Si la amistad te ha traido por aquí, eres bienvenido para compartir mis momentos de tranquilidad, aquellos que podré dedicar a este diario, sin guión, ni intención.
Y si es el azar lo que ha hecho que aterrices con un click en este blog, bienvenido también: si llegaste y encontraste algo que te sirva, mejor.

domingo, 30 de noviembre de 2014

VIERNES EN TACONES



Para la noche se engalana y su cuerpo se arquea  y se contonea más femenino sobre su punzante tormento, mas es un barato precio, piensa, si sirve para caminar segura ante las miradas del deseo, para jugar con él en cada baile. Dolor en cada paso, pero triunfo en cada giro. Luego, más tarde, lejos, ya entre dos, ya en la penumbra de las velas, ya con solo melodías de latidos y respiraciones, él  se aproxima. Percibe el cambio de escenario con agrado y se deja llevar al segundo acto, despacio. Ella sonríe tranquilamente exaltada, anticipando el nuevo diálogo, esta vez de piel, seguro, esta vez de tacto. Un suave pero firme beso le embelesa los labios. Cierra los ojos para beberlo mientras su espalda se estremece ante la mano que la recorre, la mano que la atrae aún más cerca, que luego la invita a sentarse. Le agradece sin palabras el gesto, porque aún no han dejado de doler aquellas espadas en sus pies. Sin dejar de embriagarla con su epicúrea mirada, él se postra ante aquellos bellos torturadores. Una vez más con suavidad, con antiquísima gallardía, toca su pierna, buscando bastante más arriba de la rodilla, subiéndole un poco su ligero vestido; sensual, desliza sus dedos  por debajo de la liga y desnuda con lenta maestría la piel templada bajo la media hasta llegar a la pantorrilla. Solo se detiene para inclinarse y besar por un segundo, la parte baja del muslo, luego, por fin, sus manos alcanzan al verdugo. Con la misma calma sin pausa, desabrocha el genésico zapato de tacón de infarto. La libera de su opresión y a ella se le escapa un suspiro de alivio y deleite cuando, ya excarcelada del calzado,  él la hace apoyar el pie en su regazo, termina de quitarle la media y masajea con delicadeza el sufrido empeine. Repite el ritual con la otra pierna y ella se entrega a aquella recompensa  con total y absoluto placer. ¡¡Le daría el mismísimo astro plateado en ese instante si él se lo pidiera…!!

(Alguno hay que valora la osadía de la mujer subida en tacones y sabe aprovechar esta esclavitud autoimpuesta para crear un momento de sensualidad, ahora que, yo, estos, no me los vuelvo a poner hasta que se me olvide el tormento, jajaja).

domingo, 16 de noviembre de 2014

A HARD DAY´S NIGHT, y algo más...

Una algecireña de origen bereber, dos malagueñas y dos sevillanas... un concierto de un tal Rojas que a mí ni me sonaba y la excusa de un cumpleaños que celebrar. Resultado: una noche divertida y sobre todo, un reencuentro muy esperado por mi parte.

A veces ser profesora te regala la fortuna de conocer personitas que pronto se convierten en grandes tesoros. El curso pasado en el que tantas vueltas di, tenía para mí reservada una de estas perlas. Es increible cómo en el corto espacio de tiempo que supone un mes y medio puedes encajar tan bien con alguien y saber además que, a pesar de la distancia y de la diferencia de edad, posiblemente compartáis muchos momentos. 

Por cuestiones ajenas a mi voluntad la visita ha tenido que ser aplazada un par de semanas, pero ayer ya nada impidió que nos reuniéramos. Dormir no hemos dormido mucho, pero hablar... eso por los codos. Y además ha dado tiempo de todo: baile, turismo, cenita, sendero y hasta un par de horas de estudio (bueno, en cuanto a la productividad de esas horas mejor no hablar, pero la cuestión es la cuestión: nos pusimos con la mejor de nuestras intenciones).

