Si la amistad te ha traido por aquí, eres bienvenido para compartir mis momentos de tranquilidad, aquellos que podré dedicar a este diario, sin guión, ni intención.
Y si es el azar lo que ha hecho que aterrices con un click en este blog, bienvenido también: si llegaste y encontraste algo que te sirva, mejor.

sábado, 24 de marzo de 2012

RETURN TO INNOCENCE

En febrero escribía: "Quisiera volver a ser ingenua". No creo que pueda serlo sobre aquello que ya he descubierto, sin embargo, marzo se ha convertido en el mes en el que me he esforzado por viajar hacia dentro en busca de mis sentimientos inocentes. Porque pensar mal cansa, porque estar en estado de alerta continuamente agota y porque, si me dejo llevar por la negrura de ciertas realidades, no sabré encontrar nunca más la ilusión que hace falta para abordar un nuevo día. Me he parado frente al reflejo de mis ojos inflamados por las lágrimas y he buceado en esa sal para llegar a algún lugar donde encontrarme denuevo con mi principio. 


El día que regresé a Paterna del Campo tras el puente de febrero, me encontré que no podía entrar en la casa que tengo alquilada aquí. Llámé a mi casera y me explicó que había tenido que cambiar la cerradura porque "alguien" había dado una patada a la puerta rompiendo la cerradura. Mi reacción fue de rabia. Rabia por saber con certeza quién era el culpable de esta nueva fechoría, pero nuevamente sin pruebas para poder denunciarlo. Los siguientes días los viví sumida en un estado de ansiedad tal que acudí al médico porque no conseguía calmarme y cualquier ruido me sobresaltaba. Empecé un tratamiento que abandoné a los cuatro días porque solo me sirvió para cambiar ansiedad por depresión. Así que ese día tuve la necesidad de buscar otra solución y recordé esta canción. Una melodía para cerrar los ojos y dejarse llevar. Después de varias semanas haciendo este ejercicio de introspección,  he despertado a mi realidad armada con la fuerza de la inocencia. He rescatado los  momentos de espontaneidad que nacen de las miradas  ingenuas, porque siempre ha sido la  cuna de todas mis buenas ideas. He recordado que, no hace mucho, creía en mi vocación y no dudaba que era esto para lo que había nacido. He recordado lo feliz que he sido porque contagiaba mi ilusión y podía enseñar y sentir que mis alumnos disfrutaban de las clases. Me he abrazado a ellos de nuevo para no dejar que los sinsabores de este curso me abatan. 

Así he mirado de nuevo lo que tengo hoy, en este mismo instante. Y esto es lo que veo tras este nuevo prisma: Me alegro de estar aquí, con las circunstancias exactas en las que me encuentro, porque estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a lidiar con problemas con los que hasta ahora no me había encontrado y debo sentirme bien porque cada día soy más capaz de salir airosa en la batalla. Me alegro porque hoy, en vez de sentir rabia al tener frente a mí a ese alumno que pretende hacerme la vida imposible, he sentido pena por él. Me alegro porque he sido capaz, a pesar de todo, de seguir pensando que es un niño. Un niño que desgraciadamente no recibe la atención adecuada, cuyo comportamiento es solo continuos gritos para que le hagan caso. No me alegro por él, pero sí por mí, porque tengo el poder de la compasión. He mirado lo que tengo aquí y ahora y veo mi fortuna en los compañeros con los que comparto los días. Porque, si bien la gran mayoría del alumnado en este centro no tiene la actitud de trabajo y esfuerzo con la que es grato para un profesor acudir a clase, aquí todos los profesores ponen la ilusión que a ellos les falta. Así que, aferrada al recuerdo de los alumnos que fueron mi inspiración y esperanzada por los que el futuro traerá, rodeada de gente que me enseña diariamente que no hay que abandonar, he recuperado las ganas de seguir en este camino con el empuje que de la certeza de estar en la senda correcta. 

