Si la amistad te ha traido por aquí, eres bienvenido para compartir mis momentos de tranquilidad, aquellos que podré dedicar a este diario, sin guión, ni intención.
Y si es el azar lo que ha hecho que aterrices con un click en este blog, bienvenido también: si llegaste y encontraste algo que te sirva, mejor.

viernes, 19 de agosto de 2016

DESTINO 2016-17

Hace ya más de una semana que conozco mi próximo destino. Por fin, este año me han dado una vacante "informatizada", así que estoy muy contenta de saber que trabajo desde el día uno de septiembre y que, poco a poco, hay un progreso en mi situación interina. A ver si con un poco de suerte, la próxima convocatoria es la mía y consigo la plaza...

Pero ahora, lo que toca es celebrar la vacante y celebrar que, aunque ha sido difícil, he conseguido ya piso. El destino es la Línea de la Concepción... Por ahí me dicen que si es que me quiero volver gadittana o algo así, jeje... Yo hubiera preferido, como es natural, quedarme en Málaga, pero así son las cosas; más vale buscar el lado positivo porque si no... Y positivo es que estoy más cerca que el año pasado, así que no echaré tanto de menos mi casa pues vendré más a menudo. Y positivo es que, una vez más, tengo la oportunidad de conocer un sitio nuevo, que seguro que me brindará nuevas oportunidades de aprender. Reconozco que estos días he estado muy nerviosa en el sentido más negativo, porque hasta que una no sabe dónde va a dormir se pasa un poco mal, y viendo los precios de alquiler que se manejan en la Línea, os aseguro que pensar en mi bolsillo también me tiene bien preocupada. Pero una vez que ayer ya hice mi primer viajito al pueblo para conseguir la casa y ya está hecha esa gestión, todo se ve desde una perspectiva más serena. 

En cuanto al pisito, decir que es el mejor sitio que he alquilado sería mentir. Es viejito, casi todos los muebles también, con cajones que se atrancan y puertas que no encajan, sin embargo, lo importante lo tiene: un sofá que no me va a dejar la espalda hecha un ocho, una cama cómoda, electrodomésticos nuevos en la cocina y baño también reformado, que puestos a que haya algo reformado en casa, mejor que sea eso. Es muy luminoso y tengo una terraza que da a la bahia, así que espero ver desde allí alguna que otra puesta de sol. También tengo dos habiaciones extra, cada una con dos camas, así que espero que alguno se anime a ver esa puesta de sol conmigo. Haremos una pizza en un horno de butano, de los de antes, y brindaremos con un lambrusquito. ¿Os apetece el plan? 

Me han dicho que la zona no es muy buena y realmente el aspecto de las viviendas de por allí no es el de una urbanización de lujo como mi casita de Chiclana, pero vaya, por lo pronto, ya he conocido a mis caseros, que han vivido allí toda la vida y siguen volviedo cada verano al que consideran su hogar... tan mal no se debe estar, ¿no?  Y desde luego, la ubicación es estupenda para mí: cerca del instituto, cerca del centro, cerca de la frontera con Gibraltar, playa en frente, Mercadona detrás, farmacia, ambulatorio... Todo a un salto de mata. Perfect!! (¿Qué? ¿No soy suficientemente positiva?)

Hablar del instituto no puedo habalr aún, así que me reservo el tema para una próxima entrada, una vez que haya empezado el curso. Referencias tengo, claro, y aunque es inevitable no hacerse a la idea de que no voy a tener otros "ÚNICOS", como en Salobreña, prefiero hacer el esfuerzo de no condicionarme por las referencias que otros me den. Al final, después, tienes que conocer a tus alumnos uno por uno y tratar de  sacar de ellos lo mejor que puedan ofrecer, del mismo modo que cada curso una debe tratar de sacar de una misma lo mejor que puedes dar. Solo espero hacerlo un poco mejor que el año pasado y así cada vez. A ver qué tal. Ya habrá tiempo de hacer valoraciones generales a final de junio. 

En fin, ya huele a aventura. Pero, en esta ocasión, me voy a permitir disfrutar del final de mis vacaciones con esta nueva sensación de paz que hasta ahora no había podido saborear, teniendo siempre la incertidumbre calando mis huesos hasta bien entrado Septiembre, esperando por un puesto. 

Lo cierto es que estoy pasando unos ratos muy agradables y, por cierto, tengo que agradecer esto a mi visita de estos días. Aunque en realidad llevamos todo el verano compartiendo momentos estupendos, por unos días, además, se queda en casa, haciendo posible que disfrute un poco más de esta nueva amistad. Ojalá solo sea el principio y que el hecho de que cada uno se vaya para la costa opuesta al final del verano, no suponga un fin. Pero si así fuera, solo quiero que sepas que lo he pasado muy bien y que conocerte me ha hecho un poquito más feliz. Me gusta la pimienta en casi todos mis platos y tú has sido la pimienta de mi verano, jeje... 

Bien, voy a continuar con mis cosillas. Hace un calor de averno, así que una duchita fría más se impone antes de dormir.

lunes, 15 de agosto de 2016

REQUIEM POR MI PIERCING

Pues sí, creo que después de diez años pegado a mi nariz, merece unas palabras de despedida al menos. 

Corría el año 2006, concretamente en el mes de julio de ese año, mi amiga por entonces, Natalia, me convenció para llevar un piercing, como ella, en la nariz. Era algo que me apetecía, pero en aquel momento, hacerlo para lucirlo a su lado me pareció un bonito detalle. Y es que en poco tiempo nos habíamos convertido en ineparables. La amistad no duró tanto como yo pensaba y ella pronosticaba, y no vale la pena entrar en detalles ahora sobre la decepción que me supuso, pero el piercing sí siguió brillando en el lado izquierdo de mi rostro durante todos estos años, y se ha convertido en parte de mí. Nunca aprendí a quitármelo, ni a ponérmelo, claro; y el otro día llegó el momento de lo primero. Me tengo que hacer una prueba médica en la que el piercing molesta, así que, no sin esfuerzo, me lo quité hace dos noches. Luego traté de colocarlo de nuevo, pero no lo he conseguido. Ya sé que puedo parecer bastante torpe, pero así soy yo. Y como lo mío no es aguantar dolor, después de unos cuantos intentos que me dejaron la napia roja y entumecida, decidí que, al menos por ahora, no habrá más adorno nasal. 

Reconozco que me siento rara sin notar mi joyita, que se dice pronto, pero en diez años pasan demasiadas cosas y todas las he vivido con ella de testigo: dejé de trabajar en la gasolinera para ponerme a opositar, logré entrar en la bolsa de interinos de secundaria y retomé mi vocación docente por fin, trabajando desde el 2008 en la pública. Pasé por el infierno de los recortes y el paro, y supe lo que era la verdadera felicidad el día que volvieron a llamarme para cubrir una nueva sustitución en Almería. También he descubierto que la felicidad hay que trabajarla, y que cuesta mucho en realidad. Porque desde que recuperé el empleo, el miedo a perderlo de nuevo siempre es una sombra que la empaña, aunque también es lo que hace que siga valorando la suerte de haber vuelto, a pesar de todo lo que pueda parecer a veces que me quejo. También he descubierto que, aunque muchos me digan que no debo quejarme, quejarme es bueno. Porque lo único que significan mis quejas es que sigo empeñada en mejorar mi situación, que no me he acomodado, que no creo que sea suficiente. Y bueno, si no pensara que fuera así, creo que todo se volvería muy aburrido, así que... todavía me queda mucho por luchar.

