Jose A. Pérez
Este artículo fue copiado de Wikipedia el 15 de mayo
de 2030.
La educación en España: El sistema educativo español se
caracteriza por ser uno de los mejores de toda África. En 2013 se
produce un gran recorte en los presupuestos públicos para Educación fruto de la
durísima crisis económica. Desde ese año, los colegios se ven obligados a fabricar su propia tiza
–machacando y prensando huesos de rata–, y a calentar las aulas por fricción
(práctica que debe desarrollarse con extremo cuidado, ya que la fricción de un
menor es delito en varias comunidades autónomas).En noviembre de ese mismo año,
un centenar de alumnos indignados toma las calles del centro y las deposita en
el extrarradio, generando un enorme caos circulatorio. La policía carga contra los estudiantes, que
responden lanzando libros, lo que provoca que alguno de los agentes retome
sus estudios con la consiguiente alegría para su familia.
En 2014 la situación se tensa aún más. Algunos
centros educativos, incapaces de mantenerse sin subvenciones, optan por buscar fuentes
de ingresos complementarias. Destaca, por su éxito, un colegio de Madrid
que alquila niños hiperactivos para labores militares tales como la
localización de minas antipersona en países del Tercer Mundo. Amnistía
Internacional publica un durísimo informe contra esta práctica, pero el
texto está en inglés y en España nadie lo entiende.
En 2015 nace el Ministerio de Mierdas Varias,
que integra el Ministerio de Educación, la Secretaría de Ciencia y todo lo
relacionado con la gestión de basuras. Ese mismo año, el Informe Pisa
revela que los alumnos españoles están a la cola de los seres vivos en
capacidad para resolver problemas matemáticos, detrás incluso de ciertas
variedades de cactus.
En 2017, Hostelería se convierte en
carrera universitaria debido a la enorme demanda profesional.
Lamentablemente, los alumnos no caben en los atestados campus, así que las autoridades
educativas deciden hacer hueco traspasando la carrera de Filosofía a FP. Los
alumnos de Filosofía se quejan enérgicamente porque la Formación Profesional es
solipsista y contingente.
En 2024, el partido conservador en el poder
dictamina que el sistema educativo público no debe ofrecer una visión
politizada de la realidad, por lo que se elimina todo rastro de Darwin.
Según los nuevos libros de texto, Dios creó al hombre durante el Big Bang y lo
hizo blanco, español y normal. Los sectores sociales de izquierdas protestan
por esta interpretación, pero la protesta coincide con un Barça-Madrid y pasa
completamente desapercibida.
En enero de 2025, el Gobierno garantiza que una
universidad española figurará entre las diez mejores del mundo. Esa misma
tarde, el ejército español ocupa La Sorbona. Durante los días siguientes, se
dispara la tensión diplomática entre ambos países, sucediéndose los boicots.
Los franceses dejan de ver películas de Almodóvar y los españoles dejan de practicar
sexo oral, situación que se mantiene hasta hoy.
En julio de 2026, 10.000 alumnos de primaria de
distintos centros educativos españoles son sometidos a una prueba de lectura
comprensiva. Solo un 20% de los alumnos se come el papel, siendo estos
los mejores resultados desde 2020.
En 2027 cierra la última librería de España,
que, según ciertos rumores, subsistió la última década gracias al tráfico de
crack. La lonja es ocupada por un centro de Reiki (práctica
aceptada por la sanidad pública en 2025 junto a un rito originario de una tribu
de Botsuana consistente en prender fuego a una mierda de cabra y saltar
sobre ella ocho veces para espantar a los Diablos Portadores de Mocos).
En 2028, el Premio Nacional de Literatura es
concedido a Páginas Amarillas por ser la única obra literaria publicada
en España ese año. El jurado destaca de la obra “su capacidad para combinar, de
forma emocionante y preciosista, nombres y números en un relato alfabético
sorprendente”.
En enero de 2030, un estudio revela que el
96% de los españoles conjuga mal el verbo haber. El presidente del Gobierno
desdramatiza la situación en sus célebres declaraciones: “Lo importante es que
haiga salud”.
- ENTONCES SERÁ NOTICIA:
16/12/2016: El primer español con un Premio Nobel
desde Camilo José Cela: Según la Interpol, si se entrega y lo devuelve sólo será castigado con
una multa por hurto.
05/03/2028: La RAE se deslocaliza.Ante la imposibilidad de garantizar
su superviviencia en suelo español, la Real Academia de la Lengua española
trasladará sus instalaciones a Anantapur.
DICCIONARÍO BÁSICO PARA 2030¿Qué leeremos en Wikipedia para
esa fecha?
- Colegio: Centro de entretenimiento infantil, parcialmente
financiado por el Estado, que constituye la principal alternativa a estar
drogándose por la calle.
- Reforma educativa: Costumbre española, tan consolidada como la
tauromaquia o facturar en B, consistente en hacer que los libros de este año no
sirvan el que viene.
- Profesor: Persona con un nivel cultural superior a un niño que, por
tanto, está teóricamente capacitado para enseñarle algo.
- Libro: Versión pretérita y llena de letras de una película.
- Informe Pisa: Texto cuya función principal es demostrar que España es
Europa solo desde un punto de vista geográfico.
- Cultura: Atributo exclusivamente humano que se emplea para ver una
película polaca sin tragarse la lengua.
- Fuga de cerebros: Innovadora estrategia de cooperación internacional
consistente en formar científicos en España y enviarlos a otros países.