Hoy he barrido la casa y he perfumado las habitaciones. Hoy he llenado de oxígeno a fondo los pulmones. Hoy le he dado la espalda a lo que no importa y he viajado de vuelta a la inocencia para tener claro de nuevo lo único que me debe importar: Hacerlo bien.

sábado, 11 de febrero de 2012

L A BÁMBOLA

Las canciones te traen recuerdos... ¿O los recuerdos te traen canciones? Supongo que todo a la vez. Hay ratos en los que, de repente, me viene una canción a la cabeza y la busco en youtube, pero ese momento es solo el inicio de un viaje. Como si de una madeja se tratara me gusta tirar del "hilo" del lado derecho de la pantalla. me refiero a los otros vídeos relacionados de alguna manera con la búsqueda inicial. Generalmente me ocurre, e imagino que no soy la única, que encuentro otra canción en la que no estaba pensando, pero que soy incapaz de no escuchar (ya que estoy) porque hacía mil años que no la escuchaba y la he encontrado como quien encuentra un tesoro: abro felizmente sorprendida los ojos , sonrío y me dejo llevar a otra época y vuelvo a otra gente con la que compartí un tiempo que ahora  parece un sueño maravilloso. Seguramente no fue ni mejor, ni peor, pero ya se sabe que "cualquier tiempo pasado..." 

Para que veáis cómo de extraño es, a veces, este juego al que me gusta dedicarme, hoy andaba buscando la versión original de una canción de la que me acordé el otro día: "Take a walk on the wild side" de Lou Ree.

Y, el recuerdo que me llevó a ella, a la original, fue un fin de semana en un pueblo de la alpujarra almeriense: Beires. Por supuesto, no es del pueblo del que me acuerdo, sino de la persona con la que estuve en él. Ahora que lo pienso, realmente él caminaba por el lado salvaje de la vida y, aunque pueda parecer atractivo, a mí me enseñó que no lo es para nada. Aquel fin de semana, no obstante, fue un remanso de paz en su camino, pero vimos una película que me dejó fría y esta canción formaba parte de su banda sonora. Nunca he olvidado la sensación que me produjo: vértigo y vacío.

Mientras recordaba esta historia (y también otra más divertida referente a la versión española de Albert Pla, con la que un amigo amenizaba ciertas reuniones, que también pudieran considerarse algo salvajillas) he visto en "la madeja" otro recuerdo: "La casa del sol naciente". Una  de las canciones preferidas de mi padre:  Lo siento, papá, por mucho que quisieras que me gustara la versión española de los Lone Star, yo sigo prefiriendo la original de The Animals. 

Pero, en cualquier caso, siempre que hago esto, me parece estar haciendo lo mismo que hacías tú el día que te ponías a sacar los discos. No se puede escuchar solo uno, ¿verdad? Imagino cuáles eran tus sensaciones, porque creo que te emocionabas recordando, igual que ahora lo hago yo. A saber a dónde te trasportaban a ti tus melodías. A mí me llevan muchas veces a ese rato y ahora sé que tú estabas viajando entonces a otro.

Pues he seguido tirando del hilo y me parece tener en la mano la funda del disco aquel que encontraste en "El Rastro" aquel domingo y que te hizo casi dar un brinco.



Así que me he puesto a escuchar "La orilla blanca, la orilla negra" de esa cantante italiana, creo, que tenía un apellido tan difícil de recordar para mí: Iva Zanichi. ¡Qué triste la letra! ¡Y qué triste que siga teniendo sentido también ahora! La verdad es que hoy el hilo musical no ha sido precisamente festivo, no.

De ahí he pasado a escuchar "La bámbola", en la voz de Patty Pravo, que fue como tú me la enseñaste y aquí me he parado a escribir.