Mi piercing se ha mojado de muchas lágrimas en estos diez años: relaciones que no han funcionado, personas que me han dañado y amistades que, después de media vida, se esfuman, tal vez porque nunca debieron llamarse amistades. Pero también se ha adaptado a mi piel cuando he reído: muchas nuevas personas que he conocido, algunas que se han quedado ya conmigo desde entonces, llenando huecos del corazón que ellas mismas han horadado. Nuevos lugares a los que mi profesión me ha llevado, donde he vivido historias que de otra manera no hubieran pasado. 

En diez años pasan muchas cosas, y sobre todo, pasan muchas emociones. Una de ellas, sin ser algo malo, tampoco es del todo algo bueno: el apego. Sin ninguna duda, creo que lo más difícil de aprender para mí en esta vida es cómo amar sin que el apego me lastre, y si bien no puedo decir que haya descubierto ya cómo hacerlo, al menos puedo decir que reconocer la dependencia como algo no deseable, ya es un primer paso. Ahora toca trabajarlo. A veces me han obligado a hacerlo y os juro que no lo he pasado nada bien al tener que renunciar a gente o cosas que he amado con todas mis fuerzas, pero con el tiempo,tener que desprenderme de ello ha supuesto un crecimiento personal que no hubiera esperado. Así que cuando hace dos noches me quité mi piercing temiendo no poder volver a ponérmelo, como así ha sido, pensé que tenía dos opciones: ir a que me lo pusieran de nuevo, o vivir sin él aunque ahora me apene. Y puede que os parezca una tontería, porque en el fondo lo es, pero he decidido lo segundo sencillamente por hacer el ejercicio voluntariamente. 

Tal vez dentro de un tiempo, cuando ya pierda la importancia que ahora tiene para mí, vuelva a ponerme otro. Pero ahora, voy a acostumbrarme a mirar mi nariz desnuda de nuevo en el espejo y cada vez que vea mi reflejo sin brillito voy a decirme que he ganado contra el apego, contra esa manía de otorgar a otras cosas y otra gente que no sea yo misma el poder de hacerme especial. Independientemente del cariño que sienta o haya sentido por alguien, que no esté ya no puede hacer que me hunda. Mucho menos si se trata de las cosas que me hacen rememorar las vivencias con esas personas. El amor no es apego. El amor no te ahoga. En realidad, el amor que vale la pena es el que trasciende de las cosas, es el que te hace el corazón tan grande que ni un millón de millones de cosas podrían llenarlo. 

En fin, ya parece que se me ha ido la pinza divagando, pero sé bien por qué digo esto. Me lo digo. porque una vez más, este espacio no es más que una prolongación de mis convversaciones conmigo misma. Hoy un simple piercing me ha hecho reflexionar sobre lo que he aprendido no hace mucho, la verdad. Y aunque eso no quiera decir que mil veces más el apego tire de mí en otras ocasiones como la fuerza de la gravedad, trataré que la ausencia de mi piercing me recuerde las lecciones de estos años, sobre todo que siempre, lo mejor que me ha pasado es que no me pasara lo que esperaba que me pasara. O lo que es lo mismo, que no controlarlo todo es bueno, que el no apegarse a lo conocido es lo que me lleva a hacer nuevos descubrimientos y que este descubrir es lo que verdaderamente enriquece mi vida. Aunque de vértigo, aunque me sea tan difícil lo que para muchos parece tan fácil: dejarse fluir.

martes, 9 de agosto de 2016

MI SOL DE ALMERÍA

Hace una semana, a estas horas, llegaba a Almería para reencontrarme con mi amiga Mª del Mar. Hoy que, por fin, tengo un poquito de tiempo, vuelvo a hacer un stop en mi rutina veraniega para hacer mención a esta visita tan esperada. A penas veinticuatro horas para compartir "face to face" nuestras vidas, cosa que llevamos haciendo desde que Órgiva nos unió, aunque haya sido por teléfono. 

Una playa hermosa y una velada nocturna que se alargó hasta las cinco de la mañana. Me llevo el sol
de ese día en mi corazón y nuestra interminable charla que siempre me reconforta. Solo queria dejar por aquí escrito, lo que ya sabes tú  de sobra: que me alegro de conocerte, que eres una mujer estupenda y que, por más que no nos veamos, te has convertido en una de mis personas favoritas. Espero que tengas muy claro que siempre encontrarás una amiga en mí y que me alegraré de tu alegría y lloraré contigo si hace falta. Gracias por tu apoyo en algunos de mis peores días el curso pasado. Y gracias también por las risas, que son tan importantes.

Ojalá, aunque no sea con demasiada frecuencia, tomemos la costumbre de encontarnos de vez en cuando, porque te aseguro que hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un zumo de naranja y una tostada. Te quiero mucho, guapa. Te mereces lo mejor de la vida y lo vas a tener. Estoy completamente segura. Un abrazo, siempre.

sábado, 30 de julio de 2016

TRIBUTOS

Mis vacaciones de verano están ya en su punto medio. A un mes de que la rutina del trabajo se imponga, he hecho un alto en mis mañanas de arena, mar y lectura, y he cambiado tan agradable tarea por quedarme en casa al "calorcito" del ordenador. Pero algún día tenía que ser, que después lamentaría no haber dejado en mi álbum de recuerdos, la muestra de estas noches, que, sin duda, han puesto más notas de alegría a las, ya de por sí, anheladas vacaciones estivales. 

¡Qué bien lo he pasado cantando y bailando al son de las canciones de mi adolescencia, junto a Carlos y Fernando! Disfrutamos como hacía tiempo con La Hija de la Luna, que así rindió homenaje a Mecano. ¡Y qué gustazo volver a volverme loca con la música de mi vida entera, rememorando una vez más los momentos en los que The Beatles han sido la banda sonora de todos ellos! En esta ocasión, arrastré al evento a
mi sufrida hermana y también nos acompañaron Rocío y Luis, y Reme, a la que me alegré de ver inesperadamente a última hora. A pesar de no ser para mi hermana lo mismo que para mí, he de reconocer que la tía iba dispuesta a que yo lo disfrutara porque, vaya, bailamos antes de que nadie más se animara y cualquiera hubiera dicho que era una fan, fan... Gracias a los Escarabajos por exitir y hacer posible que alguien como yo, que nunca tuvo la oportunidad de asistir a un concierto real de los Beatles, lo pueda imaginar de esta forma. 







