Si la amistad te ha traido por aquí, eres bienvenido para compartir mis momentos de tranquilidad, aquellos que podré dedicar a este diario, sin guión, ni intención.
Y si es el azar lo que ha hecho que aterrices con un click en este blog, bienvenido también: si llegaste y encontraste algo que te sirva, mejor.

miércoles, 28 de mayo de 2014

EN MI COLEGIO LA GOLETA. NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO NI… ¿A NO?





Hace unos días mi madre me recordó que este año se jubilan dos de mis profesoras del colegio que ella sabe que han sido muy importantes para mí. Lo hizo porque, como suele ser costumbre, se les hará un homenaje, y, como me conoce, supuso que querría contribuir al mismo con unas palabras sentidas y hermosas. Algo que, sin duda, estaría haciendo de corazón en este mismo momento si no fuera porque cuando me he querido enfrentar a la página en blanco y al corazón repleto de recuerdos, me he dado cuenta de que ese mismo corazón ahora tiene un latido acelerado causado por la indignación que me provoca lo que está pasando otra de las grandes profesoras de este mismo centro, la cual, si bien nunca me impartió clases en el colegio, a mí me ha enseñado a amar esta profesión viviendo cada día cómo ella la ha amado y, lo que es más, me ha servido de ejemplo para ser lo que en esta vida, al final, es lo único que importa: una buena persona.

Así que, a mis queridas Conchi y Elvira, os pido disculpas por no tener ahora la inspiración puesta al servicio de vuestro merecido reconocimiento, pero necesito desahogar mi dolor antes, porque cuando es tu madre a la que están difamando y humillando es inevitable que todos tus sentidos se revuelvan contra ello. No tengo otra manera de hacerlo más que escribiendo lo que siento y lo que sé. Esto lo heredé de mi padre. Ojalá mis palabras tuvieran el mismo efecto que las suyas tuvieron en muchas ocasiones, incluso, como muchas de vosotras recordaréis,  para salvar a nuestro querido colegio de su clausura.

Aunque, claro, era una época diferente, era una época en la que la gente tenía aún valores, sabía discernir entre el bien y el mal y valoraba la educación de los hijos por encima del dinero, de los intereses políticos y de estúpidos informes pisa. Era una época en la que los padres eran conscientes de la importancia que esta educación tenía para el futuro de sus hijos, y por esta razón se mostraban deseosos de COLABORAR, mano a mano, con aquellos en los que depositaban su confianza para esta labor: los profesores.

 Entre los que, en aquel entonces, lucharon porque esto fuera posible en el hogar que siempre ha sido la Goleta para sus estudiantes y para sus profesoras, está, cómo no, mi madre. Se organizaron para evitar que el colegio cerrara en base a un malentendido criterio de rentabilidad y lo consiguieron. Lo hicieron, entre otras cosas,  promoviendo asociaciones de padres y consejos escolares, así como la instauración de las tutorías con los padres; figuras mediante las cuales tanto padres como alumnos podrían intervenir, desde entonces, en la vida activa de la gestión del centro. Órganos con los que todos tenían voz para enriquecer la educación integral de los estudiantes.

Yo he vivido en primera persona los desvelos de una mujer que ha dedicado toda su vida laboral a este colegio, he visto cómo se hacía una programación escolar incluyendo la acción tutorial cuando aquello aún ni se sabía qué era exactamente o  para qué servía. He vivido cursillos de verano en los que mi madre buscaba inspiración para innovar, para mejorar… Incluso ahora, a punto de jubilarse, la veo adaptarse a las nuevas tecnologías, a preocuparse por la desmotivación generalizada del alumnado y a los problemas de convivencia que, cada vez con más frecuencia, observamos tanto dentro como fuera de las aulas.

Problemas de convivencia… Estoy segura, como profesora de secundaria que también soy, que todos vosotros habéis tenido ocasión de experimentar esto en vuestras aulas. Además de la desgana, nos encontramos ante una generación que ha perdido en una preocupante gran medida el respeto por los mayores; en muchos casos, no respetan a sus propios padres, ¿cómo vamos a pretender que entonces nos respeten a nosotros? Se convierten en disruptores, que no solo no están interesados en su formación sino que dificultan la de los otros. Saben muy bien cuáles son sus “derechos”, pero nadie les enseñó que los derechos se ganan cuando se cumplen las “obligaciones”. Esa parte de la ecuación nadie se molestó en enseñarla en casa, a ellos los “derechos” se los regalaron, y cuando se pretende hacer algo al respecto en clase, el profesor se encuentra con que antes de que se pueda iniciar una actuación al respecto, ese alumno, acogido por la ley e impune a las calumnias, puede permitirse la osadía de denunciar y malograr, si la cosa se tercia, toda una vida de dedicación y entrega a la enseñanza.  Incluso cuando ese alumno, luego de caer en la cuenta de que sus mentiras han ido demasiado lejos, reconoce que sus acusaciones han sido exageradas y sacadas de contexto (porque los niños pueden estar mal educados, pero, gracias a Dios, la mayoría, todavía conservan un corazón inocente), los padres deciden quedarse con la primera versión y tramitar una denuncia injusta.
Yo me pregunto si esa madre ha pensado en lo que está enseñando a su hija con su ejemplo. Por desgracia, y de la misma manera me indigna, existen malos profesionales, en fin, a mi juicio, en realidad, no son malos profesionales, sino malas personas, y todos somos conscientes de sucesos que salen a relucir en los noticieros. Soy la primera que quisiera que se castigara a todos estos personajes. Entiendo que tanto padres como profesores debemos estar más alertas que nunca ante estas situaciones y luchar contra ellas, claro que sí. Pero lo que no se puede es pensar que todo es un maltrato, que todo es inadmisible, que a los niños no se les puede ni mirar con dureza. Lo siento, pero creo firmemente que igual que tenemos mano derecha e izquierda a amos lado de nuestro cuerpo, la educación debe tener una mano amorosa y una mano que sepa inculcar disciplina. Si esa madre nunca ha impuesto disciplina en su hogar, solo le deseo suerte; suerte para que esa falta de respeto que su hija ha tenido reiteradamente con su profesora, no se le vuelva también contra ella misma cuando algún día, que llegará, su rebeldía sea incontrolable. Le deseo suerte cuando no haya ningún otro profesor que se atreva a ayudarla intentando darle a su hija lo que no ha recibido en su casa. Porque si ahora está en contra de la que sí se atrevió, causándole una más que desagradable situación, ¿quién se va a molestar en otra ocasión? Yo, que cojo a esos niños cuando llegan a la secundaria, sé muy bien hasta dónde pueden llegar lo que empiezan siendo “cosas de niños”.

Sin embargo, lo peor de esta historia, lo que más duele a mi madre, y a mí, no es pasar por la injustificada denuncia de un padre en desacuerdo. Lo que hace este periplo más humillante es no encontrar apoyo en los que sí que conocen tu trayectoria profesional, y no solo eso, sino que saben bien qué clase de persona eres.  Te das cuenta de que tu colegio, tu segunda casa, a veces hasta la primera, ha cambiado. A la que defendiste con uñas y dientes y donde encontraste cobijo en otras ocasiones, ahora se ha vuelto un lugar enrarecido, donde te estás sintiendo extranjera y, al parecer, ni siquiera compartes el mismo idioma. Eso de que uno es inocente hasta que se demuestra lo contrario, parece que no va cuando se trata de enfrentarse a la acusación de un padre. No, el padre no tiene que demostrar la culpabilidad del profesor; es el profesor el que tiene que demostrar su inocencia… ¡El mundo al revés! Un profesor no tiene derecho a acudir a la Delegación para dar parte de un conflicto del que ha sido partícipe en el aula. ¡De eso nada! ¡Nosotros tenemos que aguantarnos! Tenemos que esperar impotentes a que el padre de turno formalice una acusación basada en las mentiras de una niña impertinente para que se abra un proceso y entonces tenga el docente que defenderse. Como parte de ese proceso de investigación, se crea un comité formado por compañeros tuyos… Y, ahí es donde se echa sal en la herida, estos compañeros, en vez de tratarte como lo que eres, siempre has sido y ellos conocen, te cuestionan sin consideración, ni tacto y, ni mucho menos, comprensión. ¿Tanto miedo os dan los padres y los alumnos que sois capaces de abandonar a una de los vuestros? Y no a una cualquiera, a una de las mejores. A uno de los pilares de ese colegio que os da de comer. Ya sé que estoy hablando de mi madre, pero sé que hablo con total objetividad de esto. De la misma manera que soy objetiva al deciros que también yo, como una de las mejores alumnas que ha tenido y tendrá el centro al que he amado y al que he dedicado muchas ilusiones durante mi años escolares, yo que me esfuerzo por mantener ese recuerdo y por eso dije sí a sustituir en un par de ocasiones aún no siendo para mí el mejor momento para hacerlo, me he sentido excluida y abandonada cuando por tres veces llevé mi curriculum en un momento en el que, por desgracia, me tocaron también los devastadores recortes en educación que ha realizado este gobierno. A pesar de esto, a pesar de no ser valorada por mi colegio como lo he sido, y lo soy, en cada centro en el que he trabajado hasta ahora, me sigo aferrando a los recuerdos de mi niñez, me sigo acordando de mis profesoras, de las AMIGAS de mi madre y, cómo no, de  Sor Mercedes, de su tremenda generosidad y de cómo ella sí que entendía esas dos manos de la educación. Aunque he de reconocer que cada vez me cuesta más mantener impolutas mis nostálgicas memorias. Hoy siento indignación por el trato que se le está dando a mi madre y, sobre todo, siento vergüenza, porque este colegio siempre ha sido un estandarte de la caridad cristiana y no veo ni un atisbo de eso con ella conociendo, además, el resto de las circunstancias que vive mi familia y siendo ella la que carga sola con todo el peso de las mismas. ¿Quiénes sois que no os conozco?