Las fotografías de este post servirán para recordar unos momentos divertidos, los primeros, que no los últimos que pasemos mientras que dure este destino. Mis  palabras, breves esta vez, guardan, no obstante, un cariño que no se puede medir. Una cosa más que agradecer a los Beatles (y a nuestros padres ;P ). Sirva también este pequeño vídeo como regalo de cumpleaños. ¡¡FELICES 364 DÍAS MÁS!!


viernes, 7 de noviembre de 2014

NUEVA ENTREGA DE LUAN. Cap 7: ¡APRECIO!

Hacía mucho tiempo que Luan no frecuentaba su espejo. ¡Casi siete meses! ¡Ya era raro! Bueno, no me alegro mucho de que lo haya hecho esta vez, hace siete meses lo que vio en él reflejado fue más divertido. No obstante, me alegro de que Luan tenga compañero tan fiel.

Para los que seguís a Luan a pesar de las conscuencias:

 CAPÍTULO 7: ¡APRECIO!

viernes, 31 de octubre de 2014

OTRA VEZ EN BLANCO...

Se van, impasibles, sin mostrar compasión. Se van, pero antes se pasean alrededor, burlándose, mofándose. Se ríen al pasar, se van, pero no lo hacen en paz, dejan tras su rastro la angustia, preguntas, pasiones, deseos y lamentos, ideas, ilusiones, reproches, preguntas, ¿ya lo he dicho?, bueno, es que siempre hay algunas más; y cuando acaban, las preguntas, digo, vuelven para asolar nuevamente, para devorar, para devorarme por dentro, hacia dentro, hasta dentro... 

Se van por más que trate de retenerlas, por más que suplique que se queden, y cuanto más me quejo, cuanto más lloro su marcha más rápido se alejan, se pierden, pero les da igual, solo siguen su camino aunque no tengan destino, sin objetivo. Se pierden sin más, sin ningún provecho. ¡Qué desperdicio! 

Casi me rindo, después de tanto luchar por atraparlas sin ningún éxito, por fin el agotamiento me vence, casi, pero todavía, desde el abismo de donde jamás regresan, lanzan su grito acampanado una vez más, para que no caiga del todo, para que no me consuele el sueño, para que aumente mi angustia por la aurora, para que no olvide que se están yendo, para que continúe lamentando que luego vendrán otras, las del día después de esta noche insomne, las que desearé no tener que pasar, que también me torturarán, éstas NO queriendo irse, haciéndose eternas, golpeando su tic tac en mi cabeza hasta creerme enloquecida. 

Minuto a minuto, segundo a segundo, inexorablemente, las horas se van.


(¡Menuda siesta voy a tener que darme mañana! Son las cuatro y media de la madrugada y mi desperador ha de sonar a las siete...¡Voy a morir!)


miércoles, 22 de octubre de 2014

CON MIS PASOS

A lo lejos, alrededor, todo parece desarrollarse a cámara lenta, desean, ellos, los detalles, que los perciba sin perderme ninguno, parece que esperan que me acerque para terminar de producirse. Mi sombra, mi cómplice alargado, que lo es más y más a cada paso, me mira cuando yo la miro y aunque no puedo ver sus ojos sé lo que siente, lo sé aunque a veces quiera quedarse detrás. Ahora está ahí, justo detrás y las dos, sin pararnos, ella y yo, sentimos la brisa caliente, nos ha atrapado, nos abraza por un instante y nos rebasa, ahora abraza lo que hay por delante. Arranca un puñado de hojas de un arbusto y ellas caen, es que es otoño, aunque hoy el otoño esté jugando a esconderse. Las hojas, ocres, desprovistas ya de vida, se desprenden, tranquilas, sin traumas, flotan, se alejan suavemente sin lamentarlo, igual que, pienso, mis sueños, se desprenden y se alejan porque es otoño aunque aún sienta el calor en la piel, aún. El calor no engaña al viento del otoño, ni a las hojas que saben que han de dejar de vivir, ni a los sueños que no deben ser más que eso, sueños.

sábado, 18 de octubre de 2014

BURBUJAS DE SENSUALIDAD



 La música siempre nos hace sentir, aunque nunca antes la había sentido así. Cada tema un regalo que ha sido, al final, una travesía inolvidable. Gracias por este  viaje inesperado.