Os dejo unas cuantas imágenes de recuerdo, aunque lo mejor no está en este pequeño vídeo, lo mejor es justo lo que no está: cuando nos olvidamos de hacer fotos porque estábamos dando botes y desgañitándonos, rendidos ante la magia de las canciones que alguna vez, y siempre, nos han hecho volar.

lunes, 11 de julio de 2016

PEDACITOS I

Porque no siempre encuentro el tiempo y las ganas necesarias para encender el ordenador y pasar un rato frente a la pantalla, pero sí hay momentos de letras escritas en cualquier pedacito de papel, momentos de acordarte de alguien o de entenderte a ti mismo con una especial clarividencia . Porque en esta ocasión ha ocurrido así, un mes de junio que parece que no ha existido porque no haya escrito algo en este saco de recuerdos y sentimientos, y sin embargo, ha estado lleno de acontecimientos: Un estresante final de curso, con examen de oposiciones incluido, una vuelta a casa llena de ilusión por estar rodeada de mi gente, de mis cosas, de mi playa y de mi pueblo. Así que, aquí van los pedacitos que se me quedaron sin tener su propio momento, pero que momentos fueron, al fin y al cabo.

BAÑADOS DE FELICIDAD



¡Y pensar que aquel silencioso milagro ocurría cada día! Ese baile de colores y cielo se derrama sobre nuestras mejores horas de sueño. Y con nuestros ojos cerrados, nuestro corazón no siente que se pierde la maravilla. Pero, en la playa desierta, aquel amanecer de verano nos sorprendió amándonos; y, por fin, bañados de felicidad, nosotros lo sorprendimos a él mirándonos.



LÁGRIMA

Resbala, silenciosa, la muestra inequívoca de la derrota; húmeda materialización de la incontenible tristeza; sal luctuosa que escuece en cada poro de piel que baña.
Cae, tímida y solitaria por un momento; llama a sus hermanas que, sin dudarlo, acuden tras ella para convertirse en mi llanto: un río de sueños rotos.



PARTICIPAS
 
Y seguirás partcipando, no te vas a quedar tras la barrera, no puedes, aunque no sepas si tienes alguna opción de ganar, ya, a estas alturas, sabes que solo se pierde si no se participa. Porque no hay juego más incierto, no hay barco más dispuesto a cambiar de rumbo en cada soplo de viento, y el viento de tu historia es una masa de aire caliente que se arremolina desordenado cuando le golpea el frío, pero nunca sabes la forma que adoptará tras las tormentas. Solo sabes que, independientemente del destino, en cada remanso en el que has tenido oportunidad de rearmar la nave, has descubierto que los daños que creiste que tendría, ni fueron tan graves, ni fueron, después de todo, daños. Adquiriste más de lo que perdiste. Por eso, sigues adelane, participas, porque cada vez tienes más claro que ganar es una palabra sin sentido. Ganar es vivir. Solo eso. 


 




viernes, 27 de mayo de 2016

SHOW ME MY SILVER LINING



A veces, escuchas una canción mil veces y dices: «Me gusta», pero no le echas más cuenta. Y un día, la vuelves a escuchar y te paras a atender, no sólo a la música, sino a la letra. Curiosamente, la letra, ese día, es justo lo que necesitas oír. Entonces, la canción te enamora.

A veces, esta profesión que he elegido te deja amargura en el cielo de la boca. Sin duda, esta recta final de curso está siendo bastante empinada... La sensación de fracaso con ciertos alumnos que han ocupado hasta el tiempo de mis sueños, la ingratitud de la adolescencia, mi falta de serenidad ante ciertas situaciones...Bueno, ayer sentía el peso de una montaña entera sobre mi espalda.

Sin embargo, cuando peor están las cosas y ya sólo puedes decir que no puedes más, cuando bajas la guardia y permites que otros te ayuden, entonces, la carga comienza a perderse. Alguien, o algunos «alguien», te dan un abrazo de comprensión, saben exactamente lo que sientes, porque también ellos han sentido alguna vez exactamente lo mismo. Así que me muestran de nuevo mi rayo de sol y las lágrimas sólo dejan la sal en mi piel para limpiarla. Ahora tengo que mantener my silver lining. Y no voy a seguir el camino fácil. Abandonar no es una opción.

Gracias a mis compañeras Lucía y Cristina, por su empatía y a Rosario, por un abrazo sincero en el peor instante y, especialmente, a María José, por estar tan pendiente de mí desde que me conoció. A todas vosotras os dedico esta noche esta canción. Espero que os guste tanto como a mí.


domingo, 10 de abril de 2016

HERE COMES THE SUN

Aunque hoy vuelve a estar nublado y hasta ha llovido, está claro que la primavera está ya poniéndome el Sol en la cara. Es el tiempo en el que las ganas de pasarlo bien supera todo lo demás y este fin de semana ha sido el pistoletazo de salida. Mi "compi" (otra adquisición en esta aventura chiclanera) no había tenido una buena semana, así que el viernes me propuse estar a su disposición para alegrarnos el inicio de las jornadas de desacanso, así que tras mi previa visita al dentista en Coníl y un buen paseo que aproveché en darme por allí, me puse mona y me fui a recogerlo al instituto. Nos fuimos al Puerto de Santa María. Compi, te lo digo, esto de coger yo el coche, por la noche y a un
sitio que desconozco, nada más que lo hago por ti, jejeje. Pero no me arrepiento. Cenamos en un sitio muy chic, tomamos una copa en un barecillo donde no conseguimos bailar y conocí a un nuevo amiguito que, a pesar de ser, para mí, un chiquillo, me ha llegado al corazón en dos minutos. Me alegro de que, al final, decidieras venirte a Chiclana, porque ayer pasamos una tarde estupenda. Mi Aurorita y Paco también vinieron a hacerme una visita, así que, de manera improvisada, tuve la mesa del porche por fin llena de gente, disfrutando de una comida playera, más improvisada aún.

Y es que, aunque el Sol ya pica, el viento que siempre hace por aquí, no invita mas que a pasear un rato por la playa, lo de tumbarse en la arena a tostarse lo vamos a tener que posponer, aunque, nda nos impide tratar de colorear nuestra piel en un lugar más resguardado de Eolo, como pudo ser, de nuevo, el patio de mi casa de alquiler. ¡Qué ratito más a gusto, chicos! No hay nada como tomarse un cubata tranquilito, conversando y echando unas risas al Sol. 



Os puedo asegurar que tuve uno de esos momentos de felicidad del que eres consciente y, entonces, te lo callas, para disfrutarlo por dentro. Una amiga que, con el tiempo, me demuestra una y otra vez que tengo un tesoro; su amor, que me recuerda que todavía hay gente que se enamora; un "compi" que está claro que ya va a ser otro de esos tesoros: alegre, leal y loco; y un cielo de niño que me recuerda, en cierto modo, a la chiquilla que también fui. Alguien que cree que ya ha pasado por muchas cosas en su vida, pero que no sabe que acaba de empezar a sentir. Alguien que defiende sus valores con uñas y dientes, sabiéndose en posesión de la honestidad y haciendo de ella su bandera, sin que haya aprendido aún que su verdad, por más pura que sea, no es la única que existe. Me hace sentir una especial ternura, porque alguna vez, incluso ahora, de vez en cuando, todavía siento como él. Es precioso, y sé, por otra parte, que mucho habrá de aprender que, desgraciadamente, hará que la visión de su mundo de blancos y negros se llene de tonos grises intermedios, y no será malo, será madurar, pero, a veces, solo a veces, desearía que lo blanco y lo negro aún se distinguieran tan bien. Indudablemente, la suavidad de los grises, conocerlos y apreciarlos, hace que el espíritu se calme. Pero qué vitalidad hay en el radiante blanco, cuando además contrasta tan indecentemente con el absoluto negro. Así es más fácil huir de la oscuridad, ¿verdad?