lunes, 19 de mayo de 2014

CON ALGO DE RETRASO

Esto de no tener internet en mi último destino está haciendo que me retrase a la hora de poner al día mi bitácora. Seguramente a la única que importa esto es a mí, que no me la doy de tener fans entre vosotros que no vivan si no reciben puntualmente actualizaciones de mi fantástica literatura (por cierto, ya he conseguido arreglar el fallo que estaba habiendo con la recepción de mis posts a algunos de vuestros correos, o eso espero, comentadme si recibís esta entrada). Aún así, debía esta reseña referente a mi cumpleaños  porque es para agradecer a todos los que me felicitasteis en este día. Tenía muchas ganas de celebrar este año, pues en comparación con el anterior, esta vez tenía cosas que celebrar. Que está muy bien eso de decir que siempre hay cosas  por las que sentirte feliz (la familia, amigos...) y es cierto, gracias a eso he sobrevivido y celebro, no solo el día de mi aniversario, sino todos los segundos de mi existencia, que eso sea así. Pero las ganas de celebrar, ésas solo las tienes cuando lo que te hace infeliz desaparece, nos pongamos como nos pongamos.


Al final, no ha resultado como esperaba. La cosa empezó bien, días antes recibí una visita inesperada con un resultado tan agradable como se podía esperar,la noche antes del día señalado pasé una velada estupenda con mi amiga Rocío, y lo cierto es que también después del día X he celebrado de otra forma, con otro amigo al que siempre debo agradecer los kilómetros que se echa a la espalda para regalarme su compañía, incluso este fin de semana, con algo de retraso,recibí regalito de otra cumpleañera. Pero no fue así el uno de Mayo... Me pasé el día prácticamente sola. Recibí muchos what´s apps, pocas llamadas y tan solo una visita. Hasta tuve un malentendido con unos de mis mejores amigos que, gracias a Dios, ya está resuelto y que, como suele pasar, ha servido para quererlos más si cabe. Pero para que veáis cómo son las cosas, así de feliz estoy que nada de esto tiene importancia más que por un breve instante.

Lo cierto es que pedí un favor para mi cumple y estoy muy sorprendida porque no esperaba la respuesta que he recibido. Necesitaba un ordenador nuevo, éste desde el que escribo ahora, y pedí que aquellos que quisierais regalarme algo, aportaseis vuestra colaboración en forma de dinero para ayudarme a pagarlo. Sé que a algunos esta idea no les ha parecido bien, pero tal y como os comenté, solo era una propuesta, nadie se tenía que sentir obligado a ello, ni siquiera a regalarme absolutamente nada. Existen las listas de boda, ¿no? ¿Por qué suena tan mal entonces que os pida ayuda para algo que verdaderamente necesito y que no me puedo costear yo sola?
Otros lo habéis entendido perfectamente y además os lo habéis montado de forma original para hacerme entrega del regalito. ¡Qué bonitos detalles! Gracias, muchas gracias. 

No tuve tarta, pero soplé mi vela cuyo deseo, no me importa decirlo, gasté para pedir que todos los que me rodean, como yo misma, tengamos por delante un futuro mejor del que vivimos. Que no me faltéis. Que no dejéis de quererme a pesar de las veces que pueda meter la pata. Yo tampoco dejaré de hacerlo. 

No sé cuándo pero mi ordenador llevará una pegatina con todos los nombres de los que habéis hecho posible su adquisición: Irene López, Antonia Calderón, Rocío Lavado, Silvia Peláez, Mª Luz Arraez, Javier Velasco, Christian.
Y por el asesoramiento a mi hermano y a mi amigo Monti, que también esto tiene un valor incalculable.

Quizás ésta sea mi última semana en este destino, así que supongo que pronto os contaré algo sobre mis días en Algeciras. Mientras tanto, un abrazo a todos, como siempre.


viernes, 28 de marzo de 2014

PALMERAS Y AMISTAD

De chocolate Nutela, de dulce de leche, rellenas de nata... ¿Deliciosas, verdad? Menudo descubrimiento he hecho esta tarde en el barrio de las Delicias de Málaga. 

Igual de bueno ha sido mi regreso a casa. Nada más llegar hace dos semanas, sin ni siquiera deshacer las maletas, vino a visitarme un viejo amigo al que, las consecuencias que sobre mi ánimo ha tenido este último año y medio de paro, he tenido abandonado como a mí misma. Recuperar mi trabajo, lo digo una vez más, me ha devuelto las ganas de compartir momentos con todo el mundo. Y es que, los amigos están para lo bueno y para lo malo, pero hay veces que cuando lo malo se hace eterno, una se cansa de no tener otra cosa que contar, y fingir tampoco es una opción porque, ni es justo para alguien a quien llamas amigo, ni se tienen fuerzas para poner buena cara cuando crees morir por dentro. Sin embargo, después de desear volver a las aulas, lo segundo que más he deseado en todo este tiempo es compartir mi felicidad con todos ellos. 

La verdad es que no sabía lo hambrienta de buenos momentos que estaba hasta que, uno tras otro, estos momentos están llegando. Tras mis reencuentros en Almería, ahora es el turno de los reencuentros en Málaga.

¡Qué fantástico día contigo Monti! solecito, espeto y marisco, calorrr... y nuevos lugares que descubrí gracias a ti en mi propio pueblo: Érase una vez... una cena, y una copa con "salero irlandés" en una tabernita con encanto. ¡Qué buen sabor de boca se queda después de todo esto!

Y llega el inicio de una nueva semana y el teléfono suena: llamada de la delegación de Málaga. Casi no me creo mi buena suerte. Me dan un nuevo destino inmediatamente y además aquí. ¡Me quedo en casa! Comienzo a trabajar el martes y a poco más de un cuarto de hora de Benalmádena. Lo primero que me viene a la cabeza es mi amigo Carlos (mi otro Carlos). Hace ya mucho tiempo que no contacto con él. Tanto que le ha dado tiempo de tener una hija que va ya para los tres años y que aún no conozco. Pienso  en él porque me toca trabajar en un instituto de su pueblo. Por supuesto, se hace obligado un encuentro y esto ocurre ese mismo viernes. Tan solo media hora, en el rato del recreo, pero lo suficiente para que nos animemos a retomar antiguas y buenas tradiciones. Ya hemos quedado para una cena en casa del tercer miembro de "la santísima trinidad", como algunas veces nos llamó cierto profe de genética por nuestra costumbre de ir en trío a desesperarlo con nuestras preguntas. Ya está todo organizado para mañana. A Rocío le toca cocinar, a él le corresponde llevar el vino y yo les llevo las palmeras que hoy he comprado en la pastelería del barrio de Patri, a la que hoy le he devuelto la visita que ella me hizo justo hace una semana. 

También hacía un siglo que no nos veíamos. De hecho, desde que ella y Rocío me visitaron estando yo en Salobreña, allá por 2011. Por supuesto, volvieron a nuestra memoria aquellas irrepetibles tapas que nos ventilamos en Motril, y aquellos pasteles frente a la playa de Salobreña. Mojando nuestras memorias con una pinta y unos gin tonics en mi recien descubierta taberna, y espurreando nuestro inglés con el irlandés, hacemos planes de escapada para una fecha próxima a mi cumpleaños. Que sí, que este año sí que tengo ganas de celebrar...

La tarde se convierte en noche y va siendo hora de comer algo, así que siguiendo las sabias recomendaciones del barman, nos vamos a descubrir otro antro con encanto donde cayeron unas birras más y alguna que otra vianda a la que no pudimos poner ninguna pega. La conversación fluida, el ánimo relajado. Ningún sitio mejor que el sofá para terminar la velada degustando chupitos de whiskymiel y compartiendo más risas sanas. Uno más se apuntó al asunto de rebote "enriqueciendo"  la reunión y la cosa se alargó hasta las cuatro de la madrugada. 