"Escucho el gorgoteo dentro del cristal mientras el vapor se abre camino impregnando con su sabor mis sentidos. Cuando me aclimato a la extraña realidad que descubro, pasa la inquietud y me acomodo sobre él. Recuesto mi cabeza sobre su pierna, mi boca deja de hablar para que hablen los besos, dejo de oír el ruido para empezar a escuchar la música y cierro los ojos para mirar con la piel. Dejo que esa música se haga grande, inmensa, que se despedace en mil sensaciones que penetran por cada poro entre él y yo.

Sus manos se aprietan en torno a mi cuerpo, como si yo fuese el instrumento del que tuvieseque extraer esas notas, ese timbre, tal y como él las está percibiendo. Mientras, yo, en cambio, transformo el ritmo y la melodía en danzas que solo yo imagino, a veces melancólicas, otras alegres, ligeras como nubes o con la fuerza de la crudeza. Vuelo. Lo siento todo fuera de mí como si estuviera ocurriendo muy lejos. Sin embargo, todo ocurre con una intensidad inaudita justo dentro.

Su voz me devuelve al tiempo. Lo escucho, sonrío y un segundo más tarde vuelve a acompañarme al infinito. Me acompaña en silencio y deja que sea feliz para mí.



De pronto, los bailes de mi cabeza mueven mis pies. Primero siguen el ritmo sin levantarse, pero la necesidad los hace abandonar el recato y, por fin, convencen a mis caderas, a mis manos, que se unen en lo clandestino, allí bailan mis dedos. Los suyos se les unen en esa cálida sala de baile. La música retumba en mi vientre. Me rindo ante ella, me rindo ante todo. Definitivamente deseo levantarme y bailar. Bailo ante su mirada atenta pero mis ojos continúan cerrados. Yo sigo contorneándome egoista, solo para mi disfrute. No controlo mis movimientos, no los estudio, no los decido. Solo vuelo a pesar de no dejar de rozar el suelo.

No hay de qué preocuparse. No lo abandono. Pronto mi boca también desea danzar en él. Lo hace rítmicamente, delicada, pero demostrando firmemente que anhela acompañarlo. Nos acompañamos en ese Universo paralelo que hemos creado donde la materia y la energía no son más que pura sensualidad."

lunes, 6 de octubre de 2014

DE SANLÚCAR A SANLÚCAR Y, A LA VUELTA, MATALASCAÑAS...



Otro fin de semana de diez, y aún o ha terminado. Aprovecho un rato de relax en casa, mientras que mi visita trastea con su teléfono y formatea el mío antiguo.  Dentro de un rato iremos a recorrer el pueblo y a tomar unas tapillas, “a la fresquita”, que aunque estemos a cinco de octubre, ¿quién dijo otoño?, este fin de semana vuelve a ser agosto en el occidente de Andalucía.

Y así debía ser, claro; que el viernes tenía intención de coger coche y ya sabéis de mi animadversión a las carreteras que no conozco, así que la lluvia no era bienvenida y, como buena chica obediente, atendió a mis órdenes y se quedó en algún otro lugar (creo que escuché que en Granada diluvió…).
Así pues, minutos antes de que sonara el timbre para avisarnos a profesores y alumnos de que la parte laborable de la semana concluía, y antes de que la jauría de chiquillos asaltara el patio de camino a la salida del instituto, yo arrancaba  mi cochecito y tomaba, feliz, rumbo a Sanlúcar de Barrameda. 