Bueno, gracias a todos por este cóctel extraño que se inventó ayer en mi casa. Tal vez se repita o quizás nuca vuelvan a juntarse todos los ingredientes a la vez. Por si acaso, sirvan estas letras de recuerdo y, sobre todo, como os decía, de agradecimiento. Lo pasé realmente bien. Mil besos de chispeantes estrellas.


lunes, 4 de abril de 2016

MIGRAÑA, JAQUECA... O LA MADRE QUE LA PARIÓ

Nada que no ocurra cada mes... Jaqueca pre-menstrual que cada vez, por cierto, se hace más "pre", habiendo tenido ya la semana pasada un día gozoso de migraña punzante; y más "post", que tampoco descarto ya, por la experiencia, que haya algún episodio, transcurridos "mis días". ¡¡¡Arrrgggg!! ¡Que ésa es otra! Por si no fuera ya jodido pasar la puñetera jaqueca, más los dolores de ovarios que acompañan a mis benditas reglas, encima, si tengo a bien comentar (aullar) mi dolor delante de según qué compañero de género, obviamente, masculino, tengo que aguantar esa mirada (cuando se queda solo en mirada) despreciativa, como si el dolor que me está torciendo el rictus no lo mereciera. No voy a generalizar, que no me gusta, pero ya me guataría a mí ver a unos cuantos de estos pocos empáticos individuos de mi misma especie, padeciendo todos los meses lo que la mayoría de las mujeres tenemos que padecer sin dejar por ello de hacer nuestro trabajo como si no nos ocurriese nada. Está claro que no nos vamos a dar de baja cada mes por estar menstruando, y, señores, creo que bien he demostrado que, con dolor o sin él, no he faltado a mi trabajo nunca por este motivo; pero, cuando el umbral de ese dolor se traspasa... ¡joder!, ¡por menos sé de otros que sí lo han hecho!

Esta mañana de lunes me he levantado con el cuerpo agarrotado, signo premonitorio de lo que iba a ocurrir. He ido al tajo como siempre, a enfrentarme a la jauría que tengo por alumnos y he aguantado como una jabata hasta que faltaba un cuarto de hora para la salida de clase. Llegado este punto del día, la jaqueca había llegado a tal nivel, que cerraba los puños en torno a los brazos de mi silla y les decía a mis niños que por favor no gritaran (cuando tan solo estaban hablando), que me iba a estallar la cabeza. Lo malo es que el día no acababa a las dos y media. Como ya sabéis tengo este año también horario de nocturno, y los lunes vuelvo al instituto a las cuatro, saliendo a las siete y cuarto, aunque tan solo imparto una clase presencial. Pero, al llegar a casa con la intención de comer algo y meterme un ibuprofeno entre pecho y espalda, he vomitado un desayuno que mi estómago no ha sido capaz de digerir, por lo visto. Y a esto se le ha sumado un ligero mareo que pronto se ha convertido en casi un coloque psicodélico. Así que, en vista del panorama, he llamado al jefe de estudios y le he explicado la situación. Para mí es obvio que lo único que puedo hacer es apagar luces y cerrar los ojos, pero mi jefe me ha recordado que tengo que ir al médico para justificar mi falta laboral (que conste que ya he hecho hoy dos tercios de la misma)... y digo yo: si estuviera en condiciones de coger el coche, de estar bajo la luz de fluorescetes y aguantar en pie las horas que sean hasta que me atiendan en una consulta, en vez de ir a la consulta, iría a trabajar... que, por cierto, tardaría menos en acabar. 

En fin, odio tener que justificar este tipo de dolencias teniendo que ir al médico, cuando todo el mundo sabe que el médico lo único que te va a decir es que te metas en la cama y que "duermas la mona" con algún analgésico. Total, es lo que he tratado de hacer. En ese momento en el que hablaba con mi jefe, me dolía tanto que le he dicho que ya vería cómo solucionaba después lo del justificante de las narices.

Pero el sueño no ha sido para nada reparador y, por eso, desesperada y pensando que me tocaría pasar por urgencias mañana, perdiendo así un precioso tiempo del que no dispongo, me he dicho que mejor sería, después de todo, ir en busca del justificante, que no de la solución a mi padecimiento, a las jodidas urgencias. Y es que, como también sabéis, estoy fuera de Málaga este año, y no he querido hacer cambio de médico, entre otras cosas, porque estoy pendiente de ciertas citas en especialistas en Málaga que no me darían si no tuviera mi médico de cabecera en casa. De hecho, tengo cita a finales de mes, aprovechando que iré para el puente de mayo, por este motivo de incremento de intensidad de las migrañas.

Así que, a urgencias... He puesto en el gps la dirección que una compañera me ha dado, pero se ve que esta mujer no pisa la seguridad social, pues el gps me ha llevado a un centro médico, pero privado. A todo esto, como la dirección era de pleno centro, he optado por aparcar en un parking privado que me ha cobrado por el primer minuto 2,50€, claro que esto es la letra chica, que yo, con mis mermadas capacidades de hoy, solo he leído lo que el letrero gigante de la entrada del parking decía: 1,35€ la hora. Pero no adelantemos, que esto ha sido el remate de mi aventura hacia los servicios de urgencia en pos del justificante de los cojones.

Cuando he llegado al centro médico, no sin que antes un viento huracanado me haya roto el paraguas y consecuentemente la lluvia me ha calado hasta los huesos, la recepcionista me ha confirmado lo que el aspecto del lugar ya me había hecho deducir: que aquello de seguridad social, ni de coña. Pregunto entonces a la simpática chica dónde están las urgencias públicas y me indica... para desgracia mía, me tocaba caminar bajo la lluvia algo más. 

A lo lejos, vislumbro el icono de la junta de Andalucía que como un faro verde me guía hasta mi objetivo. Antes hay que cruzar un puente... el Puente Azul... en realidad, Puente del Quinto Centenario, pero ya se sabe que en los pueblos son más prácticos: ¿no es azul? Pues a qué tanto nombre rimbombante. Puente Azul y punto. En lo que a mí se refiere: El Jodido Puente. Y es que no he logrado encontrar el paso peatonal al otro lado en menos de cinco minutos. Esto puede parecer poco tiempo, pero no os olvidéis de que llovía, mi paraguas estaba inutilizado por la acción del viento y el parquímetro arruina-vidas seguía corriendo despiadado.