Hace ya mucho tiempo que quedaron atrás esos días geniales de Universidad. Nuestra única preocupación seria era aprobar los exámenes sin volvernos locos en el camino y, muy sabiamente, mezclábamos nuestras sesiones de estudio con buenas fiestas (¡Viva San Alberto!) y buen humor. Cada vez que coincidimos más de dos de nosotros, sobre todo si hace que no nos vemos, volvemos a rememorar todas las anécdotas que conservamos de nuestro paso por la Facultad. Todos los de mi grupo nos acordamos de cierta práctica de Fisio Vegetal que casi nos deja internos en el laboratorio... Se nos abrieron los ojos como platos de terror cuando, tras no sé cuantas horas realizando la práctica, deseosos ya de irnos, abandonados por nuestro profesor, éste vuelve para ver los resultados y, uno tras otro, nos va diciendo que están mal y que tenemos que empezar otra vez. A más de uno se le escapó una lágrima, claro que una vez asumida la cuestión, al poco, los lagrimones se nos caían a todos, pero de la risa, porque la histeria de la que fuimos presa nos llevó a idear numerosas formas hipotéticas de matar a nuestro cruel captor (y, por ende, a otros miembros del equipo docente). En fin, mi escasa memoria no me permite recordar todos los detalles morbosos de las propuestas realizadas, aunque siempre se me ha quedado en la cabeza la del cortapizzas y el goteo de ácido clorhídrico. Os animo a que me refresquéis la memoria sobre este asunto una vez más y sobre cada historia que recordéis de nuestros ratos de clase, de "piardas" en el bar o de paseos por el campus. Mi compañera Rocío seguro que ya está sonriendo porque ella es única para archivar en la memoria este tipo de eventos... Por otra parte, es con ella con quien más anécdotas comparto. Ya sé que te avergüenzas de algunas cosas, por eso no las relataré sin tu permiso, pero, ¡por Dios, Rocío!, no deberíamos dejar al mundo sin la inestimable grandeza de nuestro repertorio musical dedicado a nuestros profes.
En fin, me resulta grato observar que las generaciones actuales de estudiantes de Biología siguen siendo igual de creativos que nosotros, es más, con estas nuevas tecnologías de la que nosotros solo fuimos soñadores, comparten a gran escala lo que nosotros solo pudimos compartir en el hall de la facultad. Así es como, trasteando por blogs de compañeros de disciplina, he dado con algunos chistes, digamos "biológicos", que me permito el atrevimiento de transcribir para compartirlos con vosotros. Espero que os hagan sonreír y pasar un buen rato, ahora que ninguna de nuestras preocupaciones son ya tan triviales como pasar un examen de Bioquímica.
UNOS CORTITOS COMO ENTREMESES
Esto es una bióloga que tiene gemelos; a uno lo bautiza y al otro lo deja de control...
- Oye, tengo que presentarte a mi novia. Es una tía genial; y tambien es bióloga...
- Anda, qué bien... ¿Y también es de bota, como tú?
- Pues no, la verdad es que no reza mucho...
SE MURIÓ UN BIÓLOGO
Se murió un Biólogo…………. y se fue a las puertas del cielo. Sabido es que
los Biólogos, por su honestidad, siempre van al cielo. San Pedro buscó
en su
archivo, pero últimamente andaba un poco desorganizado y no lo encontró
en el montón de papeles, así que le dijo: ‘Lo lamento, no estás en
listas…‘. De modo que el biólogo se fue a la puerta del infierno y le
dieron albergue.
Al padecer las miserias del infierno, se puso a controlar las cocinas,
hizo análisis bacteriológico y físico-químico del agua de los pantanos,
control de plagas, explotó los recursos del infierno, controló la
temperatura y humedad, e hizo de eso un lugar más cómodo y todo un
paraíso tropical (Bosque tropical perennifolio con lluvias todo el
año). Con el paso del tiempo, ya tenían Sistema de Información
Geográfica, ISO 9000, legislación ambiental, sistema de monitoreo de
cucarachas y hormigas, invernaderos, aire acondicionado, excelente
temperatura, inodoros controlados, escaleras eléctricas, equipos
electrónicos, redes de telecomunicaciones, programas de mantenimiento
predictivo, sistemas de control de laboratorio, sistemas
de detección de incendios, termostatos digitales, etc. y casi todo
funcionando en base a energías renovables, y el Biólogo se hizo de muy
buena reputación.
Un día Dios llamó al Diablo por Skype y con tono de sospecha le preguntó: ‘¿Y qué….. Cómo estáis por allí en el infierno?‘ ………
¡¡Estamos a toda Madre! Tenemos ISO 9000, plagas controladas, sistema de
monitoreo, aire acondicionado, inodoros controlados, escaleras
eléctricas, equipos electrónicos, Internet, sistemas de control de
laboratorio, etc. y casi todo funcionando en base a energías
renovables. Oye, apúntate mi dirección de e-mail, es ‘ eldiablofeliz@
infierno. com ‘ … Y no sé cuál será la próxima sorpresa del Biólogo.
‘¿Qué?, ¡¿QUÉ?! ¿TIENEN un BIÓLOGO allí?? Eso es un error, nunca debió haber
llegado ahí un Biólogo. Los Biólogos siempre van al cielo, esoestá
escrito y resuelto ya. ¡Me lo mandas inmediatamente! ‘.
‘¡Ni loco!. Me gusta tener un Biólogo de planta en la organización. .. Y me
voy a
quedar con él eternamente’ .
‘Mándamelo o…… ¡¡TE DEMANDARÉ!!…’.
Y el Diablo, con la vista nublada por la tremenda carcajada que soltó, le contestó a Dios: ‘Ah Sí?? …y por curiosidad.. . ¿DE DÓNDE VAS A SACAR
UN ABOGADO? si todos están aquí!!’
HAY QUE ENTENDER A LOS BIOLOGOS, AMARLOS, BENDECIRLOS Y DARLE GRACIAS A DIOS
POR HABERLOS CREADO!!
Recuerden que:
a. Un Biólogo no tiene vida desorganizada, es solo que tiene un ritmo de vida
particular.
b. Un Biólogo no ve el mundo, lo cambia.
c. Un Biólogo no es un crítico, es que los errores de la gente son muy
evidentes.
d. No es que el trabajo los absorba es queeee…… .. ¿de qué coño estaba
hablando?
e. Un Biólogo no comete errores, solo prueba si los demás estaban prestando
atención!!
Sábado, nueve de la mañana. El
plan vital empieza por un buen desayuno casero y tomar carretera hacia Aracena
para visitar la Gruta de las Maravillas
y pasear por el pueblo. Comer en un buen restaurante, previo tapeo de
buen jamón de jabugo mojado con buen vinito. Compraríamos algunos recuerdos y
alguna paletilla y volveríamos a Paterna pasando por Berrocal para disfrutar de
las fiestas de las cruces… A la noche, cena en casa y copa por Paterna.