Cuatro años y medio más o menos hacía que no volvía allí. Ahora, la escusa de visitar a un buen amigo en su convalecencia me ha brindado la oportunidad de reunirme, además, con mis antiguos compañeros del instituto El Picacho y volver a pasar un rato muy agradable con ellos, y sobre todo, volvérmelo a pasar pipa con mi amiga Aurora. No importa haber roto unos zapatos  camino de vuelta a su casa y haber acabado comida por los mosquitos como no recordaba desde mis días en Colombia, ha valido la pena gastarme el dinero en reponer mi cazado
y soportar durante una semana la comezón de las picaduras. He podido ver que mi amigo se recupera satisfactoriamente de su operación, lo cual me tranquiliza y me alegra sobremanera. Aún le queda por delante así que espero que mi visita haya cumplido su objetivo, que era darle todo el cariño y el ánimo que merece. Por otro lado, por fin le he devuelto a mi amiga la visita que le debía ya desde hacía años y he vuelto a hacer un poco el loco con ella, riendo, bailando y bebiendo, tras disfrutar de esa puesta de Sol mágica que tan merecidamente enorgullece a los sanluqueños. Hasta hubo tiempo para robarle a ese Sol unos cuantos rayos más para tostar nuestra piel al día siguiente antes de almorzar. ¡Qué bien me ha sabido ese rato de playa! Y es que, lo he dicho más de una vez, somos animales de costumbres y aunque nos adaptemos a otros hábitats, el que es de costa, costa quiere, necesita y desea. Si todo va bien y esta sustitución sigue yendo como debe ir, cumpliré la promesa a mi amiga y
volveré en otra ocasión a repetir otra parrandita como esta. ¡Qué bueno!
Regresé a Sanlúcar la Mayor el sábado a la tarde, con el tiempo adecuado para hacer una pequeña compra en el supermercado, darme una buena caminata para compensar los excesos alcohólicos de la noche anterior y para cocinar hasta un bizcochito para mi visita del domingo, eso, además de corregir los últimos exámenes que me dejé pendientes. Como es lógico, cuando caí en la cama dormí como una bendita, cosa que también es motivo para congratularme dadas mis habituales noches insomnes.
Esta mañana, tempranito, mi primera visita malagueña, me informaba de que ya se hallaba en camino, lo cual me ha hecho despertar con una sonrisa ante la certeza de otro día de gustosa compañía. 

Diez y media de la mañana, mi amigo ya ha llegado y comienzo por presentarle a mi megafantástica amiga-mami-casera. Siendo domingo no es fácil encontrar una farmacia abierta y resulta que las picaduras lepidópteras del rato en Bajo de Guía han pasado a ser bultos dolorosos e incluso algunas se han convertido en ampollas del quince, así que recurrí a mi benefactora para que me proveyera de antihistamínicos. Así hemos tenido la ocasión de ser agasajados, además, con unas buenísimas lentejas caseras que disfrutaremos sin duda el lunes a la hora del almuerzo.
Luego desayuno con churros en un lugar con solera, compra de unos buenos bocatas y carretera y manta (bueno, mejor dicho toalla) hacia Matalascañas, que ha amanecido un día más espléndido y no perdonamos un buen bañito de Sol, mar y arena blanca. Exentos de la masificación propia del verano, da gusto disfrutar de la playa y como no podía ser de otra manera, tenemos sesión de fotos para dejar constancia del hecho y poner los dientes largos a más de uno (pero sin maldad, ¿eh?, todo de buen rollito). 

Cuando el fresquete nos hace recordar la estación del año en la que estamos, recogemos bártulos y tomamos de regreso la carretera de Hinojos porque me siento melancólica de cierto paisaje que frecuenté cuando trabajé en Paterna del Campo y, queriendo mi amigo satisfacer mis antojos, sale de la cómoda autovía para senderear por aquellos lares.
De vuelta en casa, merendola con mi bizcocho casero y por fin
llegamos al punto en el que empiezo esta narración. Solo que en realidad, empecé a escribir ayer. Nos llegó la hora de ducharnos, ponernos guapetones como aquí hacen los domingos por la tarde y salir a pasear por las calles de Sanlúcar. Nuestro paseo nos llevó hasta un barecillo donde nos atrapó un concierto que no esperábamos y del que disfrutamos mojando el gaznate con un par de cañitas mientras abríamos el apetito y augurábamos un gran futuro (bueno, un futuro, al menos) a Carlos Peralías, que nos hizo destrozar alguna que otra canción de aquel Alejandro Sanz de antaño.

Y, un poco más tarde, y algo más achispados, por fin consigo ver abierta la tabernita a la que quiero llevar a todo el que venga a visitarme: La Buena Vida (probablemente el único lugar del pueblo donde te sirven otra cerveza que no sea Cruzcampo). ¡Qué lástima
que haya que madrugar mañana! Volvemos a casa, aunque mi amigo también se queda a pasar el lunes, así que genial, seguiré echando unas buenas risas. 