Y una nueva semana de trabajo intenso, que estamos en vísperas de evaluaciones, y además encargos de cuentos que he de entregar. Pero trabajo con gusto, ¡con mucho gusto! No sé cómo lo voy a hacer, porque lo que no encuentro es tiempo para estudiar inglés, pero no puedo desperdiciar la oportunidad de cumplir mi promesa a Patri. En cuanto he salido hoy viernes del instituto, me he ido a conocer tu casa y a degustar la
comida que me has preparado y a catar un mosto que, de nuevo, nos ha hecho recordar a Salobreña. Ya tengo a mi ex-alumna, Lucía, gestionando algún sitio donde podamos pasar la noche en esa escapada que tenemos pendiente. Tras el postre compartido que, cómo no, ha sido una de esas palmeras rellenas de nata, hemos decidido acallar nuestras conciencias quemando algunas calorías con un buen paseo por
la playa. Se suponía que iba a llover, pero no ha querido la lluvia estropearnos el plan. Es más, el viento de la mañana se ha calmado y nos hemos atrevido a montar en bici... Va a ser verdad eso de que una vez que aprendes, no se olvida... Ni me he estrellado, ni he atropellado a nadie. Todo un logro. Así que la tarde ha resultado un triunfo y, por esta razón, no se me ocurre un postre mejor para mi cena de mañana que repetir con una selección de las mismas palmeras que tan buen humor nos han puesto hoy a mi amiga y a mí. ¡Qué más da si damos positivo en un control de azúcar! Una...,o dos, al año, no hacen daño. ¡¡A disfrutar!!
Y todavía no he podido celebrar con algunas personas con las que, desde el primer día a este regreso a mi vida, hubiera querido celebrar. Porque precisamente esas personas han sido las que más de cerca han vivido mi oscuridad, siento especial deseo de compartir la luz con ellas. Y, sin embargo, se
está haciendo difícil coincidir. Aunque el no haberlo hecho ya, supone que aún me esperan momentos gratos por delante. Mamá, hermanita, Carlos, Fernando, Reme, Pedro... A los de Almería, a los de antes, a mi Lucía, y a vosotros,  sabed que os quiero. Os quiero a todos con todo el alma. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Y, ¿POR QUÉ NO? OTRA DE AUTE Y UN GIN TONIC

Mi mes en Almería está a punto de concluir. Quizás haya suerte y se prorrogue unos días más esta baja que cubro, pero lo más seguro será que el miércoles sea mi último día en el IES Fuente Nueva. De lo bien que me encuentro en el centro ya he hablado, pero como también dije, Almería me ha dado otra vez mucho más. Las nuevas vidas que se han incorporado a la mía me dejan ilusiones renovadas, retomar mi profesión me colma de felicidad, pero además, el reencuentro con viejas amistades ha abierto en mi corazón un túnel del tiempo para viajar a una época de la que siempre he conservado hermosos recuerdos. El bálsamo que supone el paso de los años hace que solo nos acordemos de los buenos momentos. Soy consciente de esto, y, aunque si trato de rascar en la memoria, puedo ver de lejos malos ratos en aquel entonces vividos, lo cierto es que, en la balanza del corazón, de todo aquello, lo que más pesa es lo bueno. ¡Muy bueno!

Luego, la vida continua y cada cual siguió su camino sin mirar atrás. Incluso si alguna vez le hacemos un guiño al pasado nos preguntamos cómo fue que personas tan diferentes encajaran tan exquisítamente. Eramos un puzzle perfecto, lo fuimos durante una fracción del Universo. En realidad, creo yo, no nos unió un trabajo, eso solo fue el escenario; nos unió la necesidad de encontrar hermandad, una familia. Que todos éramos más cosas, teníamos más historias, pero juntos formamos una isla salvadora.Y nos agarramos a ella con pasión e intensidad. Yo, al menos, me sentía así. Y al verlos de nuevo, a pesar de los cambios y los años, he vuelto a sentir aquella sensación de estar a salvo. Ha sido fácil volver a hablar con la misma confianza, como si tanta vida pasada, hubiese sido tan solo unos segundos. Esas voces olvidadas han sonado a música a mis oídos. 


Son innumerables los instantes que pude rememorar con María y con Sergio, mezclados con las maravillosas miradas de dos preciosas niñas que, de alguna manera, son fruto de aquella época. ¡Me encanta pensarlo así! 

Y con Antonio... bueno, al margen de las anécdotas que pudimos recordar, lo mejor ha sido notar la piel erizada, acariciada por el recuerdo de las emociones. Realmente, aquello que vivimos fue intenso. Ahora, desde la calma, la tranquilidad y la seguridad de la amistad, agradezco haberlo vivido. Jamás me arrepentí. 

Luego, la vida continuará y, aunque nos dijimos que esta vez no dejaríamos que pasara tanto tiempo para volver a vernos, quizás vuelvan a pasar años hasta que compartamos una nueva charla. No pertenecemos ya a la vida de los otros, pero verlos ha removido tan gratamente mi alma que debía dar las gracias. Gracias por acudir a mi llamada. Gracias por vuestras sonrisas y por amar, como yo, estos recuerdos. Sin duda una de las más bellas perlas que contiene el collar mis memorias.


Seguro que, como la mía, vuestra vida no es perfecta; pero os he visto bien y eso me hace feliz. Ojalá lo que venga por delante siga siendo amable para vosotros. Esto es lo que alguien que os quiere como yo os deseará siempre.

En estos momentos debería estar estudiando para mi examen de inglés del lunes que viene, sin embargo, lo primero que he hecho al llegar a Málaga ha sido rebuscar en el trastero mis cajas de recuerdos. Tenía que recuperar aquel pequeño escrito que te dediqué y que hizo que jamás volviera a tomar un gin tonic sin acordarme de ti, de la misma manera que jamás escucharé una de Aute sin pensar en noches mágicas.

"Uno...Dos...Tres cubitos de hielo en un vaso ancho; imagino que el vaso soy yo. Te observo verter la ginebra, veo romperse el hielo a su contacto y siento en mí romperse la barrera que la barra supone entre tú y yo. Estoy en tus manos...

El calor del alcohol se abre camino entre mis piernas, se empieza a notar mi deseo en mis pechos...

Cortas una tira de limón, me encanta mirarte al mojar el borde del vaso con ella; a veces levantas la mirada hacia mí cuando lo haces; tu rostro serio  y tus ojos penetrándome, y sigues torneando mi vaso. Quizás me veas sonreir en este momento; es por pensar en el secreto que guarda cada copa; y quizás me moje los labios porque esté pensando en ser el borde del vaso y ser el limón tu lengua y ser la barra tu cama caliente donde dejo en libertad la lujuria que provoca en mí tu cuerpo.

Se termina el rito cuando exprimes un poco de zumo, que me inspira la frustración de no poderte tocar más que con la imaginación y el recuerdo y, por fin, la tónica fresca y transparente que parece decir: <<Tranquila, te veré más tarde y daré paz a tus anhelos>>.

Levanto el vaso llevando a mis labios tus labios, me mojo de ellos; cierro los ojos con el primer sorbo llenándome de ti por completo, y quizás me veas después suspirar, quizás queriéndote decir: <<Te espero>>.



martes, 25 de febrero de 2014

RETOMANDO LA AVENTURA

Llevo ya quince días en mi tan deseado nuevo destino. Lo que me parecía que no ocurriría, por fin, ha sucedido y he salido de la angustia del paro, para volver a las aulas. Recuerdo que el primer día en este centro, disfruté como una niña manchándome de tiza. 

Por desgracia, no tengo internet en casa de Mariluz, mi ONG particular. Así que hasta que hoy no he encontrado un hueco en el instituto no he podido dar esta buena noticia en mi bitácora. Y, la verdad, después de lo mucho que he anhelado escribir estas palabras, ya iba siendo hora de tener ese ratito.

Lo mejor que podía pasar era que me dieran Almería. No va a ser por mucho tiempo, pero estar aquí ya me ha traído más que agradables momentos. Primero, el lujo de poder alojarme en casa de mi buena amiga "by the face". Nunca le estaré lo suficientemente agradecida, aunque ni que decir tiene que mi casa en Málaga estará siempre a su disposición si así lo necesita. Por otro lado, ya he conocido a un par más de sus amigas, las cuales han sido adoptadas por mí también como tales, y a su adquisición sentimental, que me ha parecido realmente un tipo de los que quedan pocos (y no es porque sea paisano y me tire la tierra). 

Por si fuera poco, mis compañeros en el centro son estupendos y ya he tenido la oportunidad de compartir
con ellos ratillos de esos en la sala de profesores que te sacan unas sonrisas.  José Luis, por ejemplo,es uno de esos tipos que te resultan entrañables desde el primer momento. Además, tiene algo que me recuerda a mi padre, así que, sin más, ya tiene un huequito en esa área del cerebro donde se guardan los buenos recuerdos. Ayer le pedí que me ayudara con mi último proyecto. Uno de mis vídeos para regalar al protagonista del último cumpleaños. Sin conocerlo, ya tenía asignado este regalo, pero ahora que lo conozco, ha sido un gusto poder hacerlo. Una vez más he pretendido impregnarlo de mucho cariño. Si bien hacia él tan solo tengo una muy buena primera impresión, su chica es merecedora desde hace mucho tiempo de todo mi amor, así que, si ella lo quiere, estoy segura de que yo también lo querré. 

No tengo mucho más tiempo para seguir con la parrafada, así que mejor será que vayamos directamente al grano: David, espero que te guste. Es para ti... y, bueno, también para todos los que pudimos compartir contigo esas velitas.
LA NUEVA HISTORIA DE DON BOQUERÓN: DE UNA TORMENTA, DE UN NAUFRAGIO Y DE UN MARINERO QUE ENCONTRÓ A UN NIÑO GRANDE.

jueves, 23 de enero de 2014

DIY, o lo que es lo mismo: una manera para no volverme loca.