Yo escuchaba esta canción sin que tuviera para mí más significado que el que a ti te gustaba, pero ahora también es banda sonora de mi vida, porque hoy, hoy, pudiera ser yo quien la cantara. Ando preocupada desde hace algún tiempo porque estoy pasando, tal vez, una de las épocas más apacibles en cuanto a emociones se refiere. Lo malo es que llegar a este estado de tranquilidad ha sido posible porque me he desencantado tanto con las relaciones vividas que no me apetece vivir ninguna más. Ni siquiera es miedo a que me hagan daño, es que creo que, con el tiempo, he perdido las ganas de dar el beneficio de la duda a ningún hombre, si hablamos del terreno amoroso. No echo de menos nada ese calor. Antes había días en los que sentía un agujero en la boca del estómago que me llenaba de angustia en un instante porque, de improvisto, me acordaba y necesitaba un abrazo y un beso, pero, lo cierto es que hace mucho que ni esos instantes aparecen. De hecho, tengo que hacer un esfuerzo para recordar qué era lo que me ha hecho, en tantas ocasiones, perder la cabeza por amor. "La bámbola" siempre me ha parecido una canción triste y amarga. Creo que lo es, ¿sabes? Pero no por el daño que le pudiera hacer ese chico a la protagonista de la canción, sino por el daño que hace perder la ilusión. De alguna manera, sé que esta tranquilidad en la que vivo es fruto de esa misma desilusión, así que no me siento orgullosa de mi paz. He consegudo llenar mi tarro de ilusiones con las que me proporciona el trabajo, pero soy consciente de que no será suficiente a largo plazo. Me gustaría volver a ser una ingenua, realmente me gustaría volver a tener ganas de enamorarme... Pero, lo cierto es que, cuando miro a mi alrededor, casi siempre acabo acordándome de todos a los que hoy pudiera cantarles esta canción. ¿Realmente alguno mereció mis lágrimas? Creo que no... Y tampoco creo que haya nadie que las pueda merecer.

Las canciones de la travesía de hoy me han llevado a reflexionar sobre esta parte de mi vida que parece estar en "stand by", pero no está mal, de vez en cuando, pensar en cómo están las cosas. Sigo escribiendo sobre ello, quizás esto sea esperanzador. Después de todo, si realmente mi corazón estuviera totalmente cerrado no habría sentido el impulso de soltar aquí la parrafada, ¿no? Sea como sea, el viaje musical que ha resultado de esto bien merece la pena. Espero que mis lectores lo disfruten y, una vez más, para ti, estés donde estés, papá, que las melodías te lleven todo mi amor.

martes, 31 de enero de 2012

A NEW BLOG IN MY LIFE: TRASTEANDO

Con motivo de un nuevo proyecto de formación en el que participo en mi centro actual de trabajo, he tenido que registrar un nuevo blog, como primera tarea. Puestos a hacerlo, me he dicho, hagamos que tenga sentido. En fin, se me ha ocurrido darte una temática que me pueda resultar útil y que le pueda resultar útil a alguien, así que he pensado en dedicarlo a las herramientas TIC  que, poco a poco,  he ido descubriendo y que he ido aplicando en mis clases. Os comentaré cómo usarlas, qué aplicación les estoy dando y mi opinión a cerca de los resultados en el aula. Como es natural, también iré comentando aquellas nuevas técnicas que me enseñe este nuevo curso y lo que venga en el futuro.
Otra de las intenciones de este nuevo blog es recibir toda aportación que pueda resultarme interesante, así que os invito a comentar cuanto queráis y a proponer lo que penséis que me pueda ir bien. Gracias de antemano.

Ya os espero en este nuevo barco: TRASTEANDO

domingo, 29 de enero de 2012

AVE FÉNIX

   Lunes noche:Sentada al otro lado de la mesa del policía. Escucho las teclas que son torpemente pulsadas por el agente mientras transcribe asépticamente todo cuanto le he expuesto previamente. Tres cuartos de hora de palabras que siguen temblando en el aire con sabor amargo. Escribe lento mi declaración y, mientras, no puedo más que apoyar los codos en la mesa y llevar mis manos a la cabeza. Junto con la incipiente jaqueca siento el peso de mi incredulidad. Y es que ahí estoy, haciendo algo que jamás creí que yo haría: Estoy denunciando que vengo siendo acosada desde hace algún tiempo por algunos de mis alumnos fuera del centro. No he podido no darle importancia ni mirar hacia el otro lado ante el último incidente. Hasta ahora he pecado de soberbia creyendo que me las bastaba yo sola para controlar esta situación, pero, esta noche, el corazón se me ha paralizado por un instante al llegar a casa y encontrar que han tirado huevos contra mi puerta. De repente, el recuerdo de noticias vividas por otros compañeros de profesión me ha invadido. Lo que era etéreo se ha convertido en carne palpable. No le está pasando a otro: Me está pasando a mí. 

