Si la amistad te ha traido por aquí, eres bienvenido para compartir mis momentos de tranquilidad, aquellos que podré dedicar a este diario, sin guión, ni intención.
Y si es el azar lo que ha hecho que aterrices con un click en este blog, bienvenido también: si llegaste y encontraste algo que te sirva, mejor.

domingo, 27 de abril de 2025

ENCAJO

 Nunca he sido tan consciente como en este momento de que este blog y, en general, mi gusto por escribir, tiene su base en mi necesidad de sacar fuera lo que me pasa por dentro. Y digo que nunca he sido tan consciente como hoy de esto porque llevo sin escribir muchísimos meses, sin contar la serie de microrrelatos que me dio por escribir como pasatiempo el verano pasado. Llevo sin escribir nada tanto porque, desde que empecé el curso en mi centro definitivo, soy tan feliz que no hay mucho de lo que tenga necesidad de desprenderme. ¿No es genial? 

Pero esta tarde, aunque no haya nada que me inspire realmente para abrir de nuevo esta vía de terapia, estoy echando de menos esto de encontrarme frente a la ventana de edición de este espejo. Así que, aquí estoy, decidida a escribir algo, aunque solo sea "gracias".

Es curioso cómo de difícil es tratar de describir el sentimiento de felicidad. Cuando se está triste, enfadado, deprimido, ansioso... cuando lo pasas mal es muy fácil saber que estás mal. Pero la felicidad, en muchas ocasiones, pasa desapercibida. Supongo que es porque la felicidad no es grandilocuente como casi siempre pensamos y esperamos, sino que te invade pacífica y silenciosa, no se carcajea, ni salta, sino que sonríe y respira lenta. 

Mi felicidad es la paz que siento. Una paz que me ha conquistado después de años de turbulencias. Es sentir que, tras un exilio no deseado, por fin, he llegado a casa y saber que ya no tendré que volver a marchar. Os puedo asegurar que todo esto es lo que me ha dado el hecho de empezar a trabajar en el IES Benalmádena. 

No hay ni un día, en lo que llevamos de curso, que no entre en el instituto alegre de estar allí. Lo más


parecido a la ingravidez que seguro sentiré en mi vida debe ser la sensación de ligereza que me acompaña cuando ando por los pasillos de mi centro, sabiendo que pertenezco a ese lugar, que formo parte de una comunidad docente de la que me siento orgullosa y a la que me apetece agasajar.

He vuelto a enharinarme las manos y mi casa huele de nuevo a canela y cardamomo porque, de nuevo, me ha apetecido cocinar para devolver a mis compañeros la dulzura en la que se ha convertido mi vida desde que la comparto con ellos. 

Dejar el temor por las oposiciones atrás, he hecho florecer una nueva etapa de creatividad y productividad. El agotamiento, el cansancio emocional se evaporó y ha dejado espacio para nuevas ideas, nuevas ganas, nuevas formas de contribuir en el aprendizaje de mi alumnado. atreverme a lo que hasta ahora no me había atrevido y sentir la satisfacción de hacerlo. Volver a emprender retos e ilusionarme hasta el éxtasis con cada nuevo proyecto.


No hay ni un día en el que, al llegar a casa, cualquier sombra de enfado propia de la labor docente no se esfume al ver y escuchar a mis criaturas darme la bienvenida al abrir la puerta. Y es que, además de tener la fortuna de sentirme tan a gusto en mi trabajo, tengo la suerte de tener en casa el amor más incondicional y puro que puede existir. Y es que, teniendo junto a mí a mis gatos, nada más me falta. No hay sonido más sanador que el ronroneo de mis chiquitines, no hay nada que te arrope más que esa música vibrando sobre mi cuello o mi regazo. No hay mayor calidez que la que te envuelve el alma y solo ellos consiguen eso con tan solo dormir junto a mí.

Hoy siento que todo va bien, que no me falta ni me sobra nada, que estoy en mi mejor momento y en el mejor lugar. Independientemente de lo que pueda ir mal, siento que mis baterías internas están bien cargadas para afrontarlo. Si me sentí enferma, hoy estoy curada. 