Ya en el otro lado, me hierve la sangre al ver la cantidad de espacio libre para aparcar del que dispone el centro y donde no hubiera tenido que pagar ni un céntimo, pero bueno, lo que importa es que ya he llegado y, con un poco de suerte, consigo pronto el papelito y descanso en paz...

Sí, sí... ¡Y una leche! Al llegar a la puerta del centro, me encuentro que está cerrado, y un letrero mediocre reza que el horario de tarde es de lunes a viernes a partir de las 20.00 horas... ¿¡URGENCIAS!? Yo es que no doy crédito. Si realmente tuviera una urgencia médica, tendría que esperar hasta las ocho para ser atendida. ¡Cuídense de no estar muriéndose en Chiclana! Aunque, todo hay que decirlo, desgraciadamente no es el único pueblo donde los recortes de una crisis que algunos se empeñan en decir que ya ha pasado, se dejan notar en cosas tan esenciales como la atención sanitaria  y la educación. Ole por España, sí señor.

La rabia me ha subido hasta las mismísimas neuronas inflamadas de mi encéfalo y la imagen de mi jefe de estudios se ha instalado en medio de todas ellas como si de una diana se tratase. En el camino de vuelta al coche que, tras reorientarme después del lapsus de conciencia temporal que he sufrido, he conseguido retomar gracias a una amable señora, cada punzada de dolor han sido dardos virtuales a la frente de ese capullo de jefe que me ha instado a ir a por el puto justificante, en vez de decirme, "métete en la cama y recupérate". 

En fin, he dejado a la amable señora en la puerta de su casa, que es lo menos que podía hacer después
de acompañarme hasta el coche perdido y de cambiarme un billete de veinte para pagar en la máquina del parking, que hasta eso ha tenido que ser un problema esta tarde. Luego, he cogido el camino de casa, y he pensado que  peor no podía estar después de la hora y media que ha durado esta pesadilla, así que, descartado un segundo ibuprofeno, le he dado una oportunidad a algo que nunca falla: una buena cerveza fría, ¡qué carajo! Y eso he hecho, tomarme una cerveza tumbada en el sofá y esperar a que la inminente menstruación llegara, a ver si así pasa ya la jaqueca pre-menstrual a la que tanta poca importancia ha dado mi estimado jefe de estudios. Mañana tocará volver a por el papelito que justifique mi única hora de ausencia de las siete que constaba hoy mi jornada. No, no me lo he montado bien, más me hubiera valido ir a dar mi clase vespertina.

sábado, 19 de marzo de 2016

RIMA VII. FELICIDADES, PAPÁ.

Desde otro ángulo, esto te dije aquel luctuoso día en el que te despedimos, desde otro ángulo, pero las mismas estrellas veríamos. Y así lleva siendo todos estos años, porque miro al cielo cada vez que te extraño, o miro hacia dentro, donde cada recuerdo es tan brillante como los mismos astros. No hace falta que sea diecinueve de marzo para añorarte, y para celebrar que tuve un padre al que admiré y quise y aún quiero sin importar el pequeño detalle de que estés muerto,  pero, supongo que influenciada por el bombardeo de publicidad de regalos para el día del padre, anoche, después de la cena con mis amigos, después que todos se fueran, mientras fregaba los platos, me empecé a acordar de todos los regalos que, de niña, te hice. Los del "cole", je, je, que no hay otros que se hagan con más ilusión. Una funda de fieltro para que llevaras tus zapatillas en tus viajes (que si no recuerdo mal, mamá tuvo que descoser y rehacer porque me salió hecha un asco), un barquito hecho con pinzas de la ropa, para meter cosillas de tu mesa de despacho (aunque siguieron habiendo muchos más clips bailando entre papeles que dentro de aquél artilugio destartalado)... Bueno, en el colegio estuve ocho años, así que ocho de estos "handmade", que además eran calificados para la asignatura de plástica. 

Pero, sin duda, el de sexto fue el mejor. Fue un intercambio que me dejó una sensación que nunca me ha abandonado. Uno de esos recuerdos con brillo de diamante, ya sabes. Hace poco que lo he comentado por aquí, pero hoy es, tal vez, mejor momento para rememorar aquel instante. No te imaginas las veces que tuve que repetir aquel dibujito, porque tu hija, precisamente dibujar, lo que se dice bien, no dibuja (si no me crees, pregúntale a mis sufridos alumnos..., que menos mal que ahora tenemos tecnología que suple mi falta de arte). De hecho, mi maestra fue quien me aconsejó que buscara un texto que me gustara e hiciera el cuadro, objeto de regalo de aquel curso, maximizando el texto y minimizando la ilustración. Así fue como me fui a mi libro de lectura: SENDA, y busqué algo que me gustara y que pudiera gustarte a ti, y así fue como me decidí por Becquer y su arpa.

La "seño" de sexto, mi querida Mariquina, fue la primera profe que hizo que me encantaran las mates, pero, aquel día del padre, tú fuiste quien me hiciste pensar sobre los mensajes ocultos de los poemas. Hasta de una poesía tan sencillita como esta, siempre, además de lo obvio, existen otras lecturas que dependen exclusivamente de lo que siente el que las lee. Eso fue lo que me enseñaste aquel día cuando, al abrir y ver mi regalo, tú me regalaste el resto de las rimas y leyendas de este romántico. 

He de decir, que soy más lectora  de prosa, lo reconozco, pero, de vez en cuando... bueno, de vez en cuando sigo buscando los mensajes secretos de las poesías. Hoy, para ti, como cuando tenía doce años, te vuelvo a regalar el arpa. ¡Qué no se olvide!


                 VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
 
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
 
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
                                               que le diga «Levántate y anda»!

jueves, 17 de marzo de 2016

CARRETERA Y MANTA...SEMANA SANTA

Mientras las vacaciones preferidas de cualquiera son viajar a alguna parte, las mías son, sin duda, volver a casa. Tres meses hace que no piso Málaga, que no disfruto de mi gente y que no respiro el olor de mi cama. En veinticuatro horas cojo coche y pongo rumbo al hogar. Una semanita que llevo esperando con ansia desde hace buen rato. He terminado de hacer la maleta, en la que me llevo el invierno que ya dejaré guardado en el armario y me traeré a cambio la fuerza nueva de la primavera.

Ya hay planes de reencuentros con los amigos de siempre, e ilusión por lo nuevo y los nuevos momentos. Gracias a todos por esperame con los brazos abiertos y un buen vino tinto con el que celebrar mi regreso. Será cortito, pero después de la semana Santa ya sólo queda el último tirón. Lo peor del curso ya ha pasado y hoy ya puedo notar como mi ánimo se viste de cambio.

No tengo muchas palabras hoy, sí buenas expectativas y sí una gran sonrisa. Hasta mañana. Tic tac, tic tac...

sábado, 27 de febrero de 2016

OLE, OLE, OLE, HE IDO A VER THE HOLE

Pues sí, hace a penas diez minutos que he vuelto de Cádiz, de disfrutar de The Hole en el teatro Falla. Así que super feliz. Original, transgresor, interactivo; fusión de circo y cabaret con números espectaculares, a la par que sensuales hilados con el humor... 
Realmente lo he pasado fenomenal. Luego, tapas y cañas en el barrio de la Viña rememorando las tres horas de sonrisa que nos ha brindado el show... Maravillosa forma de empezar el fin de semana, aunque realmente mi buen humor empezó ayer...