Aunque hay que trabajar desde la biblioteca, lo cierto es que se hace mucho más ameno en compañía, y, encima, se rinde más. Ahora, tras haber acabado las tareas que tenía previstas, hasta me da tiempo  concluir el resumen de este fin de semana y a incluirlo una vez más en el baúl de recuerdos que es este blog. ¡Qué afortunada me siento siempre que tengo la oportunidad de vivir unos días tan agradables! Contároslo  es compartir esa alegría, es dar las gracias por sentirla y es deleitarme de nuevo con los momentos vividos. Ojalá que siempre escribiera en estos términos. 

Publico en unos segundos, pero he de ser rápida, porque aún quedan horas para disfrutar de este lunes y queremos seguir haciéndolo. Tal vez busquemos un paseo donde nos pille una buena perspectiva de la puesta de Sol de hoy sobre los campos de Sanlúcar la Mayor y quizás más tarde tengamos invitadas a cenar en mi casa con la que cerraremos la jornada. Mañana, aún habrá un desayuno con “buenos días”, una sonrisa y un beso de despedida. ¡Hasta la próxima!

sábado, 27 de septiembre de 2014

Probando con el microrelato: AMANECER TATUADO


Ella siente la sangre rugir hinchando la húmeda piel de sus labios mudos que, a su paso, se abren voluptuosamente cuando el amanecer la obliga a contemplar aquel monte níveo, únicamente manchado por la tinta hirviente que derramó para forzarla a recordar su nombre.

martes, 23 de septiembre de 2014

PRIMEROS PASOS EN SANLÚCAR LA MAYOR


La incertidumbre en la que he vivido este verano (que en la semana previa a la apertura de la bolsa de interinos ha rallado los niveles de ansiedad máximos tolerables por un cuerpo humano y que ha causado estragos en mi estado de ánimo) ha quedado por fin resuelta desde el día 10 de Septiembre. Veinticuatro horas antes lloraba sin parar de la misma tensión que, a pesar de mis esfuerzos, se ha acumulado durante estos meses de "vacaciones". Tras someter a mis neuras a unos cuantos y vaciarme de lágrimas y berreos, el día 10 me levanté dispuesta a respirar junto al mar y punto. Y allí fue donde estaba cuando LA LISTA se abrió con un día de retraso. Os aseguro que me temblaba la mano cuando pinché sobre mi nombre para saber por fin en qué puesto me situaba este curso, pues de eso dependía que trabajara antes o después. Esperando lo mejor y preparada para lo peor, por fin, abrí el deseado enlace. Y allí estaba yo, situada de la mejor manera posible, con todo lo que eso implicaba. El corazón se me salía del pecho y quería gritar, reír y llorar a la vez. Unos cuantos what´s apps para compartir la noticia con mis más allegados y, aunque estaba sola, me digo que tengo que celebrarlo, aunque todavía quede por ver con qué rapidez se mueve esa lista. Pero, para que después no me critiquen por no tener pensamiento positivo, me tomé una cerveza a mi salud y a la de todos los que me acompañáis siempre de una u otra manera, visualizando que mi próximo destino esaba próximo.
Lo cierto es que sí que ha estado próximo. Me llamaron al día siguiente. Veo en la pantalla del teléfono el número kilométrico que solo puede ser de una Delegación y otra vez me tiembla la mano, "¿ya?", "¿dónde será?".

Delegación de Sevilla. IES Virgen del Rosario en Benacazón. 

A pesar de que Sevilla nunca ha sido mi destino preferido por experiencias previas, salto de alegría porque empezaré el curso. No podía pedir más. 

Pero he recibido mucho más de lo que esperaba. Para empezar la baja que cubro va a ser algo más extensa de lo que en un principio pensé. La locura de encontrar piso ha resultado en esta ocasión la vía para conocer  una persona increible a la que sé que voy a querer toda la vida por la forma que ha tenido de acogerme. Me refiero, cómo no, a  mi casera: Juani. En realidad ella se merece un post propio. Ya desde que la llamé por teléfono le tocó tranquilizarme, y luego, aquí, me ha tenido en su casa, me ha dado de comer, me ha enseñado el pueblo para que me aprenda los caminos y no me estrese con el coche, se ha parado a charlar largo y tendido conmigo y hasta hemos bailado como locas al son de canciones de los Beatles, que, por si mi primera semana no hubiera sido ya perfecta, el viernes pude gozar de un concierto de Los Escarabajos en las fiestas patronales de Sanlúcar la Mayor, que es donde le he alquilado el piso.

