Feliz 2026.
Pasé la Noche Vieja en casa, en compañía de mis gatos y calentita, abrazada por mi mullido pijama peluche, como yo lo llamo.
Lo hice así porque así lo quise y, de hecho, os tengo que decir que me lo pasé muy bien: no pasé la noche sin pena ni gloria, realmente lo pasé muy bien.
Cené temprano, como es mi costumbre, así que temía que se me hiciera larga la espera para tomar las uvas, pero nada más lejos de eso. Resulta que me puse a pensar en esos deseos que iba a pedirle a cada campanada y me di cuenta de que no sentía que me falte nada y que, si algo puedo desear es que siga sintiéndome como me siento en esta etapa de mi vida.
Así que me dio por jugar con la IA y le pedí que me hiciera una lista de anhelos. Me gustó la lista y, llegado el momento, tomé cada uva leyendo el propósito correspondiente. No sé por qué, pero me resultó divertido y especial.
Y, como me metí tanto en el asunto y me gustó tanto mi ocurrencia y mi lista, llevé al siguiente nivel lo que la IA había generado para mí: lo he convertido en un proyecto de Altered Art. El resultado lo podéis ver en la imagen, aunque ciertamente la fotografía no le hace honor al producto real, todo hay que decirlo. Pero bueno, está colgado en mi nevera para recordarme cada día lo que le pido a la vida que, en definitiva, solo depende de mí. Eso es lo que importa.
Dice mi hermana que, según la ley de atracción, es decir, la creencia pseudocientífica de que la mente a través de los pensamientos (conscientes e inconscientes) influyen sobre las vida de las personas, argumentando que son unidades energéticas que devolverán a la persona una cantidad de energía similar a la emitida, yo ya estoy en el camino de conseguir la preciada lista al haberla plasmado en mi proyecto.
No soy yo muy de creencias positivistas. Los que me conocéis me habéis oído renegar de todo eso en muchas ocasiones. A ver, psicológicamente, su eficacia se explica por sesgos cognitivos como el sesgo de confirmación (notamos más lo que buscamos) y la formación figura-fondo, que hacen que prestemos atención a lo deseado, y por mecanismos como el efecto placebo y la motivación que generan acciones, aunque no cambien la realidad directamente. Así que, no es una ley científica, sino una filosofía de vida con bases, como decía antes, pseudocientíficas. Y yo reniego porque puede ser peligrosa si promueve la represión emocional, lo cual ocurre en más casos de los que podamos imaginar. Pero en fin, reconozco que puede ser útil para la motivación si se complementa con acciones concretas. Así que, sea mi pequeño proyecto de scrapbooking mi lienzo de motivación para este 2026 y cada uno de sus días una oportunidad para realizar las acciones concretas que den forma real a lo abstracto de cada deseo.
Para terminar este post de entrada de año, esta mañana se me ha ocurrido volver a jugar con la IA y he terminado generando una canción con mi lista de deseos a partir de la composición del lienzo. El resultado se me antoja más que satisfactorio, así que ya tengo banda sonora matutina, a ver si la motivación me dura. Por lo pronto, la comparto y así, como estará de acuerdo mi hermana, ya he dado otro paso atrayendo mi suerte.