Siempre me han gustado las pequeñas manualidades. Va por rachas, pero no es la primera vez que me pongo a darle una nueva utilidad a restos de telas, lanas o papel. Sin embargo, en esta ocasión, además de ser un entretenimiento, he de decir que me está ayudando sobremanera con mi problema de ansiedad, la verdad. 

Todo empezó cuando para Navidad, en vista de mi escaso presupuesto para regalos (0€), decidí elaborar muñequitos de trapo para tener un detalle con algunos amigos. Deseaba que mis duendecillos del bosque se materializaran y les llevara a todos ellos mi cariño y, a ser posible, un poquillo de ilusión. No sé, supongo que es lo mismo que deseaba para mí al entrar en este recien estrenado 2014.

Lo cierto es que el año no ha empezado del todo mal. No quiero decirlo muy fuerte por si se jode, que todos conocemos la fábula de la lechera y el cántaro de leche, pero, por lo pronto, a mi hermano le han renovado unos meses más su precario contrato laboral, mi hermana acaba de salir sin percances de una operación (hoy mismo) y se ha alquilado por fin nuestra casa de campo, con lo que eso supone en cuanto a un ligero respiro económico se refiere. Yo sigo desempleada, atada a la lista de interinos que, un día más en esta semana, me da un poco de esperanza. Y esto último es lo que más en voz baja digo, porque cada vez que me animo y pienso que esta vez sí, se vuelve a dar la vuelta a la tortilla, así que como si no hubiera dicho nada, ¿eh?

A pesar de las buenas nuevas, no se va la sensación que desde hace más de un año siento cada día al despertar. Seguro que muchos de vosotros la compartís. Es ese vértigo que te deja sin aire en los pulmones cuando abres los ojos y que después se hace nudo en el estómago para mezclarse con el café. La incertidumbre, el no saber qué más hacer y por dónde tirar. Es sentir  que el día se hace eterno para llenarlo con un solo pensamiento: necesito trabajar.

Gracias a mis cuentos he podido desconectar. Los días que debo ponerme a escribir para algún encargo son una bendición; pero ya sabía que enero sería un mes flojito en este sentido. Era de esperar después de las fiestas. Por eso, he tenido que inventar otra cosa y decidí continuar con las tareas manuales de las Navidades. Para no aburrirme, he ampliado poco a poco el repertorio y, al final, ya se ha convertido en rutina dedicar parte del día a coser o mezclarme con cola y pinturas. Me relaja. Hace que no piense más que a quién regalaré la siguiente muñeca o para qué usaré mi próximo artilugio de papel maché. 

Por ahí ya me han dicho que venda "mis cositas". Bueno, no era mi intención, pero lo cierto es que como siga acumulando productos no sería mala idea. Además, aunque procuro usar cosas que tengo por casa, hay materiales como el fieltro, la cola, etc., que he de comprar, así que ahí lo dejo, quien quiera colaborar con mi terapia ansiolítica, no tiene más que pedirme que le haga algo. Eso, o traerme fieltro, cola o témperas cuando vengáis a verme. ¡Voy a llamar a esto DIYTERAPIA! Ja, ja, ja...

Los broches, llaveros y pendientes y anillos a 3€.

Las muñequitas Chispita ( perfumadas para el coche o algún espacio pequeño 2,50€.

Las fundas para móviles y las muñecas de trapo 4,50 € (tienen más tarea).

Y los artilugios en papel maché, dependiendo del diseño.

Y si, como muestra vale un botón, aquí tenéis toda una cremallera (esta frase era de mi padre, ¡ainnss!):





sábado, 4 de enero de 2014

CHRISTMAS MEMORIES, 2013

(This post is translated into English in consideration of the people I have had the fortune to meet this Christmas. Sorry, but I fail to German).

In Spanish... :)

Se acabó el 2013. ¡¡Por fin!! Ahora, toca entrar en el nuevo año con ilusiones renovadas, con la esperanza de que sea algo mejor que el anterior. Ya sé que esto es algo que se repite cada vez que llegan estas fechas, pero es que si no fuera así... Necesitamos pensar y celebrar que es posible que el cambio se produzca tras ese minuto que separa el 31 de diciembre del 1 de Enero. 

Aunque seamos escépticos, aunque el resto del tiempo el pesimismo nos pueda a veces, aunque la realidad esté a la vuelta de la esquina para darnos la bofetada, la Navidad es un tiempo en el que nos permitimos soñar, creer y tratar de ser felices aun cuando haya poco a lo que agarrarse para sentirse así. 

A veces he pensado que es una hipocresía, me he quejado de una "felicidad impuesta", del consumismo, del  "espíritu navideño" que por cojones hay que desempolvar cada año entre adornos horteras y villancicos trillados, y otra lista infinita de argumentos en contra de la Navidad. Sin embargo, después del horrendum anno que la mayoría hemos pasado, me he dado cuenta de que voy a estar igual de mal tanto si me esfuerzo por sonreír como si lo hago para llorar, así que he optado por dejarme llevar por la mentira más bonita del mundo hasta llegar a creerla; con tanta fe que hasta he sido feliz de verdad. Puede que solo dure lo que duran las fiestas, pero aun así habrá valido la pena. Ha sido como abrir de par en par las ventanas en pleno invierno. De seguro hay que cerrarlas pronto porque hace frío, pero el aire fresco ha renovado el de la habitación que ahora se puede respirar mejor.

Una Navidad para tomar fuerzas y seguir lidiando con los infortunios. Una Navidad en la que por fin he conseguido olvidar mis miedos, viendo como sin ellos, lo malo se va volviendo bueno. Así es como yo he vivido estos días y quisiera que la felicidad que he creado aferrándome a los pilares más básicos se mantuviera firme, manteniendo a raya la desazon que desgraciadamente siempre está al acecho. Amigos (los poquitos de siempre, los casuales, los que ya no son sino recuerdos...incluso los que dejaron amargor en el último sorbo); familia (mi hermano al que quiero con todo el alma, mi hermana que sencillamente es mi alma, mi madre que es mi oxígeno y mi padre que está presente en cada Sol, en cada estrella, en mi mar y en cada letra que escribe mi corazón); mi vocación (que ha hecho que invente nuevas formas para seguir enseñando y seguir sintiendo la satisfacción que reporta realizar el trabajo que da sentido a mi vida) y mi Gea (la que hace que me sienta imprescindible, la que me recuerda que por más que la esconda, una parte de mí sigue deseando dar y recibir ternura): vosotros sois la forja de mi alegría.

Y a  vosotros he dedicado los días de estas fiestas. Incluso a los que no he tenido la suerte de coincidir  en estos días, habéis estado en mis pensamientos. No lo dudéis.

Todavía quedan un par de días para Reyes, así que disfrutad de algunas horas más de ilusión. Os deseo un año 2014 donde, al menos, vuestros pilares se fortalezcan aún más para que, como yo, podáis decir que, aunque a veces vaya envuelta en miedos y sinsabores, la felicidad habita en vuestros corazones.

 In English... :)

It's over 2013. Finally!!  Now , we come into the new year with renewed hopes , hoping it's better than the last. I know this is something that is repeated at this time, but if it were not so ... We need to think and celebrate that it is possible that the change occurs after that minute that separates December 31 January 1 .

Although we are skeptical , although we sometimes overcomes pessimism, although the reality is just around the corner to give us the slap , Christmas is a time when we allow ourselves to dream, believe and try to be happy even when there is little to hold on to feel well .Sometimes I have thought that it is hypocritical , I have complained of a " happiness imposed ", consumerism, "Christmas spirit" that we have to dust off every year between tacky decorations and beaten carols , and other endless list of arguments against Christmas . However, after this anno horrendum  we most have passed , I 've realized that I'll be just as bad whether I try to smile if I do to mourn , so I chose to ride the most beautiful lie in the world you can believe . With so much faith I have been really happy to . It may only last until the holidays are over, but it was worth it . It was as wide open windows in midwinter. Surely you have to close them soon because it's cold , but fresh air renewed the room you can now breathe easier.A Christmas to gather strength and continue dealing with misfortunes . A Christmas in which I finally managed to forget my fears , seeing as without them , the bad will getting good . This is how I have lived these days and I want happiness I created clinging to my main pillars outside firm to hold off the sadness that is always lurking . Friends ( the usual one , casual one , those are just memories ...  even that left bitterness in the last sip ) , family (my brother whom I love with all my soul, my sister that is just my soul, my mother that is my oxygen and my father who is present in every sun , every star, in my sea and in every letter that my heart write), my vocation ( who has to invent new ways to keep teaching and keep feeling reporting satisfaction perform work that gives meaning to my life ) and my Gea ( which makes me feel indispensable , which reminds me that even though I try to hide it,there is a part of me still wants to give and receive affection):  you are the foundation of my joy.
And I 've spent the days of the holidays. Even those who have not been fortunate enough to match these days , you have been in my thoughts. Have no doubt .There are still a couple of days for The Day of the Magi, so enjoy a few hours more than illusion. I wish you a 2014 where at least your pillars are strengthened further so that, like me, you can say that but sometimes go wrapped in fears and sorrows , happiness dwells in your hearts .








jueves, 19 de diciembre de 2013

ÉSTE, ÉSE, AQUÉL... ¿?