   Y aquí estoy, no sospecho, sé quien me acecha, aunque no pueda demostrarlo, denuncio hechos sin poner nombres y, mientras, rezo para que no ocurra más de lo que ya ha pasado. Vuelvo a casa. Limpio. Quito los restos de la gamberrada y froto con rabia hasta no dejar rastro. Aún persiste el olor. Busco con ansia la lejía y la vierto con extremada generosidad en el suelo, en la puerta y en la ventana. Quizás cuando esté limpio pueda sentirme mejor.El vapor de la lejía lo inunda todo.Mejor. Me ducho. La quemazón inicial se va transformando en tristeza. Me acuesto. Las lágrimas llegan a mí tímidamente, pero derramadas las primeras, toda una cascada moja sin vergüenza mi almohada. La ilusión por mi trabajo se hace añicos por momentos. Las horas que, satisfecha y con alegría, he dedicado a esto, me parecen ahora desperdiciadas y, si es para nada, ¿qué estoy haciendo con mi vida?
El sueño me vence aunque no es apacible. La noche sucede entre pesadillas y desvelos y el día llega pesado, como una niebla contaminada. 

   La semana  pasa. Aún tenía que ocurrir algo más que me hiciera tocar fondo. Jueves a primera hora: Un complot sin sentido en la clase donde se encuentran aquellos de los que hablo. Mi sorpresa y decepción al ver que han sido respaldados por la mayoría del grupo. Un sentimiento de desamparo al no percibir que se toman medidas inmediatas por parte de la jefatura y dirección del centro, escuchar demasiadas veces que estas cosas son niñerías... Pequeña, diminuta, diría yo. Mi voz se me ha vuelto átona y no hay sonrisa en mi expresión. Ya no quiero ni hablar del tema.

   Jueves a quinta hora. Reunión de departamento. Mis dos compañeros me muestran la indignación que sienten ante lo ocurrido. Por fin siento el calor después de tanto frío. Otra vez las lágrimas tratan de abrirse camino, aunque esta vez son diferentes: son de alivio, son de gratitud porque están conmigo, me siento como una niña a la que se arropa y se le da un beso en la frente para desearle felices sueños. Me dejo arropar. Dejo que todo cuanto dicen me suene a música. Me acompañan para hablar con la jefa de estudios. No se encuentra. Termina la jornada y me voy sintiendo el mismo desamparo por parte de la autoridad del centro, pero muy reconfortada por mis compañeros. No es el único gesto amable que tendría este día. La madre de uno de los alumnos implicados en la rebelión matutina se me acercó para hacerme constar el castigo ejemplar que su hijo ha recibido como consecuencia del injusto comportamiento que han tenido conmigo. No sé si he sabido expresarle el bien que me ha hecho. Más tarde: Un encuentro casual con otro compañero me lleva a pasar un rato al calor de la chimenea de su casa con su encantadora familia. Creo que las llamas de ese fuego calentaron algo más que la habitación. Sus consejos durmieron esa noche conmigo. Viernes: Me reuno con la jefa de estudios y los fantasmas del desamparo se esfuman. No estaba en lo cierto al pensar que nadie se hubiera preocupado por lo que acaeció el día anterior y no es cierto que no se vayan a tomar medidas. Esto aún no ha terminado, pero de ese despacho salí fuerte otra vez. Nos interrrumpieron en el momento en el que quise darle un abrazo y ese momento ya se pasó, pero mi agradecimiento sigue presente y no volveré a dudar de su apoyo. Viernes noche: He decidido pasar el fin de semana en mi verdadera casa. Aquí estoy. Ceno con mi familia y me alimento de su compañía. Rodeada de los míos y disfrutando de mi mar procuro cargarme de energía para volver renovada. Risas en una cena relajada: Buen aceite para que las juntas dejen de chirriar.