Sí, éste era el plan…
Lo cierto es que el desayuno fue
bien. La carretera que elegimos para llegar a Aracena fue algo movidita, pero
con un paisaje espléndido, lleno de contrastes y mi mareo fue cosa de un
ratito.
Llegamos justo a tiempo para la
visita a la Gruta de las Maravillas, que realmente es una maravilla, aunque lo
mejor, sin lugar a dudas, fue el guía: Rafael (que vale más por lo que calla
que por lo que cuenta). Se nota que ama la Gruta. Entre sala y sala, a nosotras
sí que nos contó lo que no se dice en las explicaciones…; Irene casi deja su
ADN en el fondo del gran lago adosado a un chicle mascado; Mariluz tuvo un
ligero percance con una estalactita de aspecto fálico cuando Rafael comentó que
pasábamos a la sala de los desnudos… Y es que este tema siempre altera las
pulsaciones, somos así de viscerales… Desgraciadamente no pudimos tomar
fotografías de tan peculiar incidente, porque dentro de la gruta no permitían
usar cámaras (eso sí, tal y como nos contó Rafael, con comprensible
indignación, poco le importó al alcalde de Aracena el daño que las cámaras
podían hacer a la conservación de la gruta cuando la cuestión fue grabar
películas de cine que le dejaron una buena suma de dinero al consistorio). Pero
no os preocupéis, como comprobaréis si seguís leyendo, que no haya
documentación gráfica de esta visita no va a desmerecer el reportaje que el día
nos acabó aportando. En realidad, la visita a la gruta será al final lo de
menos en nuestra aventura… Pero no adelantamos acontecimientos.
Nuestra siguiente parada fue en
el museo del jamón. (Hay que decir, para
ser sinceros, que realizamos la visita porque nos ofrecían al final una
degustación de jamón de bellota, que si no, hubiéramos ido, sin perder el
tiempo, directamente a atacar al jamón por nuestra cuenta al primer bar, pero
bueno, nos alegró, al fin y al cabo, aprender algo más sobre este preciado
manjar nuestro.)
Tras la visita al museo, y con el
primer bocado abriendo el apetito, tomamos unas tapas y buscamos después un
buen restaurante para degustar otras delicias de la comarca. Realmente nos
pusimos las botas y fuimos atendidas por un camarero muy eficaz que además
demostró conocimientos de atención al cliente (seguro que fruto de los
cursillos de formación a los trabajadores que tan positivos son para la mejora
del rendimiento de las PYMES); primero, nos sirve la bebida, después, unas
aceitunas y la ensalada y, cuando ya nos tiene entonadas y contentas, nos
dice: “Ahora vengo y os comento que hay
un problemilla…” Es imposible trasmitir su tono, quizás fuera el vino que hacía
su efecto, pero nos pareció de tal sutileza y elegancia la manera en que nos
dejó caer que no íbamos a estar del todo satisfechas, que consiguió justo todo
lo contrario. Por esta razón también es parte importante de nuestra historia y
tiene un lugar en el reportaje del día.
Al término de la comida, con
chupitos y fotos con nuestro atento camarero, nos dispusimos a dejar nuestros
pingües ingresos en otros locales de la villa para colaborar, en estos tiempos
de crisis, con el mayor número de trabajadores posible. Así, visitamos y
compramos artesanía donde pudimos. Nos llamó la atención una tienda donde
vendían figuras hechas con alambre y velas que olían a miel y frutas; tuvimos
que esperar a que abrieran y lo hicimos en la tienda de la competencia… Nos dio
un poco de apuro, pero así son las cosas, no podemos contentar a todos… Bueno,
Irene compró un pin (menos da una piedra). Por fin vimos abrir al dueño de la
tienda y casi lo obligamos a vendernos los suvenirs, porque el buen hombre se
iba para un bautizo y no tenía intención de atender al público esa tarde. Le
compramos algunas velas perfumadas y algunas de esas curiosas figuras y nos
recomendó la mejor confitería del pueblo para nuestra merienda. Después le
dejamos marchar. Las siguientes compras no podían ser otras que ibéricos. Mª
Carmen se llevó dos paletillas, no está mal. Dejamos nuestras adquisiciones en
el coche y aprovechamos para hacer hueco en la tripa, puesto que la siguiente
parada sería la pastelería recomendada, la de más solera del lugar, de hecho
fundada en 1875: Rufino. Y, tan así es que, de camino a la misma nos
encontramos con otros peregrinos a esta templo del azúcar. Tuvimos la suerte de
poder degustar nuestros dulces en el edificio del antiguo Casino, reconvertido
en un salón privado de té, o algo así.
Por ahora, bien, ¿verdad? Pues
sí, el día estaba siendo igual de maravilloso que la gruta que visitamos. Nos
despedimos de Aracena y tomamos rumbo a Campofrío con destino a Berrocal. Solo
que, al salir de Campofrío, en el Km 18, Mariluz notó que el coche hacía un
ruido extraño y…
Sí, como ya os imagináis, aquí
empieza la odisea de la biela.
Vimos un bar en cuya puerta había
aparcada una grúa, así que no
encontramos mejor lugar para pedir ayuda, si hay grúa, habrá mecánico… Ésa fue
la brillante deducción de nuestra fenomenal conductora.
Bueno, no solo había un mecánico,
sino todo un regimiento de audaces camioneros prestos a ayudar a unas pobres
damiselas en apuros. Claro que la cosa se vuelve peliaguda cuando tal elenco de
caballeros están más borrachos que cubas. En cualquier caso, acudieron
solícitos a auxiliarnos y diagnosticaron de un solo vistazo que el mal del
vehículo era una biela; vamos, no cabía ninguna duda.
Mariluz llamó a la compañía de
seguros para que nos asistieran en el percance, pero la solución que aportaban
era del todo insatisfactoria. Nos daban a elegir entre un taxi que nos llevara
a paterna, mientras una grúa se llevaba el coche hasta Almería donde será
reparado, puesto que Mariluz y Mª Carmen son de allí, o un taxi que las llevara
a Almería, pero nada de pasar antes por Paterna, donde mi hermana y yo teníamos
que volver y ellas tenían su equipaje… Tampoco se prestaban a proporcionarnos
un coche de sustitución, lo cual hubiera sido más barato para la compañía y más
cómodo para nosotras.