Hoy, a pesar de que las presiones que me acechan, siguen estando muy presentes, me he levantado con unas energías renovadas, y es que en esta vida interina mía, en muchas ocasiones, lo peor es sentirte lejos de todos y de todo. Hasta cuando la situación va bien, se echan de menos las buenas amistades, pero si además llegas a un bache en el camino, entonces todo se puede hacer muy cuesta arriba. Así que cuando alguien nuevo aparece y suena ese click en mi corazón que me dice: «encaja», sólo puedo celebrarlo y ser feliz. 

Llevaba ya cosa de un mes bastante de bajón. Hasta el último momento he estado indecisa en cuanto a ir a Málaga en este puente, pero mi bolsillo no anda boyante y tomé la decisión de quedarme. Pensaba quedar con un viejo amigo, pero al final me llevé la decepción de que no podría ser, así que no pintaba muy bien estos días de ocio. Pero, como suele decirse, si se cierra una puerta, se abre una ventana. Lo cierto es que la ventana viene acompañada de un aire fresco que me ha removido el alma. 

Lo mejor de recorrer Andalucía trabajando de Instituto en Instituto es que, a veces, sucede que encuentras perlas, ya lo he dicho en otras ocasiones. Así que ya puedo hacer una pequeña lista de personas que serán ya por siempre parte de mí. Algunas veces, el destino me permite volver a compartir físicamente momentos nuevos, otras veces les hecho de menos y hablamos por teléfono anhelando que entre nuestras palabras hubiera una caña de separación y no kilómetros de carretera, pero, el cualquier caso, cada cual en su momento, fueron uno de esos clicks que para siempre quedarán adheridos a mis sentimientos. No es frecuente, pero cuando ocurre, sucede repentinamente, sin esperarlo.

A veces, como ahora, después de un trimestre, un buen día, en una quedada como tantas de compañeros, de esas que se hacen por no estar solos, un comentario en una conversación inesperada, hace que sepas que esa persona va a ser una de esas perlas. Si además, como ahora, sucede en el peor momento del curso, cuando más sensible, irascible, agobiada y desubicada me encuentro, la perla vale el doble. 

Compartir contigo el desayuno ayer junto a la playa ha sido lo mejor que me ha ocurrido en este mes. Porque esas dos horas han sido el principio de una amistad y somos conscientes de ello. Por eso he brindado esta noche y ni la lluvia ha deslucido lo bien que lo he pasado. The Hole ha sido la guinda, pero aún no nos hemos comido el pastel.

Qué bueno que no te ha  resultado nada difícil hacer que me sienta bien. Qué bueno darme cuenta de que he hecho exactamente lo mismo por ti. Qué fantásticamente bueno es que nos salga sin más, porque te juro que en ocasiones lo más fácil parece ser lo más difícil. Así que es un alivio no tener que esforzarme por disfrutar de tu compañía. Voy a dormir, y me voy a la cama sabiendo que mañana, en cualquier momento, surgirá algo que compartir.  






Hay que entrar en el agujero para salir del agujero...


domingo, 31 de enero de 2016

A VECES SUEÑO CON RESPIRAR SIN MIEDO

Post al más puro estilo de desahogo... A veces me pregunto cómo he llegado a volverme tan desconfiada, pero la respuesta es obvia. Y es que no han pasado más cabrones (sin diferenciar en el sexo) jodiendo a mi familia porque no ha habido más tiempo. Llevo unos días desquiciada, susceptible, iracunda y pagando con quien no debo lo último que nos está tocando vivir. Y esto, sin duda, es lo peor, que encima, con este bendito carácter que tengo, en vez de tener consuelo en la gente que me apoya o que me puede hacer algún bien de algún modo, boicoteo esta posibilidad y me quedo aún peor de lo que estaba. No puedo pedir más veces disculpas. No serviría de nada. Pero lo siento, lo siento de veras.

Debería  ser capaz de dejar al margen lo que está pasando y que no afectara al resto de mi vida, pero es que, ¡siento tan impotencia...! Nuevamente el alquiler de nuestra casa de campo se ha convertido en una pesadilla. Y ya tenemos para escribir un libro y la secuela... 

Si no la alquilamos es presa de ladrones, que en la tercera ocasión, sin nada más que poder llevarse,
arrancaron las rejas de hierro de las ventanas, causando los destrozos oportunos. Y si la alquilamos (por necesidad, siempre por necesidad), tenemos un imán para los indeseables: unas "señoras" que lo destrozaron todo metiendo allí a veinte perros y que se fueron dejando a deber una factura kilométrica, un par de chicos extranjeros por los que nos preocupamos (mi madre, claro) como si fueran hijos, y que nos plantaron de marihuana el baño de la piscina, acabaron hasta con el último vaso de cristal de la casa... y que también se fueron debiendo dinero, ¡no faltaba más!, dejando las llaves bajo una maceta (al menos devolvieron la llave)... para qué enumerar más. Desgraciadamente los únicos buenos inquilinos se tuvieron que marchar muy a nuestro pesar. Los primeros porque tuvieron que padecer uno de los robos. Los segundos por enfermedad. Y, sin embargo, los indeseables okupas que tenemos ahora, mucho me temo que no se van despegar de allí tan rícamente. Estafadores. Padre e hija que se ganan la simpatía y confianza de mi madre y que abusan de su bondad infinita, porque mi madre es así. A nosotros nos falta y nadie nos perdona una deuda, buscamos el dinero donde haga falta para no deber. Entre otras cosas, del alquiler de la casita. Pero ahí están ellos, que al segundo mes ya vienen con el cuento de que han tenido un problema con no sé qué coño de sus cuentas y mi madre que les comprende y espera... cuatro meses llevan ya sin pagar. A la espera de que finalmente se agote el tiempo de seis meses de contrato para no renovarles y que se larguen, al menos que no generen más gastos en concepto de consumo de agua, luz y demás, que para hacer la casa más atractiva al alquiler, cada vez nos cuesta más, entre internet, alarma de seguridad y más vainas.

Pues llega el momento de los seis meses y, no solo nos encontramos con que no pagan, sino que han tenido la desfachatez de presentar una denuncia contra nosotros por supuestas irregularidades que, desde luego, no son tales. Y encima, advierten que si mandamos a alguien por allí, que tienen armas... Hay que ser hijos de puta. Por supuesto que ya nos han tranquilizado al respecto, pero lo que está claro es que nos vemos involucrados en poner una contra denuncia y a dar inicio a un trámite de desahucio  que, ni es de buen gusto, ni es gratis. Y, lo peor de todo: a saber cuánto se alargará la historia. 