Los que me conocéis más de cerca (y todos los alumnos que han pasado por mis clases) sabéis que, a pesar de ser "de Ciencias", las palabras siempre han sido mi debilidad y nunca he descuidado el uso del lenguaje, sobre todo, a la hora de escribir. Y es que ser "de Ciencias" no es escusa para mancillar nuestra gramática y, en general, nuestro bello idioma. Ahora que además escribo por encargo para otros y no solo para mí, cuido aún más la ortografía y la puntuación. Yo he aprendido a escribir, leyendo, así que debo pensar que, tal vez, algún niño pueda aprender algo leyéndome a mí.

Por esta razón, hoy me encuentro redactando este post. Aunque no se ha dado el caso de que nadie venga reclamándome nada al respecto de faltas ortográficas en mis cuentos, estoy segura de que algún error habrá en ellos. Y digo error porque estoy segura de que, de haberlos, fueron lapsus provocados por mi mal uso del teclado de un ordenador (que la mecanografía no es uno de mis fuertes). Suelo revisar lo escrito, pero no siempre tengo tiempo para hacerlo concienzudamente, así que pido perdón por cualquier errata que podáis encontrar. No obstante, no es ése el caso de los pronombres demostrativos. YO LOS TILDO A CONCIENCIA.

Desde el 2010, la RAE contempla que los demostrativos no lleven tilde en ningún caso. Anteriormente, cuando los demostrativos hacían la función de adjetivos en la oración no se marcaban, mientras que sí lo hacían si su función era la de pronombres. Sin embargo, sé que no estoy comentiendo falta ortográfica al continuar tildando mis "éste, ése y aquél". Y es que, que yo sepa, hasta ahora, esta modificación sobre la acentuación de estos pronombres no tiene categoría de regla, sino de consejo gramatical. Y como los consejos están para seguirlos o no seguirlos, entiendo que estoy en mi derecho a rehusar tal orientación.

Hay quien justifica mi propia decisión diiciendo que por la misma regla de tres, no se debería tildar la palabra "dé" cuando hace las veces de verbo, y que entonces, "o todos moros o todos cristianos"; sin embargo, ésta no es mi escusa. También se aconsejó en el 2010 dejar de tildar la palabra "solo" en cualquier caso, y este consejo sí que lo sigo. Resulta que con esa palabra siempre tuve dudas y el hecho de que ahora no sea falta no ponerle tilde, me simplifica la vida :)  Pero solo porque a la hora de leer nunca me supuso una ayuda o todo lo contrario ver la palabra con o sin mi querida virgulilla. Mas no me pasa lo mismo con los pronombres demostrativos. Me explico:

Cuando leemos, a pesar de que tanto si son adjetivos, como si son pronombres los demostrativos son palabras llanas, no hacemos la misma fuerza al pronunciarlas. Cuando nos encontramos con un demostrativo acompañando a un sustantivo, por inercia tendemos a poner la fuerza de voz en el sustantivo que viene inmediatamente después, lo cual es lógico, que para eso el sustantivo es el núcleo del grupo nominal; pero si el demostrativo es un pronombre, nos detenemos a leer con más fuerza en él. Eso implica una sutil parada en nuestra lectura: la necesaria para enfatizar la palabra. Por esta razón, para mí, la tilde es como un semáforo, un aviso de que debo dar el golpe de voz justo ahí y no en la palabra contigua.

Así que ya véis, ésta es la razón por la que seguiré abogando por las tildes en los pronombres demostrativos. No solo porque sean palabras de categoría gramatical diferente a los adjetivos demostrativos, sino por una cuestión puramente pragmática (que para esto sí que  soy "de Ciencias"). Al menos, mientras que mis relatos no sean comercializados a gran escala y pueda explicar a mis lectores el porqué de mi elección, me mantendré en mis trece :P .Eso sí, hay que ser coherente, si empiezas escribiendo un texto eludiendo el consejo de la RAE, sigue hasta el final con este criterio. No vale hacerlo unas veces y otras no. Creo sinceramente que esta modificación a la antigua regla es un error y no soy la única que lo piensa. De hecho, la RAE tuvo que admitir no hace mucho el fracaso de este consejo gramatical.

 


Una cosilla más: me apunto explicar otro día algo muy práctico para desenredar el lío del uso de "la", "lo" o "le". Es que he visto los comentarios al respecto del link que os he puesto y creo que merece la pena hablar de ello en otra ocasión. Ya os contaré.

domingo, 8 de diciembre de 2013

EXCUSA PARA BRINDAR CON VINO

No sé ya los años que hace que no celebro el día de mi santo, al menos, no cómo hacía antes. Recuerdo grandes fiestas con muchos amigos reunidos en casa. Y es que como coincide con la Inmaculada Concepción, casi nadie conoce que este día también es mi onomástica. Por eso, yo me encargaba de que mis allegados no faltaran a la cita organizando un ágape por todo lo alto. 

Y es que la cosa tiene historia...aunque, la verdad, ahora ya no sé si mis recuerdos son el remanente de una realidad o solo es una fantasía que durante toda mi vida di por vivida. Lo digo porque a veces nuestro cerebro nos engaña; las cosas ocurren de una manera y nosotros las archivamos versionada. En cualquier caso, así es cómo yo recuerdo que pasaron las cosas y, a estas alturas de mi vida no voy a dudar de este archivo, por más que, tal vez, quizás, a lo mejor, no ocurriera tal y como lo fijé  en el hipocampo (o en la corteza cerebral como parece ser que en realidad ocurre según últimas investigaciones) Veréis:

Tal día como hoy se casaba uno de mis tíos. Alguien en la puerta de la Iglesia me preguntó mi nombre y luego quiso saber cuando era mi santo, a lo que yo respondí que no tenía. Entonces la señora me dijo que me lo pusiera el día que a mí me diera la gana y decidí que ése era tan buen día como otro. A partir de entonces el ocho de Diciembre celebré mi santo. Obviamente, como yo inventé la fecha, solo mis padres y hermanos me felicitaban llegado el momento. No obstante, en una ocasión, creo que andaba yo por séptimo u octavo de EGB, una compañera que ni siquiera era de mi círculo más íntimo, me felicitó tras el día de fiesta. Yo le pregunté sorprendida cómo era que sabía que había sido mi día. Ella me dijo que tenía una tía que también se llamaba Esther y celebraba el ocho de Diciembre su santo. No pude por menos que quedar algo perpleja por la casualidad, así que aún con más motivo, celebrar este evento se convirtió en algo importante para mí. De hecho, le daba mucho más bombo a esta fecha que al día de mi cumpleaños.

Mi hermana, pasado aún más el tiempo, me regaló una pegatina de estas que describen tu personalidad por tu nombre, tan solo porque fue la única que vio en la que se hacía referencia al ocho de Diciembre como onomástica del mismo. Y ahí la tengo, pegada en la puerta de mi dormitorio...

Ahora resulta que, desde hace unos años, Santa Ester está contemplado en el santoral  el veinticuatro de Mayo, pero oígan, con semejante historia, ¿cómo voy a cambiar ahora la fecha? Yo lo seguiré celebrando el ocho de Diciembre hasta que me muera. Eso, si lo celebro, porque lo de las fiestas hace ya un rato que pasó a la historia. De todos modos, este año he salido a comer con mi madre y una amiga suya. Me ha dicho mi madre que hacía muchos años que no podía celebrar mi santo conmigo porque siempre he quedado con alguien. Supongo que, como ella dice, eso bueno tiene que no tenga un céntimo para andar invintando a nada a nadie, porque así no me ha quedado otra que quedar con ella. Aunque se equivoca en un detalle: lo cierto es que hoy no hubiera cambiado el estar con ella por estar con otras personas. 

Hemos comido en un italiano, hemos brindado con vino tinto (que desde anoche tenía antojo y ahora me dejó jaqueca), hemos tomado el sol caminando por el paseo marítimo y después hemos visto una película, La vida de Pi, que sabía que les gustaría. En fin, ahora, para acabar de celebrarlo, ya que ellas se han marchado, estoy escribiendo este post mientras veo por skype a mi hermana decorando su arbolito de Navidad con galletas de mantequilla (que para no desentonar ya ha adoptado ciertas tradiciones alemanas). Y así, de vuelta al origen de la tradición de mi santo: celebración casi exclusiva con mi círculo más cercano. ¿Acaso necesito más?




miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿ALGUIEN ME LO EXPLICA PARA QUE YO LO ENTIENDA?

Sinceramnete, estoy hasta los OVARIOS de escribir penas. No marco números de teléfono, ni quedo con gente porque, hasta ahora, confiaba en que la próxima vez que alguien supiera de mí podría contar que ya pasé el bache (más bien socavón), que me habrían llamado para trabajar de nuevo en un instituto y que, por fin, renacía en mí la ilusión. Sin embargo, ha pasado un mes más y, desgraciadamente, la situación no ha mejorado, sino más bien todo lo contrario. 