Imaginaos nuestra indignación…
Menos mal que todo esto nos pasó estando las cuatro juntas y así, la
verdad es que, este follón se ha
convertido en unas horas de risas y un motivo para escribir una historia.
¿Cómo se solucionó el tema? Ahí
va la cosa:
1º_ Llega la grúa tras tres cuartos
de hora de espera. (Hay Que señalar que todo el día ha estado el cielo
encapotado, pero, como mucho, ha chispeado un poquito; sin embargo, en el
momento en el que el señor de la grúa tenía que mirar el motor, cayó todo el
diluvio universal en cinco minutos).
2º_ Al dar parte al seguro del
diagnóstico final de la avería, Mariluz le saca los colores a la teleoperadora
por la poca vergüenza que han tenido al dar esta miserable solución.
3º_ Conclusión: Mariluz se va con
el tipo de la grúa hasta Minas de Río Tinto con el coche a remolque y en busca
de un transporte que nos llevara de vuelta a Paterna por nuestra cuenta.
4ª_ Mientras, las demás nos
quedamos en el bar con los camioneros (o machos ibéricos en celo) intentando
sortear de la mejor manera las tentativas de ligarnos a base de copas y coplas
(que hasta cante jondo tuvimos).
5º_ Al cabo de un rato indefinido
en el tiempo, pero que se hizo casi infinito, Mariluz vuelve al rescate con el
“gruero” en su coche particular y con la noticia de que habían conseguido, no
sin esfuerzo, que un taxista nos llevara
a Paterna (100 € del bolsillo de
Mariluz).
6º_ Por fin, viene el taxista,
que a buen seguro se habrá regocijado de nuestra desgracia porque dudo que el
pobre hombre se imaginara al comenzar el turno que tendría una carrera de 100
pavos.
El camino de regreso, tras
recoger nuestras pertenencias de nuestro vehículo, ha sido un continuo
rememorar de todo lo acaecido durante las últimas horas. Nos hemos reído hasta
el último minuto y hemos decidido que esta aventura no podía quedarse solo en
nuestra memoria, así que, aquí estoy, dando buena cuenta de todo lo ocurrido y
colgando para vosotros y para nosotras este pequeño montaje para que podamos
sonreir con la historia otra vez.
Por mi parte, solo quiero añadir
que me siento agradecida por haber pasado este día en tan magnífica compañía.
Yo, que habitualmente no me enfrento con muy buen humor a las vicisitudes del
camino, hoy he tenido la oportunidad de reírme con las afrentas del destino.
Sin duda es más fácil, cuando compartes con otros los problemas, transformarlos
en una aventura excitante, pero, de
todos modos, si no fuera porque hay gente con el carácter de Mariluz, esto no
sería posible. Ojalá fuera yo un poquito más como ella. Sé que no voy a cambiar
mucho porque ya se sabe que la cabra siempre tira al monte, pero intentaré
recordar este momento la próxima vez que me surja una dificultad.
En fin, sigue siendo indignante
lo de la compañía de seguros, por cierto es AMA, y, por supuesto, se tendrán
que enfrentar a una reclamación que Mariluz pondrá en la oficina de consumo en
cuanto llegue a Almería, pero ésa es otra historia y será contada en otra ocasión.
La semana pasada me apunté para
hacer hoy, 21 de Abril, una ruta de senderismo promovida por el ayuntamiento de
Paterna del Campo. Pensé que, dado que, de todas formas, aunque me quedara
encerrada una vez más el fin de semana en la casa con el propósito de estudiar,
no lo iba a conseguir, que mi nivel de estrés ya está en unos límites no
tolerables por un ser humano normal y que no hay nada que me salve de suspender
estas oposiciones, pensé, digo, que, de perdidos al río, me lío la manta a la cabeza y,
al menos, paso un buen rato, que falta
me hace. Con esta idea estaba hasta ayer mismo por la mañana, incluso me fui de
comida con los alumnos de mi tutoría que me habían invitado ya hacía tiempo y,
bueno, ya puestos a perder el sábado, ¿por qué no también la tarde del viernes?
Pero, a eso de las siete y media de la tarde, ya en
casa y sintiendo cómo la ansiedad empezaba a invadirme de nuevo delante
del tocho de problemas que lleva
esperándome toda la semana encima de la mesa, sonó el teléfono a la llamada de
mi compañera Isa. Últimamente, cuando hablo con ella, su tono es apagado,
cansado y átono (síntomas de la misma enfermedad que ha causado estragos este
año entre los interinos que debemos opositar: trauma agudo por incertidumbre e
indignación). Pero ayer, nada más escucharla, supe que el milagro ha ocurrido:
Nos libramos de opositar en Junio… Al menos eso parece. El ministerio ha
presentado un recurso contra la Junta de Andalucía con lo que, en principio,
queda paralizado el proceso de oposición. Aunque la Junta de Andalucía acabara
ganando, ya nos habríamos montado en Septiembre y dudo que convoquen
oposiciones durante el curso, ya que los tribunales están formados por profesores que tendrían que faltar a su
puesto de trabajo, bla, bla, bla…
Dadas las circunstancias en las
que se convocaron estas oposiciones, anoche daba saltos de alegría y hubiera
dado lo que fuera por estar en Málaga para celebrarlo con mis compañeros de
sufrimiento. No sé si los recortes en educación me afectarán el curso que
viene, pero es indudable que de haber oposiciones no me cabría ninguna duda:
estaría en la calle sí o sí. Así que, como menos da una piedra, este pequeño
halo de esperanza de seguir trabajando el curso que viene, me ha devuelto la
alegría. En fin, no he podido dormir en toda la noche porque, de repente, me
han vuelto las ganas de hacer un montón de cosas y la cabeza no ha hecho más
que idear historias, ahora que me han quitado la losa de esta injusta
convocatoria.