   Aún así, la tristeza sigue ahogando mis latidos porque nada de esto debería estar pasando. Añoro a mis chicos del curso pasado. Ellos que valoraron el trabajo que entre todos hicimos. Ellos que me demostraron solo cariño y respeto. Yo sigo siendo la misma y empecé el curso queriendo darles a los alumnos de este año, aquello que tuve con los otros. He trabajado con la misma ilusión, incluso más aún... ¿Por qué este año no funciona? De todo el apoyo recibido, debo decir que el más importante para poder mantener viva la pasión por mi trabajo han sido los mensajes de mis alumnos del año pasado. Sin contar detalles, expresé mi desazón en la red social y allí estaban ellos, recordándome que no fui querida, sino muy querida. Así que: chicos, si leéis esto, sabed que me aferro a ese sentimiento  para trabajar cada día poniendo de mi parte lo que siempre os di a vosotros. Si estos de hoy no saben apreciarlo, pensaré que los de mañana quizás sí lo hagan. Cada tema que prepare, cada actividad que planee lo haré pensando en lo que vivimos el año pasado. Seguiré buscando la inspiración en vosotros.

   Mañana es lunes otra vez: Resurgiré como el ave Fénix.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

EVALUANDO: MÁS VALE REIR QUE LLORAR

   Finaliza el primer trimestre del curso 2011-2012. Nos encontramos en esos "maravillosos" días de evaluciones de alumnos. Yo no sé a vosotros, pero a mí a veces esta parte del trabajo se me hace cuesta arriba... Voy a omitir las razones, pero el que se dedica a esto sabe de lo que estoy hablando. Sea como sea, he pensado que unas risas siempre facilitan el proceso. Aquí os dejo un par de muestras humorísticas que creo recogen muy acertadaente la frustración de algunos de nosotros con respecto la evaluación de nuestros alumnos.

JESÚS EN LA E.S.O.


   En aquel tiempo Jesús subió a la montaña y sentándose en una gran piedra dejó que sus discípulos y seguidores se le acercaran. Después, tomando la palabra, les enseñó diciendo:

   "En verdad, en verdad os digo que serán bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino  de los Cielos. Que serán bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos..."

   Entonces Pedro le interrumpió para decir: "¿Tenemos que saberlo de memoria?" Y Andrés dijo: "¿Tenemos que escribirlo?" Y Santiago dijo: "¿Tenemos que examinarnos de esto?" Y Felipe dijo: "¿Te lo tenemos que entregar?" Y Juan dijo: "¿Puedo ir al servicio? Y Judas: "¿Y esto para qué sirve?"

   Entonces uno de tantos fariseos presentes, que nunca había enseñado, pidió ver la Programación de Jesús y, ante el asombro del Maestro, le inquirió en estos términos: "¿Cuál es tu nivel de competencia curricular? ¿Cómo atiendes a la diversidad? ¿Cómo has diseñado la motivación de intereses de palestinos y gentiles? ¿Qué significatividad tiene el material de aprendizaje que pretendes enseñar?"

   A Jesús se le llenaron los ojos de lágrimas y elevándolos al cielo, pidió al Padre la jubilación anticipada.

EVALUACIÓN EN LA E.S.O.


   Respuesta del alumno:

  
   Comentario de evaluación:
  1. La grafía del signo seis es del todo correcta.
  2. Se puede apreciar lo mismo con el siete.
  3. El signo más nos dice, acertadamente, que se trata de una suma.
  4. En cuanto al resultado vemos que el uno es correcto. El segundo número, efectivamente, no es ocho. Bueno, si lo cortamos por la mitad de arriba abajo, observamos que el alumno ha escrito dos treses asimétricos. Elegimos el bueno porque se ve que su intención  era buena.
Evaluación: El conjunto de estas observaciones evidencia que:
  1. La actitud del alumno es positiva (lo intentó).
  2. Los procedimientos son correctos (los elementos están ordenados correctamente).
  3. En conceptos sólo se equivocó parcialmente en uno de los seis elementos que forman el ejercicio. Esto es casi de sobresaliente.
En consecuencia, podemos otorgarle un "Notable" y decir que "Progresa adecuadamente".

BUENO, COMPAÑEROS, ÁNIMO, SÓLO QUEDAN DOS DÍAS PARA LAS VACACIONES DE NAVIDAD: Un tiempo necesario para volver con ganas renovadas a hincarle el diente al segundo trimestre.  ¡¡FELICES FIESTAS!!