Mi hermana me ha dicho hoy que le han mandado un burofax a la firmante del contrato de alquiler para hacerle llegar una propuesta y no tener que llegar a iniciar el trámite, pero, sinceramente, no tengo ni pizca de confianza en que vaya a servir de nada. Así que, yo ya he preparado lo poco que puedo enviarle a mi madre para colaborar en el pago del abogado y del procurador con quienes tendremos que llevar a cabo los pasos oportunos. Es lo único que puedo hacer además de sentir cómo me hierve la sangre. Y, lo siento mamá, no soy capaz de estar tranquila y seguir con mi vida como si nada porque me imagino cómo te tiene que estar afectando a ti y a mi hermana que lo estáis viviendo aún más de cerca. Sé que si estuviera yo en lugar de mi hermana a tu lado no haría más que empeorar las cosas, pero eso no significa que me alegre de no estar. Lo cierto es que me reconcome la frustración de no poder hacer nada,

Pues  nada, así están las cosas... No, ya no me sorprende ser como soy. No me acuerdo dónde se quedó aquella chiquilla que todo lo veía claro, recto y sin sombras. No me acuerdo ya de la última vez que creí a alguien sin dudar de si me mentía o si había dobles intenciones en sus palabras. Y lo más triste es que desconfiar tampoco te asegura estar a salvo. Solo hace que no disfrutes de ninguna relación con ninguna persona. No sé ya el rato que llevaba llorando antes de ponerme a escribir esto, porque, desde luego, yo no soy de esas personas a las que siempre admiraré por seguir siendo lo que eran a pesar de todo lo malo que les haya pasado en la vida. Yo llevo el piloto rojo de alarma encendido casi todo el tiempo, martilleándome la cabeza hasta el insomnio.

A veces sueño con dejarme caer en unos brazos, aunque solo sea por un instante, y respirar sin miedo...

lunes, 7 de diciembre de 2015

IDAS Y VENIDAS

Pues aquí estamos, mi hermana yo y mi Gea, viendo el debate político, a ver si sacamos algo en claro. Pero yo tengo que confesar que me aburre sobremanera. Ni me fío de los de antes, ni me fío de los nuevos. Aunque, vaya, ya es un logro que las elecciones no sean un partido de tenis a dos. Ya veremos que pasa.

Mejor aprovecho la pausa publicitaria para hacer algo más agradable que preocuparme por la marcha del país y dejo por aquí unas fotillos de las venidas de mis últimas visitas y de mis idas a visitar a otras.

No tuve ocasión de comentar la visita de mi amiga Rocío el pasado 21 de noviembre, pero lo pasamos muy bien y, por supuesto, aunque sea con algo de retraso, aquí debe constar, como Dios manda, el pequeño documento gráfico de ese estupendo fin de semana.

Y, como es lógico, también tiene su hueco mi último
intento de juerga en Sanlúcar. Y digo intento porque, si no es Aurora, soy yo, algo nos pasa que acabamos en cama mucho antes de lo previsto, jajaja. Aunque eso sí, antes de que la borrachera pueda con nosotras, lo pasamos de lo lindo. Y, amiga, a la tercera va la vencida. Seguro que la próxima cerramos los bares.

Por suerte, el sueño reparador fue realmente reparador y al día siguiente estaba perfectamente decente para recibir a mi hermana y tener el resto del puente para disfrutar de su compañía. Paseos revitalizantes por Sancti Petri
y la Barrosa, celebración adelantada de mi santo en el Caño Chanarro, fabricación de mi arbolito alternativo de Navidad, charla, mucha charla y aún nos queda mañana.

Ojalá todos mis fines de semana fueran así.

En fin, el debate sigue...









domingo, 29 de noviembre de 2015

LOS SIETE PUNTOS MÁGICOS DE CHICLANA

Me propongo visitarlos todos. Y, para empezar, esta tarde ya he descubierto el primero. Ha sido una
tarde inesperádamente agradable y, desde luego, con este marco aún más. No sé si será magia o qué, pero en este momento me siento muy agradecida por esas casualidades que ocurren a veces que hacen que todo gire 180º y hace que una semana que empezó entre llantos se termine con una sonrisa gigante. Tampoco sé si la magia dura o es cuestión de un instante, pero bueno, aunque sea una estela fugaz, esta noche me siento verdaderamente bien.


“Caminante, desde aquí tus ojos contemplan hoy el mismo escenario que hace tres mil años contemplaron los fenicios y eligieron para construir su famoso Templo a Melkart (hoy Castillo de Sancti Petri). Tú disfrutas ahora de este espectáculo único que tanto los fenicios como Aníbal y Julio César pudieron ver al atardecer durante los equinoccios de primavera y otoño cuando el candente disco solar se ponía justo en la vertical del Santuario de Hércules antes de que, según sus creencias, se apagaran las aguas del Atlántico con estruendosos chirridos.”

 Así que, tras esta puesta de sol en este lugar mágico no queda otra que tener una buena semana. Quién sabe lo que puede ocurrir a lo largo de ella, quién sabe... lo que sí sé es que tengo ganas de descubrirlo. ¡A por ella!

Y, como la mágia es más grande cuando se comparte, os deseo a todos buena energía para empezar el lunes.

domingo, 22 de noviembre de 2015

¿QUÉ TÍTULO LE PONGO A ESTO?

¡Qué impotencia, de verdad!

 Se me pasará, claro, no me queda más remedio, pero ahora mismo estoy tan cabreada que me como las paredes. Aunque nunca he necesitado mucho dinero para sentirme feliz, ahora mismo daría lo que fuera por tener el suficiente para tener una casa con el espacio adecuado para conservar tu biblioteca, entera, con lo que tiene valor y con lo más absurdo. Tu biblioteca que eres tú, tu biblioteca que es cómo el mar, que aunque no lo visite todos los días, necesito saber que está ahí para cuando necesite olerlo. No son cada uno de los libros, no se han enterado, ni se van a enterar. Sus razones, sus razones. Sus prisas. Ya lloré por tus discos, por mis momentos contigo entre ellos, y ahora ya sé que tampoco me va a quedar lo que sentía muy nuestro. No eran los libros, era la biblioteca, porque yo sé el orgullo que tú sentías de ella y porque me enseñaste a amar la lectura entre esas estanterías atestadas. Que a veces, papá, no sabía cómo hablarte, pero allí siempre había una escusa para hacerlo. Tanto pragmatismo me asquea. ¡Qué fácil es decir que lo importante es llevarte en el corazón! ¡Ya! Pero hay un columbario en el campo donde yo no te encuentro. Pero sí te encontraba en los discos y en medio de esa habitación, aunque fuera un par de minutos cuando voy a ver a mamá. Pero ella cree que abrazar un árbol da energía, y no entiende que hay energía allí para mí. Ella no entiende que esa es una cuestión de fe para mí, la que debería entender más que nadie lo que es creer en algo que no sé ve. ¡Cómo te echo de menos está noche papá! Porque sé que tú sí lo entenderías. Y ni siquiera estoy allí para pelearme, lo he hecho por teléfono, y con mi hermana, y lo siento porque no puedo vivir sin ella, pero es que me siento traicionada.