Así pues, esta mañana iba más
fresca que una rosa al punto de salida de la excursión, ya no con la idea de
pasarlo bien intentando no pensar durante un rato en la tortura de los mapas
geológicos, problemas de genética, visus, etc, sino con la felicidad de todo el
planeta en mi cara. De esta manera no puede salir nada mal: No me he mareado en
el autobús, no me ha dado ninguna crisis de asma en la ruta, nos ha hecho el
tiempo perfecto, con el sol perfecto y las nubes perfectas en los momentos
oprtunos. Vaya, la mejor ruta de mi vida. Os aseguro que aunque haya visto
paisajes más hermosos en otras ocasiones, los de hoy me han parecido los más
bellos. Amor, sentía amor todo el rato, jajajaja.
La verdad es que hasta que no vea
la noticia de manera oficial en la web de la Consejería de Educación no me lo
voy a creer del todo y, a lo peor, a esto se le dé la vuelta como a una
tortilla y resulte que el lunes nos volvemos a hundir en la frustración, que
tal y como nos han estado tratando este año, todo puede pasar, pero, si eso
sucediera, si me he hecho ilusiones para nada, de verdad, este día ha merecido
la pena por el tiempo que hacía que no me sentía realmente bien.
Así pues, comparto con vosotros
imágenes de este día tan estupendo y algo de historia referente a la Ruta de la
Rivera de Berrocal-Andevalo, por donde hemos caminado hoy.
BERROCAL
Los romanos la llamaban Loelia.
Antigüedad de más de 4 milenios,
que se pone de manifiesto por la existencia de abundantes restos dolménicos.
Nace como aldea durante la
repoblación leonesa en el siglo XIV por
su posición estratégica como vía de comunicación entre los yacimientos mineros
del Andévalo y el río Guadalquivir.
Adquirió la condición de villa a
mediados del siglo XVII tras emanciparse de Tejada. La quema de sus archivos
civiles y eclesiásticos por parte de las tropas francesas supuso la pérdida de
una parte importantísima de la Historia de este singular pueblo serrano. Se
sabe, no obstante, que en 1860 vio recortado sensiblemente su término municipal
para beneficio de las localidades vecinas de Escacena y Paterna del Campo.
Tras un periodo de bonanza social
y económica motivado por el auge de las minas de Riotinto en el último cuarto
del siglo XIX, la emigración padecida a partir de los años 60 del siglo XX
condicionará un alarmante envejecimiento de la población, ya en receso.
EL BOSQUE MEDITERRÁNEO
El entorno por el que discurre la
ruta es el ejemplo palpable de lo que fue un bosque típico mediterráneo, con su
vegetación tradicional: Romero, tomillo, lentisco, jara, alcornoques, encinas,
pinos, etc., que ha sufrido la brutal agresión llevada a cabo por la mano del
hombre cambiando radicalmente el paisaje mediante la masiva plantación de
eucaliptos, por ejemplo.
La cuenca del río, por su particularidad y
contraste de ecosistemas diametralmente opuestos, como la hostilidad hacia la
vida del ecosistema del río y la biodiversidad del bosque mediterráneo que lo
rodea, nos lleva a apreciar este contraste único difícil de imaginar.
EL RÍO TINTO
El río Tinto pertenece a la
cuenca del Guadiana, nace en la Sierra de Padre Caro y, tras recorrer casi 100
Km llega hasta la Ría de Huelva donde se funde con el río Odiel.
En la cuenca alta del río Tinto
se sitúa el mayor yacimiento minero a cielo abierto de Europa. El desarrollo de
la minería a lo largo de la historia en esta zona ha originado un peculiar
paisaje. El río Tinto es un enclave único en el mundo, tanto por su belleza
cromática como por sus excepcionales condiciones ambientales. Las aguas
caracterizadas principalmente por ser de pH muy ácido, rojas por su alto
contenido en sales ferruginosas, de escasez de oxígeno y contaminadas desde los
albores de la historia por el sulfato férrico, acogen una gran diversidad de
microorganismos (muchos de ellos aún sin catalogar) que se alimentan solo de
minerales y se adaptan a hábitats extremos. Por esta razón, el lugar fue
elegido por la agencia espacial norteamericana NASA para estudiar estas formas
de vida, debido a la probable similitud entre sus condiciones ambientales y las
que podrían darse en el planeta Marte.
EL FERROCARRIL MINERO
Hacer una reflexión de lo que
significó el ferrocarril minero, no es nada fácil. No sólo fue una obra de
ingeniería que posibilitó el transporte de mineral de río Tinto a Huelva, el
ferrocarril fue mucho más que eso; fue una reactivación económica, la
revolución de los medios de transporte, la evolución tecnológica, las bases del
desarrollo comercial, la apertura ideológica y social. En resumen: el elemento
dinamizador indispensable para la explotación de nuestra riqueza y para el
desarrollo y la evolución de la comarca y, por qué no, de la provincia. Muestra
de todo ello es el esplendor que vivió en su día la zona de la ribera de Berrocal y el río Tinto.
Esta carta ha llegado a mí como otras muchas cosas que se envían como curiosidades a través de un mail y que se convierten en un correo cadena que lee medio mundo. A mí me llega a través de mi madre y, como ella dice, parece que la hubiera escrito yo misma. No sé quién es su autora real, pero comparto sus palabras y por eso transcribo tal cual su misiva. Mucho antes de dedicarme a la docencia, de niña, ya tenía que soportar comentarios acerca de lo poco que trabajan los profesores y de las ventajas del sueldo y las vacaciones y un larguísimo etcétera. Yo pensaba en mi madre, a la cual veía trabajar mucho más allá de su jornada laboral y fines de semana, e incluso en verano, cuando acudía a cursillos de formación... Ahora lo vivo en persona. Y habiendo pasado veinte años, los comentarios siguen siendo los mismos... Aunque lo más sano para mí es no hacer aprecio a tan necias palabras, la verdad es que, en muchas ocasiones, la sangre te hierve al comprobar, una vez más cómo puede ser tan menospreciada la labor en la que tantos esfuerzos inviertes y a la que tantas ilusiones pones. Y duele ahora más que nunca porque hay quien se atreve a esgrimir estos razonamientos para justificar los recortes en Educación; recortes, según ellos, de privilegios. En fin, cada cual que comente lo que le dé la gana, pero al menos que usen las palabras adecuadas: Lo que recortan no son privilegios, sino derechos. Por eso, creo que el sentimiento de la carta de esta compañera debía estar entre los momentos de reflexión de este cuaderno de bitácora. Allá va, con el deseo de que llegue a muchos puertos.
DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS
"Según
el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción
de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está
prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por
concesión de un superior.
Por
el contrario, derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque
es justa.
Soy
funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación
secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios.
El
sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo.
Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las
partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que
cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no
cabe el fraude ni la picaresca.
Mis
ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por
el estado, y no en paraísos fiscales.
Me
levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando
regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador.
Diariamente doy cuenta de mi trabajo, primero, a mis alumnos y, por
supuesto, a sus padres, luego, a mi director y, si es preciso, al
inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes.
Obtuve
mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que, por si alguien no lo sabe,
es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase. Si tengo
que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo
no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la
comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta
los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de
mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de
lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden,
gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.
No,
yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de
vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar
trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es
porque lo he hecho en sábado, o tal vez el viernes por la tarde. Si
cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene
el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les
dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia.
No,
yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me
siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y
valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer
y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo
estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada
cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una
sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes
comparten objetivos.
Me
siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus
vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada
porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel
día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña
en hacer zozobrar.
Sí,
estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un
euro al contribuyente.
Con
todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo
me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo
cumplo con mis obligaciones.
Pero
es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en
Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os
confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas
como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero
culpable.
Con
todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la
pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está
sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto.
A
los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado
de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez.
También
les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables
de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí
tienen privilegios, que lo paguen ellos.
Por
la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar."
En febrero escribía: "Quisiera volver a ser ingenua". No creo que pueda serlo sobre aquello que ya he descubierto, sin embargo, marzo se ha convertido en el mes en el que me he esforzado por viajar hacia dentro en busca de mis sentimientos inocentes. Porque pensar mal cansa, porque estar en estado de alerta continuamente agota y porque, si me dejo llevar por la negrura de ciertas realidades, no sabré encontrar nunca más la ilusión que hace falta para abordar un nuevo día. Me he parado frente al reflejo de mis ojos inflamados por las lágrimas y he buceado en esa sal para llegar a algún lugar donde encontrarme denuevo con mi principio.
El día que regresé a Paterna del Campo tras el puente de febrero, me encontré que no podía entrar en la casa que tengo alquilada aquí. Llámé a mi casera y me explicó que había tenido que cambiar la cerradura porque "alguien" había dado una patada a la puerta rompiendo la cerradura. Mi reacción fue de rabia. Rabia por saber con certeza quién era el culpable de esta nueva fechoría, pero nuevamente sin pruebas para poder denunciarlo. Los siguientes días los viví sumida en un estado de ansiedad tal que acudí al médico porque no conseguía calmarme y cualquier ruido me sobresaltaba. Empecé un tratamiento que abandoné a los cuatro días porque solo me sirvió para cambiar ansiedad por depresión. Así que ese día tuve la necesidad de buscar otra solución y recordé esta canción. Una melodía para cerrar los ojos y dejarse llevar. Después de varias semanas haciendo este ejercicio de introspección, he despertado a mi realidad armada con la fuerza de la inocencia. He rescatado los momentos de espontaneidad que nacen de las miradas ingenuas, porque siempre ha sido la cuna de todas mis buenas ideas. He recordado que, no hace mucho, creía en mi vocación y no dudaba que era esto para lo que había nacido. He recordado lo feliz que he sido porque contagiaba mi ilusión y podía enseñar y sentir que mis alumnos disfrutaban de las clases. Me he abrazado a ellos de nuevo para no dejar que los sinsabores de este curso me abatan.
Así he mirado de nuevo lo que tengo hoy, en este mismo instante. Y esto es lo que veo tras este nuevo prisma: Me alegro de estar aquí, con las circunstancias exactas en las que me encuentro, porque estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a lidiar con problemas con los que hasta ahora no me había encontrado y debo sentirme bien porque cada día soy más capaz de salir airosa en la batalla. Me alegro porque hoy, en vez de sentir rabia al tener frente a mí a ese alumno que pretende hacerme la vida imposible, he sentido pena por él. Me alegro porque he sido capaz, a pesar de todo, de seguir pensando que es un niño. Un niño que desgraciadamente no recibe la atención adecuada, cuyo comportamiento es solo continuos gritos para que le hagan caso. No me alegro por él, pero sí por mí, porque tengo el poder de la compasión. He mirado lo que tengo aquí y ahora y veo mi fortuna en los compañeros con los que comparto los días. Porque, si bien la gran mayoría del alumnado en este centro no tiene la actitud de trabajo y esfuerzo con la que es grato para un profesor acudir a clase, aquí todos los profesores ponen la ilusión que a ellos les falta. Así que, aferrada al recuerdo de los alumnos que fueron mi inspiración y esperanzada por los que el futuro traerá, rodeada de gente que me enseña diariamente que no hay que abandonar, he recuperado las ganas de seguir en este camino con el empuje que de la certeza de estar en la senda correcta.
Hoy he barrido la casa y he perfumado las habitaciones. Hoy he llenado de oxígeno a fondo los pulmones. Hoy le he dado la espalda a lo que no importa y he viajado de vuelta a la inocencia para tener claro de nuevo lo único que me debe importar: Hacerlo bien.
Las canciones te traen recuerdos... ¿O los recuerdos te traen canciones? Supongo que todo a la vez. Hay ratos en los que, de repente, me viene una canción a la cabeza y la busco en youtube, pero ese momento es solo el inicio de un viaje. Como si de una madeja se tratara me gusta tirar del "hilo" del lado derecho de la pantalla. me refiero a los otros vídeos relacionados de alguna manera con la búsqueda inicial. Generalmente me ocurre, e imagino que no soy la única, que encuentro otra canción en la que no estaba pensando, pero que soy incapaz de no escuchar (ya que estoy) porque hacía mil años que no la escuchaba y la he encontrado como quien encuentra un tesoro: abro felizmente sorprendida los ojos , sonrío y me dejo llevar a otra época y vuelvo a otra gente con la que compartí un tiempo que ahora parece un sueño maravilloso. Seguramente no fue ni mejor, ni peor, pero ya se sabe que "cualquier tiempo pasado..."