He subsistido todo el verano sin ningún ingreso, tirando de los pocos ahorros que me quedaban y poniendo toda mi esperanza en la lista de interino que es ahora como una losa colgada de mi cuello, la verdad. Tras agotar la prestación de desempleo me encontré que no tenía derecho a ninguna ayuda más. No, para poder solicitar una ayuda te piden una serie de requisitos que ya me gustaría que alguien me explicara. No tengo ningún hijo a mi cargo, así que no tengo derecho... y no tengo más de 45 años, así que tampoco tengo derecho. ¿Se supone que con la que está cayendo una mujer de 40 años tiene más facilidad de encontrar trabajo? ¡¡Pues de verdad que me cuenten cómo, porque yo ya no sé por dónde tirar!! A lo mejor es que las personas de mi edad tenemos un poder oculto para hacer magia o algo así. Yo la única magia que conozco es la que me invento en mis cuentos y ya me gustaría a mí vivir en uno de ellos...

La única opción que me quedaba era el plan PREPARA una especie de subvención del fondo social europeo de recualificación profesional. Pero... ¡sorpresa! si no llevas en paro un año entero no tienes derecho a eso tampoco (y que conste que lo que te dan es una miseria, pero, claro, menos da una piedra). La cuestión es que he malvivido hasta este momento y, ahora que se cumple en mí el requisito de ser una parada de larga duración, preparé los insufribles documentos necesarios para demostrar que llevo una búsqueda activa de empleo, que es otra de las condiciones que te piden para pedir la citada subvención, y pido cita en el INEM para echar la solicitud.

Como siempre que me toca resolver algo allí, me levanto con el corazón en la garganta. Hoy no he querido darle importancia a esa ansiedad premonitoria porque, total, últimamente me despierta esa angustia antes que el despertador todos y cada uno de mis días. He revisado mis papeles, he comprobado que todo estaba correcto y me pongo en marcha dirección a la oficina de empleo (que nombre tan irónico).

Tras cuarenta minutos de agónica espera (y esto sí es culpa mía, por no llegar tarde siempre llego temprano), aparece mi nombre en la pantalla y me dirijo a la mesa 12. En menos de un minuto, mi última esperanza de recibir una ayuda por parte del estado se viene abajo. La funcionaria que me atiende tuerce la cara ante la pantalla de su ordenador y me dice con la misma malapipa de todos ellos que se me ha pasado el plazo para solicitar el PREPARA.
"¿Pero qué plazo?", le grito mientras se apodera de mí un temblor de pánico que no puedo controlar. A mí nadie me habló de ningún plazo cuando pregunté por los requisitos para la tal solicitud. De hecho, como le intento explicar, no lo he hecho antes porque me dijeron que no era parada de larga duración y sin ese requisito a mí no me lo darían.

"Claro", va y me dice la tía. "Es que el PREPARA solo se puede pedir en los dos meses siguientes a agotar la prestación, pero si lo hubiera pedido en ese plazo, no se lo hubieran dado porque no llevaba más que ocho meses en paro". O sea, que lo hubiera hecho o no  en el plazo, no tengo derecho. ¿Qué piensan? ¿Qué por haber conseguido sobrevivir sin ingresar ni un céntimo durante los últimos tres meses, puedo seguir haciendo malabares indefinidamente?

No lo entiendo, yo no puedo entender con razones lógicas que esto sea así. Lo único que me cuadra es que no hacen más que inventar requisitos rocambolescos para evitar pagar una ayuda...

Lo único que puedo es desahogarme y eso he hecho, se lo he contado a un amigo y el pobre, que tampoco le ve el sentido y que sufre en sus propias carnes mi sufrimiento, me ha preguntado hasta desesperarme aún más si estoy segura de que eso es así. ¡¡¡Tan irreal le ha parecido la injusticia!!! Pero, como yo le he dicho, ¿es que nuestro mundo no está lleno de injusticias todavía peores y son una realidad tan obvia como que necesitamos aire para respirar?

Esta misma mañana he sido testigo en directo de como a una familia le derribaban la casa destruyendo la inversión de toda una vida. ¿Por qué? Porque ellos se construyeron una casa en un terreno de su propiedad, pero el suelo no está calificado como urbanizable. Probablemente si esto que es ilegal hubiera estado más controlado desde siempre, hoy no se habrían visto en esta situación, pero antes, los ayuntamientos hacían la vista gorda... y seguramente no me pillo los dedos si aseguro que muchos politicuchos del pueblo tienen su propio chalet ilegal. Ahora, con la que está cayedo, echan la casa de una familia abajo y se quedan tan anchos. Yo estoy a favor de proteger los espacios naturales y todo eso, pero me pregunto si realmente una casa familiar dentro de una finca daña tanto a la ecología agrícola; por la misma regla de tres se debería echar abajo toda la edificación de primera línea de costa de todo el paseo marítimo de Toremolinos, por poner un ejemplo, que eso sí que es un crimen ecológico. O deberían, no meter en la cárcel, sino ejecutar in situ a los putos pirómanos que arrasan con los montes para que recalifiquen el suelo  en pos de intereses económicos de ciertos entes. No, lo que hacen es echar abajo la casa de una familia que, precisamente, decide vender su piso y volverse al campo donde pretendían vivir de forma más sostenible. En dos ocasiones los maquinistas que fueron llamados a efectuar el derribo de dos empresas diferentes, se negaron a participar en este crimen. Hoy, el empleado de una última empresa, ha llevado a cabo la órden. La pobre dueña de la casa ha arremetido contra él, lo ha insultado y le ha deseado lo peor que se le ha ocurrido, aunque, en el fondo, sabe que no es culpa del operario el fatal desenlace. A saber qué otra injusta circunstancia vive ese hombre en su hogar que le haya llevado a aceptar seismil euros por hacer lo que su corazón no querría haber hecho. ¡¡QUÉ ASCO!! ¡¡QUÉ ASCO!! ¡¡QUÉ ASCO!! 

De verdad, no sé de dónde sacar un mínimo de actitud positiva en este instante. Me da miedo decirlo, pero cada vez entiendo mejor a esas personas a las que esta desesperante situación las lleva al suicidio. ¡¿Qué clase de seres vivos somos?! ¡¡Parásitos, sin duda!!
http://multimedia.laopiniondemalaga.es/videos/malaga/20131106/derriban-una-vivienda-construida-suelo-urbanizable-alhaurin-grande-499085.shtml

Aferrándome a la música para no volverme loca: HOPE OF DELIVERANCE (Esperanza de Liberación)

jueves, 10 de octubre de 2013

CADA NOCHE...

                                                                            
               Los minutos de la noche se
                                                    acumulan insomnes,
mientras mis aciagos pensamientos pisotean, 
sin piedad, 
cada brote de esperanza que trata de enraizar
 en mi árida y agotada tierra.

 Esperando que la desazón se canse de caminar,
 para andar yo sola, 
sin su tediosa compañía y
 enredando en las sábanas pesares
 en cada vuelta desvelada, 
sin dejar de contar las horas 
para que me descubra el alba. 

¿De dónde sacaré las fuerzas mañana?

sábado, 7 de septiembre de 2013

UN ÚNICO

Un desconocido. Una de esas casualidades que ocurren por vivir en red. Comenté el estado en Facebook de un antiguo alumno al que aprecio y que siempre valoró nuestras charlas. Y al poco recibí una solicitud de amistad de uno de sus contactos, según me dijo, porque le gustó lo que escribí, y deseaba seguirme en Face.

La verdad es que son pocas las veces que admito en la red a personas desconocidas pero, tal y como le dije, no podía ser "mala gente" si era amigo de este alumno. Lo acepté, y también yo curioseé sus publicaciones. Resultó refrescante y por eso escribo este post.

Eres un desconocido y probablemente no conversemos cara a cara nunca. Aun así, me has dado las gracias por sacarte una sonrisa. Desde luego, sé muy bien el valor de sonreir hoy en día, pero soy yo la que debe darte las gracias por recordarme que siguen existiendo soplos de aire fresco entre tanta atmósfera viciada.


¿Sabes? La definición de "transgredir" es quebrantar un precepto. Por tanto, "transgresor" es el que rompe la norma.
En otros tiempos, cuando la vida estaba encorsetada y se silenciaba a los que pretendían hablar, surgieron transgresores que procuraban romper los moldes en los que se cocía al pueblo. Atrevidas ropas y peinados, canciones que denunciaban a pleno grito o en susurros... todo podía ser un símbolo al que se abrazaban los que plantaban cara a la falta de libertad. También hoy hay motivos de lucha y las masas se mueven en pos de lo que creen. Pero muchos olvidan que hoy, al menos, se puede protestar. Incluso me da la sensación de que hay gente que se aprovechan de la justificada indignación de los que levantan su voz, para descargar su violencia, escondidos, como cobardes, entre la multitud. Me da la sensación de que hay gente que ha convertido en esperpento aquel simbolismo que antaño podía haber tras la moda o la música.

Nunca me ha gustado (y no lo hago ahora) generalizar, pero lo cierto es que, por desgracia, he visto muy a menudo ejemplos donde se confunde la libertad y el derecho que cada cual tiene a decir lo que quiera, con ofender y pisotear la libertad del de enfrente; donde se confunde el hablar claro con ser soez; donde se confunde la confianza, con la falta de respeto; se confunde la posibilidad de expresar nuestra sexualidad sin tapujos y sin caretas, con el rechazo al romanticismo y a la belleza.