Gracias... a quien corresponda. No sé si a  Dios o al Universo, pero doy las gracias por sentirme ahora como me siento.

martes, 24 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: VÍA

 Vía intravenosa, así te invadirá el torrente oscuro que sentirás desbordando tu río de vida. Un viaje sin retorno, un laberinto serpenteante de sombras donde tu voluntad se diluirá gota a gota. La mordida de la aguja no dejará escapar a su presa, serás esclavo de la química que inyecta. Creerás soñar por un instante, pero, de repente, tu alma navegará por un océano de agónicas pesadillas. Tampoco desearás la calma, porque vendrá al naufragar en la playa de la soledad más absoluta. Vía láctea de la adicción, una espiral descendente hacia un abismo sin fondo. Solo hay una salida: no entrar.



lunes, 23 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: VERSUS

 Versus el ensordecedor eco de las fronteras invisibles, las errantes almas hallaron en la tierra extraña cálidos susurros de bienvenida. En el lodo de la desconfianza, se alzaron con brío los brotes del entendimiento. Un nuevo amanecer estaba a punto de romper la noche oscura de las diferencias que separan, para construir con ellas la rica identidad de una unidad diversa.



MICRORRELATO: TRAS

 Tras la puerta de la habitación, se encierra el rebelde enfado adolescente. Mientras, a ella la deja al otro lado con la queja preocupada, con el mal gesto hiriendo en su pecho, recordando el suave aroma de su bebé en aquellas interminables noches acunándola en sus brazos. La deja con la inevitable lágrima suspendida entre la decepción y la desesperanza, pero con el amor intacto. Aún pasarán otoños hasta que yo comprenda, hasta que yo me comprenda. Pero no dudes, madre, que ese día yo también lloré por la pena que te infringía y que, más allá de eso, también yo te estaba queriendo.



jueves, 19 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: SOBRE

  Sobre el papel, estampadas las notas que antaño las musas le inspiraran. Las mira mientras sus manos susurran sobre el marfil, dispuestas a dar vida a la partitura. Pero no era una vez más, esa noche sentía  su presencia, tan real como la luna que le alumbraba. Notó como se acercaba a su espalda y apoyaba la delicada mano en su hombro pesado. Y su música vibró con la voz dulce que nunca olvidaba.



MICRORRELATO: SO

 So advertencia de Pandora, abrió su caja. Me pregunto qué esperaba que sucediera. Ahora, ya es tarde para volverse atrás. Seguro que debió obedecer a sus tripas, que le advertían del abismo, pero habiendo saltado ya, ¿qué otra cosa podría hacer sino disfrutar de la caída libre antes de la inevitable mortalidad.



miércoles, 18 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: SIN

 Sin más días que perder, ella decidió decidir bien esta vez: arrojó a la basura el maquillaje y todos sus perfumes. Y amó su verdad desnuda.




martes, 17 de septiembre de 2024

domingo, 15 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: POR

 Por fin, la lluvia", piensa mientras, acomodada frente a su ventana, simplemente la contempla caer plácidamente. Qué armónico le parece el sonido del agua rompiéndose con delicadeza contra el asfalto. Y, más allá, qué dulce le resulta el penetrante petricor impregnándolo todo. Puede imaginar, al aspirarlo, cómo despierta la vida latente de la tierra hastiada de estío. No puede evitar sonreír, confortada, pues sabe que otra lluvia también empapa su esperanza.



sábado, 14 de septiembre de 2024

viernes, 13 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: MEDIANTE

 Mediante respiraciones pautadas por un metrónomo imaginario, trato de espantar la vigilia a la que temo. Siento el terror de la noche en blanco, el miedo al dolor de la almohada que no descansa. Aunque, tal vez no es el desvelo lo que me asusta, sino la sombra colosal de la culpa cayendo sobre mí, impidiendo que llegue el reparador sueño. El ritmo de la métrica con la que obligo a mi diafragma, no aleja al monstruo de mi oscuridad. ¿Por qué no puedo enfrentarlo? ¿Por qué no fue suficiente su perdón? Tal vez, si pudiera aceptarlo, acabaría este rancio cautiverio, pero... no puedo.



jueves, 12 de septiembre de 2024

MICRORRELATOS: DURANTE

 Durante sus ocho años, ni las voces de sus padres, ni la televisión puesta bajito, sino el sonido del traqueteo de la butaca al mecerse el abuelo: ésa ha sido la música con la que, al otro lado de la pared, le ha hecho entrar en calma en el mundo de sus sueños.