Me dice Juani que si me apetece tomar unas cañitas. Le digo que sí. Y cuando estamos en su casa dispuestos a salir (nosotras y su marido, que es igual de amable que ella), me pregunta que si me gustan los Beatles. Aún no sé que me va a proponer, pero los ojillos me chispean. ¡Pues sí que me gustan, sí! Y encima resulta que el grupo que los versiona es muy bueno. No podía entender como todo el mundo estaba sentado escuchando sin más, ¿cómo no saltan a bailar? A mí los pies me tiraban hacia el escenario y cuando sonó el Sargent Pepper´s ya no pude más (las cervecillas ayudaron a que ya no controlara  mis zapatos). Y allí me tenéis, yo sola dando botes y cantando como si me fuera la vida en ello. ¡¡¡Libre!!! ¡¡¡Libre!!! 




¡Qué sensación! Cuando me acosté el viernes no podía quitar de mi cara esa sonrisa boba del que tiene todo lo que quiere y no necesita ni una "mijita" más. Tengo un piso estupendo, unos caseros aún más geniales, el centro donde trabajo tiene un buen ambiente y también me he sentido muy bien acogida (he de mencionar aquí a la conserje, Inma, que es mi ángel en el insti), mi gata se ha portado de diez y se metió ella solita, sin dar problemas, en el trasportín cuando mi madre me la trajo el jueves y hasta he conseguido solucionar por fin el temita del teléfono que me ha dado quebraderos de cabeza desde el día 5 de Agosto. 

Me voy a caminar todos los días. He cambiado mi paseo marítimo por los caminos de campo de la zona, pero mis pasos son fuertes, felices, ilusionados y llenos de gratitud por lo bueno que ahora me está tocando vivir.

El curso no va a ser todo color de rosa, eso seguro. Tengo retos por delante... cierto título de inglés que obtener por mi cuenta, mucho trabajo burocrático que no es mi pasión, y bueno, lo que vaya viniendo, que soy consciente de que la perfección no dura eternamente; pero, es bueno, muy bueno, empezar con buen pie y saber que aquí ya tengo gente que me ayudará. Es una inyección de entusiasmo que me va a durar mucho tiempo. Eso seguro.

Solo me falta compartirlo, así que mi casa en Sanlúcar os espera. 

Y, sin ánimo de ser una abusona, aún pediría algo más a Dios, al destino o las fuerzas cósmicas que nos gobiernen: no puedo ser del todo feliz si las personas que más quiero no pueden serlo. Sé que si mi situación mejora, también mejora la de mi familia en general, pero yo quisiera ver a mis hermanos con la misma ilusión que tengo yo ahora mismo. Hoy, sobre todo, quisiera poder regalarle a mi hermana la mitad de la mía, pero claro, esto no funciona así... Solo quiero que sepas que POR COJONES NOS VA A IR MEJOR.  Mi pronta incorporación este curso solo va a ser el primer paso. TIENE QUE SER ASÍ, ¿de acuerdo? Sé que probablemente ahora estés llorando, yo estoy en la biblioteca del pueblo y también se me escurren las lágrimas. ESTOY CONTIGO, NENA.

domingo, 7 de septiembre de 2014

TRISTEZA DE AMOR


 (Para ti, que sé que lates bastante parecido a mí. No sé cuál será el final de la historia de esta chica, y a pesar del título de esta maravillosa canción que refleja su sentir en este capítulo, recuerda que el libro hay que leerlo hasta el final).


 Hace tiempo, mucho, mucho tiempo atrás (o no tanto), había una niña que iba creciendo asomándose por las noches a su ventana para mirar la Luna mientras escuchaba canciones hermosas que hablaban de amor y que, sin duda, impregnaron su mente de lo  que debía de ser eso, el amor. La hicieron soñadora y romántica y una convencida absoluta de que el amor es el motor que hace girar nuestro mundo.