Así que, según yo lo veo, ya que parece que ésta es la tónica que lo empapa todo, ahora un transgresor es el que aboga por el valor de la amistad, por los buenos modales, por la familia... por el AMOR en todas sus formas. El que, como tú, a pesar de todos los sinsabores que nuestra actualidad nos está aportando, y sin mantenerse ajeno a ellos, se desvela, no obstante, por la noche y escribe un poema al amor. Y además, lo comparte con el mundo sin pudor.

Buscas hilar palabras para crear una belleza que se aproxime por un instante al sentimiento de un corazón que desborda inocencia e ilusión. Te expones a que te critiquen y resten valor o se burlen de tus acunados versos, pero no dejas de hacerlo. GRACIAS.

Puede que no te hayas fijado, pero hay algo que es indudable: puede que haya quien desprecie la poesía, pero si la critica es porque no le ha resultado indiferente. Admira pues el poder que tienes en tu pluma.

Gracias, otra vez. Eres un soplo de aire fresco que me ha hecho recordar a otros que, como tú, me inspiraron hace unos años estas mismas sensaciones. Como profesora, lo reconozco, aquel curso cometí algunos errores. Y es que, a ratos (bastantes), me sentía más como parte de una pandilla, que como la que, desde fuera, tenía que impartir unos conocimientos. A veces me lo recriminé en silencio, pero ahora puedo decir que no me arrepiento. Aquel maravilloso año yo aprendí mucho más de ellos, que ellos de mí. Estoy casi segura. Me devolvieron la fe en todo aquello que yo viví a su edad y supe que, a pesar de toda la paja que pueda haber en el saco, también hay granos de trigo que harán germinar un futuro luminoso. Y sentí orgullo de haber elegido ser profesora porque así tendré la oportunidad de participar de ello.

No hay palabras en el diccionario para expresar todo lo que agradezco haberlos conocido. Me regalaron su confianza y lloré en la despedida porque sabía que nuestros caminos nunca volverían a cruzarse para compartir un concierto improvisado en la playa, compartiendo bocatas y coca-cola.
Aquella actividad de final de curso que afortunadamente me inventé, ahora es un talismán para mí; unas imágenes a las que vuelvo para volver a ellos.

Ellos que se convirtieron en "MIS ÚNICOS". Me dijeron que estarían conmigo cuando lo necesitara y, ¿sabes?, así ha sido. No los he vuelto a ver y con pocos sigo en contacto de vez en cuando, pero me llenaron el corazón de tanto amor que solo me hace falta pensar en ellos para sentirme mejor, tomar impulso y seguir adelante. Gracias desconocido por recordármelos.

Gracias Ismael, tú también eres "UN ÚNICO".


jueves, 5 de septiembre de 2013

ENDOSPORA

Ciertas bacterias tienen la capacidad de generar una estructura interna extremadamente resistente que sobrevive a un medio adverso. Simplificando mucho la cosa, cuando la bacteria se encuentra en un entorno hostil, repliega su información genética y crea una capa a prueba de casi todo a su alrededor. Es como si se sometiera a un proceso de hibernación. Cuando las condiciones del medio son favorables, se reactiva el metabolismo y la endospora germina restableciéndose las función celular. ¡Fantástico!

Llevo unos días con esa imagen en mi cabeza. Llevo esperando y desesperando prácticamente un año entero, por fin ha llegado Septiembre y estoy a la espera de que se abran las listas de interinos, confiando en que este curso voy a volver a trabajar. No quedan muchos días para la dichosa lista comience a funcionar y ahora que queda tan poco, he notado como mis niveles de ansiedad se han incrementado hasta cotas inauditas. Somatizo esta tensión. Mi preocupación por el futuro inmediato está causando estragos en mis funciones vitales básicas, así que bien podría mi organismo entender que estoy ante un medio hostil y replegarse hasta el ostracismo de una endospora hasta que las condiciones ambientales me sean favorables. 

Pero, claro, somos complicados y complejos seres humanos. En nosotros las cosas no son así. No, nosotros no podemos retraernos en nuestra cueva porque sabemos que la vida en el exterior seguirá adelante y repercutirá, queramos o no, en nuestro yo. O sea, no tenemos modo de escondernos. Huir solo sirve para retrasar lo inevitable, pues vayas donde vayas o te escondas donde te escondas, los problemas van a perseguirte hasta que les hagas frente. 

Tanto te repiten por ahí que hay que tener visión positiva que me he repetido durante todo el verano que todo va a ir bien, que voy a ser llamada y que esta racha va a pasar ya, ¡ahora mismo! Pero, no sé si lo hago bien, me refiero a eso de tener pensamiento positivo. Es que hay veces que me lo creo de verdad y otras en las que solo lo digo, pero el vértigo que siento por dentro no es nada positivo, más bien es pura y simplemente un acojone de los que descomponen el vientre. Entonces, voy y me pregunto: si no estoy siendo positiva, ¿no me irá bien? ¿No me van a llamar? Esto todavía me hace sentir peor, porque si no me llaman será culpa mía por no haber tenido pensamiento positivo. ¿Os dais cuenta de por qué me jode tanto que la gente me inste a "ser positiva"? 

Tengo miedo, tanto que estoy paralizada. Ya no es solo por falta de medios económicos, es que cada vez que pienso en salir a la calle me invade una agorafobia del quince. Hasta hablar por teléfono me cuesta y me pongo nerviosa cada vez que algún bienintencionado amigo me propone ideas para encontrar un trabajo. ¿Qué pasa? ¿Es que tampoco cree que me vayan a llamar para trabajar este curso? No es que me haya vuelto pija de repente y me niegue a hacer trabajos que están por debajo de mi capacitación y cualificación. Es cierto que pensar en eso me hace sentir fracasada, porque ya tengo cuarenta años, una carrera y dos oposiciones superadas, y parece que todo el esfuerzo no sirvió para nada, pero eso no me impediría hacerlo. Lo que pasa es que admitir que tengo que buscar "lo que sea" es acabar con el último ápice de pensamiento positivo sobre lo que me deparará la lista de interinos. Así que estoy bloqueada, parada, desesperada. 

A pesar de no ser una bacteria y no poder formar una endospora que me proteja de todo, siento que estoy aislada, me he aislado voluntariamente para que ningún comentario pueda hacerme daño. No más que el que me hace sentirme tan sola. 

Y, si se trata de ser positiva, confío ser endospora y que, por tanto, mi estructura defensiva sea temporal. Que las condiciones ambientales cambien pronto y pueda reactivar mi metabolismo social. La endospora no pierde la esperanza. Existe para germinar.

viernes, 23 de agosto de 2013

ESA BOLITA DE PELO

Anoche mi amiga Reme me mandó este simpático dibujo con esta acertada frase:

Ella sabe que no puedo estar más de acuerdo. En este blog, cada pedacito de mi camino está acompañado de una canción, las melodías que van tejiendo el concierto de mi vida. Y, por supuesto, y aunque hasta ahora no le haya dedicado ninguna línea, mi Gea. 

Llegó a mí hace poco más de siete años y ahora se me hace difícil pensar en vivir sin ella. No es una gata demasiado sociable; algunos incluso diréis que no lo es en absoluto. Pero eso es con la gente. Cuando entre estas cuatro paredes no hay nada más que mi gata y yo, ella es mi momento de ternura. Da igual qué esté pasando, tanto si estoy feliz, como si lloro por dentro, mi  bichito saca siempre lo mejor de mí. 

Me gusta mirarla cuando camina, cual fuambulista, esquivando con su elegancia felina cualquier objeto sobre mis muebles. Me gusta mirarla cuando se hace un ovillo sobre su cojín y cuando de repente se recoloca panza arriba para que le acaricie. Me gusta mirarla cuando se estira sobre el suelo tras sus eternas siestas. Me gusta mirarla cuando su instinto cazador juguetea con algún insecto que se  cuele por la terraza. 

No creo que a un gato se le pueda enseñar nada, ellos aprenden lo que les interesa aprender. Nosotros somos los que nos adaptamos a sus hábitos y no al revés. De eso estoy segura. Yo no puedo salir de casa sin dedicarle antes a ella su ratito de atención. Y es que sabe muy bien cómo hacerlo. Al final, quiera o no quiera, siempre salgo por la puerta con una sonrisa porque, a pesar del tiempo, nunca deja de sorprenderme su tan bien estudiado teatro: Unos maullidos lastimeros, buscar mi pierna para rozarse con ella zalamera, tumbarse en el suelo lomo arriba pidiendo que la rasque, y si nada de eso funcionara, ponerse delante de la puerta impidiéndome el paso. Imposible  eludir su insitencia. Suelto el bolso y corre hasta subirse al sofá sabiendo que ya ha ganado, que me sentaré unos minutos para que se ahueque en mi regazo. ¡Cómo no sonreir!

Por eso, a pesar de lo triste que a veces pueda estar, ella me ha obligado a aprender a levantarme y que lo primero que salga por mi boca sea un sonido agradable: los buenos días que le dedico al verla desperezarse junto a mí. Lo mismo que al despedirme cada noche. Ya no logro dormir si  ella no se acurruca a los pies de mi cama tras darle un achuchoncito cariñoso.