Hoy, las voces están, más apagadas, y el televisor suena encendido sin que nadie lo atienda. La mecedora, castigada en el rincón sin su cadencia tranquilizadora. Al otro lado de la pared, la primera gota de sal amarga rueda por su mejilla para comenzar la riada que inundará su almohada.



miércoles, 11 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: HASTA

 ¿Hasta cuándo vas a mirar sin verme? Estoy aquí, detenido en este segundo infinito frente a ti. Asómate a la profundidad oscura de mis ojos si tan valiente eres. Hallarás tras el vidrio del dolor una llama que aún crepita, luchando para que tu macabra diversión no la apague.

Siente el calor de mi jadeante aliento mientras tu tradición me lo roba con cada ovación. Huele mi sangre derramada sobre mi piel, untada de brillo para ocultar su sufrimiento. Ahogando mi desgarrado grito, tu voz corea junto al resto cuando otra banderilla enraiza en  mi lomo. ¿Y sois vosotros los que tenéis alma? ¿En serio? ¿Hasta cuándo vais a continuar tan ciegos?

Podrás vestir una vez más con la mentira del folclore esta barbarie, pero sabes tan bien como yo que me estás asesinando. Ése que dicen que hace arte bailando con mi tortura no existiría si tú no quisieras. Pero, descuida, cuando hinque exhausto mis rodillas y postre inerte mi cabeza en el ruedo, no será rencor ni odio lo último que veas en mi mirada, tan solo sentirás mi pena.



MICRORRELATO: HACIA

 Hacia el lugar donde nunca le habían llevado sus pies, dirigía sus ojos con nostalgia frecuentemente. En cada mirada a aquel cruce que dejó atrás, algo valioso de su sendero se desvanecía sin que ni siquiera se diese cuenta, como si el anhelo por lo desconocido le robara fragmentos de su presente realidad. Aún no sabe que el verdadero tesoro está en el futuro que construye con cada paso firme que da.



martes, 10 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: ENTRE

 Entre las sombras de mi camarote, proyectadas sobre mis gastados enseres y el suelo de este Beagle, mi hogar flotante de estos últimos cinco años, descubrí criaturas que desafiaban la imaginación. Cada isla que visité me reveló secretos antiguos, susurros de una evolución oculta. Me pregunté en cada una de ellas qué fuerzas serían las que moldeaban aquellas tierras. La bruma salada del océano escondía las respuestas, y en cada ola podía sentir el pulso de un misterio más grande que el hombre.



lunes, 9 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: EN

"¿En qué momento lo supiste?", me preguntó. Yo le miré reflexionando un instante y contesté sin titubear: "En ese momento de la mañana temprana en el que abres los ojos y está todo en calma, y aún tienes tiempo de permanecer un poco más entre las sábanas, disfrutando de la satisfacción que se siente cuando recuerdas que, hasta ayer, has hecho todo cuanto pudiste hacer para estar en paz con los que te rodean y con tu conciencia. Sí, cada mañana que vivo este regalo, sin ninguna duda, sé que soy feliz."



sábado, 7 de septiembre de 2024

MICRORRELATO:DESDE

 Desde entonces, solo fueron zumbidos de moscas en sus orejas los malintencionados comentarios, solo niebla que el sol disipa los gestos que pretendían dañarle. Desde que aquella mano de entendimiento se posó en su hombro, supo que eran muchos más los que le amaban sinceramente que los que le odiaban sin sentido. Desde entonces, pudo abrazar su verdad y se vistió con ella sin pudor, y ya nunca nadie consiguió hacerle sombra.



jueves, 5 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: DE

 De camino al laboratorio escolar, tercera hora del miércoles: contaba impaciente los minutos para el fugaz instante en el que, con toda seguridad, su anhelante mirada se encontraría con los distraídos ojos verdes de ella. El resto de la semana era solo un molesto vacío que mataba entre textos y números sin importancia. Le flaquearon las piernas y quiso morir cuando vio la marca roja del calendario.



miércoles, 4 de septiembre de 2024

MICRORRELATO: CONTRA

 Contra mi mejilla, mi pequeño encuentra su cobijo y yo alivio las heridas del alma. Suspira de satisfacción, sabiendo que el frío, el hambre y el temor solo son ya sombras del pasado y me recuerda que también yo puedo liberar mi ánimo en su respiración protectora. Enlazados en este sagrado abrazo, compartimos una paz tan frágil como inquebrantable. El mundo exterior, con todas sus molestas interferencias, se diluye en azules y malvas de Luna. Ni el ayer, ni el mañana: nada más importa que dejarme soñar en la ternura de su ronroneo.