El idealismo quijotesco en el que se hallaba ya inmersa en su adolescencia y juventud, la llevaron a sufrir no pocas decepciones, pero así y todo seguía siendo abanderada del amor becqueriano, por lo que cuanto más sufría, más verdadera se le antojaba ser la pasión que ardía en su pecho. Y creyendo como creía en los finales felices que auguran todos los cuentos de amor que se precien, el suyo también debía llegar a buen término. 

Nunca fue así.

Un buen día (entiéndase el tiempo como algo elástico, he de abreviar para resumir los años de experiencias, lágrimas y reflexiones), sin dejar de mirar a esa cautivadora Luna suya, entendió que lo que había estado anhelando no existía (al menos, no para ella). Guardó su romanticismo en un cajón (como el de Sabina) y abogó con el mismo ímpetu con el que antes había defendido sus platónicas aspiraciones, por el pragmatismo de cubrir necesidades biológicas. 

Pronto se dio cuenta de que tampoco aquello funcionaba muy bien para sentirse feliz, y es que claro, no dejan de ser necesidades biológicas para el ser humano (e incluso para otros muchos seres vivos, aunque haya bestias humanas que no lo entiendan), el afecto, ell placer que va más allá de lo físico, la conexión impalpable... ¿Qué podía hacer entonces si no podía prescindir de aquello? 

Bueno, como era creativa amplió sus miras. El amor podía ser y de hecho era mucho más que aquello que esperaba de una pareja, encontraría el amor en la familia, en la amistad, en la belleza que encontraba en las cosas sencillas, incluso en su profesión. 

En esta ocasión no erró. Al menos no tanto, pues halló felicidad en todo aquello. Aprendió que la felicidad no está exenta de tristeza, porque cualquiera de las relaciones a las que antes me he referido, a veces, también la hicieron llorar, pero el fondo, el fondo que era lo que contaba, eso, fuera de toda discusión, era bueno.

Ojalá ésta fuera el final de la historia... pero hay días en que nada de esto es suficiente para aquella chica. Vuelve a mirar a la Luna y siente que su corazón está muy lleno, que muchas de las cicatrices de aquellos daños de otros tiempos, le tiran un poco, pero que aún así, sigue latiendo con ímpetu, dispuesto a dar, a dar, a dar... pero entonces, se encuentra con esa parte a la que nunca ha sabido dar respuesta. ¿Cómo es posible que habiendo llenado tanto aquel saco de sentimientos siga siendo tan grande el agujero del centro? Por ahí se le escapa lo que cree que es lo mejor que ella tiene y sin poder hacer nada para evitarlo siente que se desperdicia. Piensa que su amor es como la luz blanca que, al pasar por un prisma, se descompone en todas esas longitudes de ondas que componen el arcoiris y cada uno de los invitados en su corazón absorben solo un determinado color, pero son ciegos al resto, son ciegos al más bello de todos, está fuera del espectro visible, es ese infrarrojo que, a veces, ha tratado de camuflar con uno de esos colores también hermosos, pero no tanto, por si así podía ser captado. Pero no, al final, ese calor regresa huérfano a su origen y sucumbe una vez más en el agujero sin fondo, en su tristeza de amor.

La chica ha observado a su alrededor y ve que no es la única. Hay demasiados corazones agujereados por los que se derrama la misma soledad. Ve a otros haciendo consciente o inconscientemente lo mismo que ella ha hecho y probablemenente siga haciendo la mayor parte del tiempo, no hacer caso al agujero, incluso mentir, rechazar su existencia, ponerle una sábana encima para quitarlo del campo de visión... Pero la noche llega para todos y siempre hay una Luna que nos aguarda para confesar la verdad. 

La chica también ve a algunos que no tienen agujeros. Y solo muy pocos que lo aprecian. Quisiera gritarle al resto que lo aprovechen, pero sabe que es inútil. Hay quienes solo sabrán de su fortuna el día que la pierdan. Es tan inútil como tratar de dar su infrarrojo al color magenta. 

La chica suspira y hoy deja que nuevas lágrimas se conviertan en océano en su agujero. Mañana será otro día para vivir en colores, pero hoy es un día para lamentar que, después de todo, sigue jugando a ganar y nuevamente ha vuelto a perder.