¡Cuánto ocupa su silenciosa compañía! ¡Cuánta paz me da!

lunes, 29 de julio de 2013

NO HAY DOS SIN TRES: OTRA VISITA A ALEMANIA

Esta vez acompañada de Irene García. Para ella, la segunda vez.

Me he estado peleando con mi ordenador los últimos tres días y, por fin, hoy, tras unas cuantas horas de entretenimiento y calor, he terminado mi pequeño reportaje para recordar esta semana junto a mi hermana. Un resumen de menos de catorce minutos de una semana estupenda. Lo único que refleja este tiempo es lo corto que se me ha hecho el viaje. 

En fin, mi ordenador está cargado de un montón de fotos que no he utilizado en el pequeño vídeo por no aburrir; pero ni el montaje, ni las más de doscientas imágenes archivadas llegan a acercarse a la cantidad de cariño que me traigo y te que te dejo.

(Como siempre, a los españoles en Alemania que no podrán verlo desde este enlace, os lo haré llegar de otra forma).

sábado, 13 de julio de 2013

45 R.P.M.

Os acordáis, ¿no?...

Cualquiera que haya vivido en la era del long play sabe a lo que me refiero. Poner un disco y equivocar las revoluciones y escucharlo en versión Albin y las ardillas, a toda pastilla y sin frenos. 

Esta noche, más bien madrugada....casi amanecer, tengo esta visión sobre mí misma: soy un disco de 33 sonando a 45 r.p.m. Si bien soy ya una persona habladora, llevo unos días en los que la incontinencia verbal me deja KO la sinhueso. Tanta saliva estoy forzando a fabricar que me siento dashidratada y, si hasta yo misma me quedo exhausta de no parar de soltar por esta boquita, miedo me da pensar en los pobres oídos que me están escuchando. ¡Por Dios, amigos, páradme! No os cortéis, que si no lo hacéis vosotros no podré hacerlo yo. ¡Uff! 


Lo tremendo es que no hace ni una semana estaba confinada en casa sin deseo de cruzar palabra con ningún ser humano. En tres días, desde que me levanté hasta que me acosté, me tragué los ciento quince capítulos de Candy Candy. ¡Sí! Como lo oís. Tremenda y paranoica terapia de choque. Expulsé en lágrimas el equivalente a las Lagunas del Ruidera, como poco. 

No es la primera vez que siento que vivo en una noria, pero vaya, en esta ocasión es más bien una montaña rusa, que la noria se mueve suave y no es suavidad precisamente lo que estas fluctuaciones anímicas me sugieren. De dormir más horas que un gato, cayendo casi en un coma profundo, a no conciliar el sueño más de cinco horas con suerte, y, además, hacerlo como los delfines, con uno de los hemisferios cerebrales bien despierto. De no tener fuerzas ni para respirar, a escapárseme la energía por los poros notando como la tensión agarrota mi mandíbula hasta en los escasos momentos en los que consigo pegar los párpados. ¡Joder! Parece que me hubiera metido una raya. No debe ser muy distinta la sensación, así que ahora entiendo aún menos a los que consumen porque, bajo mi punto de vista, no es nada agradable sentir que el corazón te pide más espacio de lo que tu caja torácica le da de forma natural.

Inspiro fuerte y exhalo sonoramente. ¡Qué alivio! Es que se me olvida respirar llenando a tope los pulmones. Otra consecuencia de este subidón de adrenalina que seguro está intoxicando mi sangre en estos momentos. ¿Os dan miedo las montañas rusas? Hay quien disfruta del vértigo y la velocidad. Os confieso que yo no. Nunca me subo a esos trastos. Alguna vez lo hice, claro, si no no tendría en mi memoria que no lo disfruté, pero ya no lo hago. Sin embargo, aquí estoy, montada en una y en lo más alto, sabiendo que, por tanto, la inminente caída será más acusada y, por supuesto, más vertiginosa. Y sabiendo que no disfrutaré la sensación.

Equilibrio, paz, busco desesperadamente la asíntota en la gráfica de mi existencia. Claro que no tiene mucho sentido mezclar en la misma frase la búsqueda de la armonía con la palabra desesperación. Dudo que así lo consiga. Y esta es otra: las cosas de las que soy consciente que no hago bien y de las que soy consciente que debería hacer por mi bien y que, sencilla y llanamente, no puedo. Es como si a alguien que lleva perdido tres días en el desierto le ponen una botella de agua fresca a su lado pero estuviera atado de pies y manos impidiéndole alcanzarla. No imagino peor tortura.

Son casi las seis de la mañana. he decidido hace escasamente un minuto que, en vista de que, más pronto que tarde, caeré en barrena, mejor será que aproveche el subidón. Lo siento por los que tenéis que aguantar mi torrente lingüístico, de veras, si llego a ser irritante, largarme ese "por qué no te callas" que tanto resultado le dio al Rey. Os doy permiso. También he decidido que, en vez de volverme loca en la cama dando vueltas, era de recibo aprovechar el tiempo desahogandome vía cuaderno de bitácora y creo que, además, voy a hacer algo que hace mucho, pero que mucho tiempo que no hago: me voy a ir a la playa a ver amanecer. Quizás así libere una de mis manos y consiga alcanzar la botella y beber, aunque sea un sorbo, del sanador líquido.

Un rato más tarde:
 

domingo, 30 de junio de 2013

NOSTALGIA EN VIVO

Para finalizar el mes: música y nostalgia.

Anoche me fui de concierto y algo más, un viaje en el tiempo, tal vez. Confieso que no fui en su día una gran fan de ninguno de los grupos que tocaron ayer en Mijas, pero, muchas de sus canciones, como no, forman parte de la banda sonora de mi adolescencia, así que disfrutar del directo ha sido, nuevamente, un momento mágico.

Cada cual vive las cosas a su manera. Yo creo que, sin querer, anoche me desmarqué un poco de mis acompañantes, porque, la verdad, desde que empezó a tocar La Guardia, yo viajé a Pinarillos, el campamento del 89, y a una piscina en Tolox, y a las primeras discotecas, las fiestas del instituto... a tantos y tantos momentos compartidos con otra gente... Otra vida me parece ahora.

Pero lo bueno de sentir nostalgia mientras vives un concierto, es que no tienes tiempo de pensar que aquellos tiempos fueron mejores, porque el mismo presente lo está siendo mientras coreas los estribillos, levantas las manos y aplaudes, dejándote la voz.

¡Qué buen sabor de boca! ¡Y qué dolor de pies! Pero, ¡qué más da eso! Un bajo precio a pagar por vivir cuatro horas de felicidad.
Así lo vimos:
Y así lo sentimos:

lunes, 24 de junio de 2013

BAJO EL INFLUJO DEL SOLSTICIO DE VERANO

   En la noche del veintitres al veinticuatro de Junio, como es bien sabido por todos, celebramos la Noche de San Juan. Mucho antes de que existiese esta tradición cristiana, ya se celebraba la llegada del verano: el Solsticio de Verano, que es unos días antes, el veintiuno. Es el día más largo del año y da comienzo  la esperada, por tantos, época estival. 

   Sea lo que sea que cada cual prefiera celebrar según sus creencias, lo cierto es que nos hace coincidir en el sentimiento de que la Magia se hace presente y todo cuanto deseemos en la hora de las hogueras puede hacerse realidad.

   Las hogueras. Esta fiesta está vinculada al fuego por dos motivos. En un principio se encendían hogueras con el propósito de dar más fuerza al Sol. Además, el fuego es considerado como elemento purificador para quien lo contempla. De la misma forma, el agua es vida y es limpiadora. En San Juan, aunamos estos componentes en una receta de ilusión y esperanza.

   Para mí es la fiesta que más me gusta celebrar. Hace años, las moragas hasta el amanecer... ahora, de manera más tranquila, incluso como anoche, que poco después de cumplir con nuestra ceremonia particular, nos retiramos a descansar pues esta mañana teníamos obligaciones ineludibles. No obstante, no se puede faltar a San Juan.... Aunque estés en un pueblo de Alemania donde no se celebra. Me consta que mi hermana se levantó cerca de las doce de la noche para encender una vela en su balcón, quemar con ella sus deseos y estar así conectada a lo que aquí nosotros también hacíamos, solo que junto al mar...

   A mí me acompañaron mi amiga Irene y mi nuevo amigo Paco. Para ellos en especial, para todos en general, este pequeño montaje que, como siempre, es una forma de recordar una ocasión especial.

sábado, 1 de junio de 2013

SOLUCIONES. I FEEL GOOD

 He aprobado el inglés... y, después de todo, parece que voy a poder ir al musical. Mis maravillosos amigos me compran una nueva entrada para otro día y además mi amiga Irene se apunta a venir conmigo. Según ella deberíamos ir el día 27 porque quizás si me equivoqué con el día sea una señal de que tenía que estar allí en ése y no en oro momento... Bueno, yo no sé si será como ella dice o no, pero, en cualaquier caso, si podemos sacar las entradas para ese día lo haremos, que cae en sábado y después nos quedaremos de marchuqui, que bien merecido me lo tengo.

I feel good!!!
Por cierto, añado este vídeo porque me ha encantado el montaje de esta tocaya mía.