Para que veáis cómo de extraño es, a veces, este juego al que me gusta dedicarme, hoy andaba buscando la versión original de una canción de la que me acordé el otro día: "Take a walk on the wild side" de Lou Ree.
Y, el recuerdo que me llevó a ella, a la original, fue un fin de semana en un pueblo de la alpujarra almeriense: Beires. Por supuesto, no es del pueblo del que me acuerdo, sino de la persona con la que estuve en él. Ahora que lo pienso, realmente él caminaba por el lado salvaje de la vida y, aunque pueda parecer atractivo, a mí me enseñó que no lo es para nada. Aquel fin de semana, no obstante, fue un remanso de paz en su camino, pero vimos una película que me dejó fría y esta canción formaba parte de su banda sonora. Nunca he olvidado la sensación que me produjo: vértigo y vacío.
Mientras recordaba esta historia (y también otra más divertida referente a la versión española de Albert Pla, con la que un amigo amenizaba ciertas reuniones, que también pudieran considerarse algo salvajillas) he visto en "la madeja" otro recuerdo: "La casa del sol naciente". Una de las canciones preferidas de mi padre: Lo siento, papá, por mucho que quisieras que me gustara la versión española de los Lone Star, yo sigo prefiriendo la original de The Animals.
Pero, en cualquier caso, siempre que hago esto, me parece estar haciendo lo mismo que hacías tú el día que te ponías a sacar los discos. No se puede escuchar solo uno, ¿verdad? Imagino cuáles eran tus sensaciones, porque creo que te emocionabas recordando, igual que ahora lo hago yo. A saber a dónde te trasportaban a ti tus melodías. A mí me llevan muchas veces a ese rato y ahora sé que tú estabas viajando entonces a otro.
Pues he seguido tirando del hilo y me parece tener en la mano la funda del disco aquel que encontraste en "El Rastro" aquel domingo y que te hizo casi dar un brinco.
Así que me he puesto a escuchar "La orilla blanca, la orilla negra" de esa cantante italiana, creo, que tenía un apellido tan difícil de recordar para mí: Iva Zanichi. ¡Qué triste la letra! ¡Y qué triste que siga teniendo sentido también ahora! La verdad es que hoy el hilo musical no ha sido precisamente festivo, no.
De ahí he pasado a escuchar "La bámbola", en la voz de Patty Pravo, que fue como tú me la enseñaste y aquí me he parado a escribir.
Yo escuchaba esta canción sin que tuviera para mí más significado que el que a ti te gustaba, pero ahora también es banda sonora de mi vida, porque hoy, hoy, pudiera ser yo quien la cantara. Ando preocupada desde hace algún tiempo porque estoy pasando, tal vez, una de las épocas más apacibles en cuanto a emociones se refiere. Lo malo es que llegar a este estado de tranquilidad ha sido posible porque me he desencantado tanto con las relaciones vividas que no me apetece vivir ninguna más. Ni siquiera es miedo a que me hagan daño, es que creo que, con el tiempo, he perdido las ganas de dar el beneficio de la duda a ningún hombre, si hablamos del terreno amoroso. No echo de menos nada ese calor. Antes había días en los que sentía un agujero en la boca del estómago que me llenaba de angustia en un instante porque, de improvisto, me acordaba y necesitaba un abrazo y un beso, pero, lo cierto es que hace mucho que ni esos instantes aparecen. De hecho, tengo que hacer un esfuerzo para recordar qué era lo que me ha hecho, en tantas ocasiones, perder la cabeza por amor. "La bámbola" siempre me ha parecido una canción triste y amarga. Creo que lo es, ¿sabes? Pero no por el daño que le pudiera hacer ese chico a la protagonista de la canción, sino por el daño que hace perder la ilusión. De alguna manera, sé que esta tranquilidad en la que vivo es fruto de esa misma desilusión, así que no me siento orgullosa de mi paz. He consegudo llenar mi tarro de ilusiones con las que me proporciona el trabajo, pero soy consciente de que no será suficiente a largo plazo. Me gustaría volver a ser una ingenua, realmente me gustaría volver a tener ganas de enamorarme... Pero, lo cierto es que, cuando miro a mi alrededor, casi siempre acabo acordándome de todos a los que hoy pudiera cantarles esta canción. ¿Realmente alguno mereció mis lágrimas? Creo que no... Y tampoco creo que haya nadie que las pueda merecer.
Las canciones de la travesía de hoy me han llevado a reflexionar sobre esta parte de mi vida que parece estar en "stand by", pero no está mal, de vez en cuando, pensar en cómo están las cosas. Sigo escribiendo sobre ello, quizás esto sea esperanzador. Después de todo, si realmente mi corazón estuviera totalmente cerrado no habría sentido el impulso de soltar aquí la parrafada, ¿no? Sea como sea, el viaje musical que ha resultado de esto bien merece la pena. Espero que mis lectores lo disfruten y, una vez más, para ti, estés donde estés, papá, que las melodías te lleven todo mi amor.
Con motivo de un nuevo proyecto de formación en el que participo en mi centro actual de trabajo, he tenido que registrar un nuevo blog, como primera tarea. Puestos a hacerlo, me he dicho, hagamos que tenga sentido. En fin, se me ha ocurrido darte una temática que me pueda resultar útil y que le pueda resultar útil a alguien, así que he pensado en dedicarlo a las herramientas TIC que, poco a poco, he ido descubriendo y que he ido aplicando en mis clases. Os comentaré cómo usarlas, qué aplicación les estoy dando y mi opinión a cerca de los resultados en el aula. Como es natural, también iré comentando aquellas nuevas técnicas que me enseñe este nuevo curso y lo que venga en el futuro.
Otra de las intenciones de este nuevo blog es recibir toda aportación que pueda resultarme interesante, así que os invito a comentar cuanto queráis y a proponer lo que penséis que me pueda ir bien. Gracias de antemano.