Todo este rato que llevo escribiendo sin aire porque me ahoga el llanto, no dejo de pensar en el libro de tapas verdes... Las rimas y leyendas de Bécquer. Espero que, al menos, ése se quede conmigo. Tiene gracia que sea un romántico el primer libro que compartimos de tu biblioteca y que fuera uno de mis preferidos sin saber que también fue uno de los tuyos. Yo te regalé un cuadro con una de las rimas un día del padre y tu me regalaste el resto. ¡Ay, papá, cuanto, cuanto te echo de menos!

sábado, 7 de noviembre de 2015

SINTIENDO EL VIENTO

Pasiones. No hay ninguna otra cosa que pueda asegurar más a cerca de mí: que mi corazón se guía por las pasiones por más que, en tantas ocasiones, quiera atender a las razones. Y me rindo, así soy, si es malo algunas veces, también es bueno otras tantas. Mejor que el que me quiera sepa poner en la balanza lo que hay y decida si le compensa. De la misma manera lo hago yo y, con la mano en el corazón, confieso que no me arrepiento de nada. Al final, si me equivoco, no será por haber ido en contra de mís sentimientos. Y si alguna vez me siento veleta, pues veleta soy, ¡qué le voy a hacer!, giro en pos de la fuerza de esas pasiones, no puedo ir contra el viento. El viento manda y, tal vez, no sea veleta, sino que soy el propio viento. Y, sea lo que sea, ni la veleta ni lo que la mueve mienten, solo cambian de dirección porque no hay nada inmutable sino el propio cambio. Ser coherente, sencillamente, es aceptarlo así, comprender que la única verdad es la del instante presente.

Hoy sopla un fuerte vendaval, un levante con fuerza arrebatadora que huele a sal y que moja de mar. Vuelo ahí dentro, sintiendo el vértigo en las entrañas, pero sin miedo. No temo caerme porque conozco sus tiempos. Paradoja estar siempre tan espectante siendo tan conocido el viaje. Quizás ésa es la variable que hace de ese viento el más arrollador de los que me mueven.

Tal vez, el viento me vuelva a hacer golpear contra vetustos acantilados. Tampoco lo podré evitar, la naturaleza, mi naturaleza, así lo contempla. Pero no hay más que decir, lo acepto, no sé vivir feliz sin dejarme llevar por mis pasiones, no sé estar mucho tiempo en calma, mi paz está en el caos, qué sé yo... solo que debo dejarlo soplar, rugir, existir. 

He perdido mucho tiempo y mucha energía intentando encerrar el viento. No quería que me despeinara, ni que me arrugase las ropas. Sin embargo, ahora que me rendí, veo la belleza de mi cabello enrredado y de mis vestidos rasgados. Así que, adelante, que me arrolle, que aquí estoy, dispuesta a volar... siempre a volar.

domingo, 11 de octubre de 2015

UNA SEMANITA INTENSA

Intensa en el buen sentido... aunque yo sigo con mis noches de insomnio, eso sí. Son las cuatro y veinte de la madrugada y, por no despertar a mi amigo de tanto dar vueltas en la cama, me he rendido y me he levantado. Tenía pensado ir a hacer algo de ejercicio si el desvelo llegaba, pero claro, no a las cuatro. Cada vez asalta más temprana la vigilia. Así que, puestos a gastar este tiempo en algo, y entre trabajar o escribir aquí, opto por narrar mis andanzas, que siempre me resulta más entretenido y, además, no pocas cosas agradables tengo para contar esta vez. 

El martes pasado mi compañero Andrés, abrió un grupo de What´s App para el departamento de Biología al cual pertenecemos con el nombre EL CLUB DE LOS MILLONARIOS. ¡Menuda sorpresa leer que nos había tocado la Primitiva. Bueno, no ha sido un premio millonario, por supuesto, pero, oye, un pellizquito para cada uno de los cuatro sí que ha sido y a mí, particularmente, me ha completado el sueldo del mes, que, como empecé a trabajar el día 15 de Septiembre, he cobrado tan solo una quincena. O sea, que más oportuno no ha podido ser. Y, encima se me ha otorgado el mérito porque cuando Andrés me comentó poner un bote para jugar semanalmente a la primitiva, yo acepté confesando que jamás meto a loterías ni nada por el estilo, a lo cual añadí que igual tenía la suerte del novato. No sé si será así o no, pero la cuestión es que nos ha tocado y, al margen de lo bien que vienen las pelas extras, lo mejor ha sido disfrutar los cuatro (y su mujer) de la suerte que nos ha caído. Si ya había notado buen rollo en este departamento, creo yo que la alegría de salir premiados nos imprime aún más ese carácter. En cuanto ha sido posible nos hemos reunido todos para celebrarlo. Esta vez ha sido un buen desayuno, pero todos hemos compartido el deseo de que haya próximas reuniones extraoficiales, a ser posible entre cañas y unas buenas gambas. A ver si, como dice Andrés, esto solo ha sido el calentamiento y resulta que la suerte vuelve a rondarnos... Desde luego, el viernes, entre sorbos de café y dulces, todos creímos que eso es posible.

Sin penas ya, por tanto, de andar escasa de plata para el resto del mes, una afronta el fin de semana
del Pilar con otros aires. Me he venido a Málaga donde tenía previsto encontarme con un amigo de Madrid para pasar el "weekend" dedicándonos a disfrutar de los sentidos. Y, la verdad, lo estoy disfrutando de veras. Aún nos queda todo el domingo por delante para elegir restaurante, echar un rato de cine y palomitas y pasear por alguna otra zona de mi tierra donde le hago de anfitriona, pero queda ya en mi memoria una cena maravillosa enmarcada por las luces de Puerto Marina, el pescaíto frito malagueño que esta vez comimos hipnotizados por el rebalaje en la playa de Fuengirola y todo lo que entre cena y comida se ha compartido. El sol se escondió, poco  a poco, entre las nubes, así que nos quedó una tarde
nublada en la que nos llamó una sobremesa de licorcito en casa frente a una peli a la que no atendimos mucho, pero que sirvió para conducirnos a una siestecilla reparadora antes de terminar la jornada con aún más relax si cabe, en el Spa Príncipe. Pequeñito, pero agradable desde que pones el pie en la entrada. ¡Qué bien huele! Y después del masaje con el que a mí ya me dejaron flotando, un rato más de baño turco y  burbujas para acabar diciendo, como siempre que me doy el lujo, que, al menos una vez al mes debería hacer esto por mí. En fin, por supuesto, en compañía, mucho mejor. Y, si además la compañía es tan agradable, mejor que mejor.
Así, hasta una cena picnic en el sofá se convierte en algo especial. 

Solo puedo decir gracias. Gracias Raúl por este fin de semana encantador. Ahora duermes mientras
yo escribo y cuando leas esto estarás de camino a Madrid, al menos espero que sea así, que leas estas líneas mientras sientes el traqueteo del tren (o lo que se sienta en el AVE) y, además de para entretenerte un rato, sirva para sacarte una sonrisa recordando este finde especial. Un beso y un abrazo, guapo.