Lunes noche:Sentada al otro lado de la mesa del policía. Escucho las teclas que son torpemente pulsadas por el agente mientras transcribe asépticamente todo cuanto le he expuesto previamente. Tres cuartos de hora de palabras que siguen temblando en el aire con sabor amargo. Escribe lento mi declaración y, mientras, no puedo más que apoyar los codos en la mesa y llevar mis manos a la cabeza. Junto con la incipiente jaqueca siento el peso de mi incredulidad. Y es que ahí estoy, haciendo algo que jamás creí que yo haría: Estoy denunciando que vengo siendo acosada desde hace algún tiempo por algunos de mis alumnos fuera del centro. No he podido no darle importancia ni mirar hacia el otro lado ante el último incidente. Hasta ahora he pecado de soberbia creyendo que me las bastaba yo sola para controlar esta situación, pero, esta noche, el corazón se me ha paralizado por un instante al llegar a casa y encontrar que han tirado huevos contra mi puerta. De repente, el recuerdo de noticias vividas por otros compañeros de profesión me ha invadido. Lo que era etéreo se ha convertido en carne palpable. No le está pasando a otro: Me está pasando a mí.
Y aquí estoy, no sospecho, sé quien me acecha, aunque no pueda demostrarlo, denuncio hechos sin poner nombres y, mientras, rezo para que no ocurra más de lo que ya ha pasado. Vuelvo a casa. Limpio. Quito los restos de la gamberrada y froto con rabia hasta no dejar rastro. Aún persiste el olor. Busco con ansia la lejía y la vierto con extremada generosidad en el suelo, en la puerta y en la ventana. Quizás cuando esté limpio pueda sentirme mejor.El vapor de la lejía lo inunda todo.Mejor. Me ducho. La quemazón inicial se va transformando en tristeza. Me acuesto. Las lágrimas llegan a mí tímidamente, pero derramadas las primeras, toda una cascada moja sin vergüenza mi almohada. La ilusión por mi trabajo se hace añicos por momentos. Las horas que, satisfecha y con alegría, he dedicado a esto, me parecen ahora desperdiciadas y, si es para nada, ¿qué estoy haciendo con mi vida?
El sueño me vence aunque no es apacible. La noche sucede entre pesadillas y desvelos y el día llega pesado, como una niebla contaminada.
La semana pasa. Aún tenía que ocurrir algo más que me hiciera tocar fondo. Jueves a primera hora: Un complot sin sentido en la clase donde se encuentran aquellos de los que hablo. Mi sorpresa y decepción al ver que han sido respaldados por la mayoría del grupo. Un sentimiento de desamparo al no percibir que se toman medidas inmediatas por parte de la jefatura y dirección del centro, escuchar demasiadas veces que estas cosas son niñerías... Pequeña, diminuta, diría yo. Mi voz se me ha vuelto átona y no hay sonrisa en mi expresión. Ya no quiero ni hablar del tema.
Jueves a quinta hora. Reunión de departamento. Mis dos compañeros me muestran la indignación que sienten ante lo ocurrido. Por fin siento el calor después de tanto frío. Otra vez las lágrimas tratan de abrirse camino, aunque esta vez son diferentes: son de alivio, son de gratitud porque están conmigo, me siento como una niña a la que se arropa y se le da un beso en la frente para desearle felices sueños. Me dejo arropar. Dejo que todo cuanto dicen me suene a música. Me acompañan para hablar con la jefa de estudios. No se encuentra. Termina la jornada y me voy sintiendo el mismo desamparo por parte de la autoridad del centro, pero muy reconfortada por mis compañeros. No es el único gesto amable que tendría este día. La madre de uno de los alumnos implicados en la rebelión matutina se me acercó para hacerme constar el castigo ejemplar que su hijo ha recibido como consecuencia del injusto comportamiento que han tenido conmigo. No sé si he sabido expresarle el bien que me ha hecho. Más tarde: Un encuentro casual con otro compañero me lleva a pasar un rato al calor de la chimenea de su casa con su encantadora familia. Creo que las llamas de ese fuego calentaron algo más que la habitación. Sus consejos durmieron esa noche conmigo. Viernes: Me reuno con la jefa de estudios y los fantasmas del desamparo se esfuman. No estaba en lo cierto al pensar que nadie se hubiera preocupado por lo que acaeció el día anterior y no es cierto que no se vayan a tomar medidas. Esto aún no ha terminado, pero de ese despacho salí fuerte otra vez. Nos interrrumpieron en el momento en el que quise darle un abrazo y ese momento ya se pasó, pero mi agradecimiento sigue presente y no volveré a dudar de su apoyo. Viernes noche: He decidido pasar el fin de semana en mi verdadera casa. Aquí estoy. Ceno con mi familia y me alimento de su compañía. Rodeada de los míos y disfrutando de mi mar procuro cargarme de energía para volver renovada. Risas en una cena relajada: Buen aceite para que las juntas dejen de chirriar.
Aún así, la tristeza sigue ahogando mis latidos porque nada de esto debería estar pasando. Añoro a mis chicos del curso pasado. Ellos que valoraron el trabajo que entre todos hicimos. Ellos que me demostraron solo cariño y respeto. Yo sigo siendo la misma y empecé el curso queriendo darles a los alumnos de este año, aquello que tuve con los otros. He trabajado con la misma ilusión, incluso más aún... ¿Por qué este año no funciona? De todo el apoyo recibido, debo decir que el más importante para poder mantener viva la pasión por mi trabajo han sido los mensajes de mis alumnos del año pasado. Sin contar detalles, expresé mi desazón en la red social y allí estaban ellos, recordándome que no fui querida, sino muy querida. Así que: chicos, si leéis esto, sabed que me aferro a ese sentimiento para trabajar cada día poniendo de mi parte lo que siempre os di a vosotros. Si estos de hoy no saben apreciarlo, pensaré que los de mañana quizás sí lo hagan. Cada tema que prepare, cada actividad que planee lo haré pensando en lo que vivimos el año pasado. Seguiré buscando la inspiración en vosotros.
Mañana es lunes otra vez: Resurgiré como el ave Fénix.